Selecciona tu emisora

Ir a la emisora
PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

El cerro abandonado

Casi 70 vecinos de la séptima fase del Cerro del Moro aguardan desde hace 30 años entre humedades, pequeños derrumbes e insectos ser trasladados a unas viviendas dignas

Vecinos de la séptima fase del Cerro del Moro posan ante una de las fachadas del bloque

Vecinos de la séptima fase del Cerro del Moro posan ante una de las fachadas del bloque

Cádiz

En una de las caras de la séptima fase de bloques de la barriada del Cerro del Moro luce una suerte de placa que da muestra de la antigüedad de las viviendas. "Delegación Nacional de Sindicatos. Grupo San Fermín. 70 viviendas. Año 1956".

Desde entonces, nada ha cambiado allí salvo el deterioro, cada vez mayor, de unos domicilios que no superan los 40 metros cuadrados y que tienen humedades y todo tipo de defectos que hacen más complicada la vida de sus inquilinos.

Son casi 70 vecinos. Muchos han nacido allí y han heredado la vivienda de sus padres. Gaditanos y gaditanas que murieron sin ver cumplida aquella eterna promesa de "ya os vais a mudar" a unos nuevos bloques. Hoy esos hijos e hijas, y también gente joven, están desesperanzados al ver que todavía siguen en el mismo edificio.

Radio Cádiz ha estado esta mañana con algunos de ellos, que han abierto las puertas de sus casas para dar cuenta del estado de las esquinas, las paredes, la humedad y el minúsculo tamaño de algunas de las estancias de su domicilio.

El bloque tiene en su interior un patio que luce lleno de hierbajos, bordillos descolgados y agujeros "de donde salen ratas y cucarachas permanentemente", según Ana, una vecina que hace las veces de portavoz en el inicio del recorrido. Nano, que nació allí, dice que solían limpiarlo y adecentarlo "hasta que se lo prohibieron".

"Los techos se nos caen. Nosotros tendríamos que haber sido los primeros en ser realojados pero el anterior ayuntamiento decidió acometer primero otros más cerca de Segunda Aguada", explica Ana. De una de las ventanas que hay a ras de suelo prácticamente se asoma Dolores. Lola, para los vecinos. Tiene 92 años y es una de las más mayores. Lleva viviendo allí 62 años. Ataviada con una bata de boatiné, no duda en mostrar su enfado e indignación porque su casa es una de la que más padece el problema de insectos y humedad. "Nos dijeron que esto lo tirarían a los 50 años y no han tirado nada", lamenta.

"Tengo humedad por todos lados, hijo, justo al lado de la cama. Llevo por lo menos esperando cuatro décadas. Por mi edad, creo que no me va a dar tiempo a ver esto y me quedaré con la pena de no ver otra casa".

Humedades y desperfectos en cuarenta metros cuadrados

En el número seis de la calle Batalla del Callao, en el bajo, vive Rosa. Nos abre su casa para mostrarnos cómo las humedades se comen las paredes del cuarto donde vive su madre, que padece problemas de salud graves después de haber pasado el covid-19. "Está arreglado de un montón de veces y no para de salir la humedad. Hay que lavarlo todo porque huele en seguida".

Ella nació allí, en esa casa que ahora se está convirtiendo en un pozo sin fondo de pérdida de dinero en reparaciones. "Las ventanas ya no se pueden sacar porque se ha hundido la pared, con lo que hay que fregarlas puestas".

En el cuarto piso vive Manuela junto a su marido. El principal problema de su casa son los techos. De hecho, se acaba de gastar 500 euros en reparar el de su habitación. Su vivienda tiene una cocina donde, entre ambas encimeras, hay apenas un metro de espacio y tiene el techo también rajado.

"Mi marido sufrió un infarto y un derrame cerebral. Cuando se acuesta, mira al techo y dice: 'Dios mío de mi alma, ¿se nos caerá encima algún día?'. Sufre ansiedad y está teniendo que ir al psicólogo", asevera Manuela, que avanza hasta el rellano de la escalera para enseñarnos el estado deplorable.

En la puerta de enfrente viven María del Carmen e Ismael junto a su hija, Lola, una bebé que no para de sonreír en brazos de su padre mientras su madre entra en uno de los cuartos con las paredes desconchadas y amarillentas. "Aquí duerme la hija de Ismael cuando viene con nosotros", explica. A continuación se dirige a la puerta de entrada para señalar el cajetín de los plomos "que salta cuando llueve porque se llena de humedad".

Justo encima de la puerta hay una suerte de trampilla; un tablón de madera que tapa la entrada a la azotea y por la que Mari Carmen pasa con miedo por debajo cada vez que entra a casa con Lola.

Ismael golpea el techo con una escoba e inmediatamente después empiezan a caer trozos y algunos cascotes. Toma una escalera y se encarama a ella para retirar la tabla y mostrar las zonas ennegrecidas del hueco de acceso a la terraza superior del bloque.

Una vida de promesas incumplidas

Lorena tiene 29 años. Ahora vive junto a sus hijos en la casa de sus padres. El cuarto de los niños tiene tanta humedad que ha tenido que poner hule en las paredes para que el olor no se les pegue a la ropa.

Su cocina también es minúscula y en la terraza, que está integrada en el salón, se le forma un dedo de agua en el suelo cuando llueve. Profundamente decepcionada y con gran desesperanza dice que desde que nació "lleva escuchando eso de que ya mismo estarán los pisos y ya nos vamos a ir de aquí". Toda una vida de promesas incumplidas que ya sufrió su padre, Luis Prada, que le acompaña aseverando mientras habla con Radio Cádiz mostrando su casa.

En el número cuatro, en el segundo piso, vive Loli, "la única mujer del mundo que limpia las tuberías de su casa una vez a la semana", dice de forma irónica mientras asegura que tendría que entrar en el libro Guinnes de los récords. Todas sus paredes tienen a la vista las tuberías del agua. El pasillo, el cuarto de baño y la cocina.

Nació en ese domicilio hace 61 años. Su madre murió sin poder ver los nuevos pisos para los que llevan más de 30 años esperando. Cuando les trasladen, tiene claro lo que hará: "cogeré las cenizas de mi madre y ella será la primera que cruce el marco de la nueva puerta".

Casi 70 vecinos que no piden lujos, que no piden elegancia ni alto standing, sino dignidad. Están hartos de promesas incumplidas desde hace tres décadas. No reniegan de su barrio y tampoco de sus vecinos, que han formado una familia entre casapuertas. Entre humedad, paredes desconchadas y fachadas venidas abajo sigue vivo el espíritu reivindicativo y las ganas de luchar. "Si no nos trasladan, no nos vamos a cansar. Si hace falta cortar la carretera, lo haremos".

Manu Sola

Manu Sola

Redactor y locutor de informativos. Se incorporó a Radio Cádiz en 2018, procedente de Radio Sevilla....

Directo

  • Cadena SER

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Hora 14
Crónica 24/7

1x24: Ser o no Ser

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir