Ni justificación ni medias tintas
No tiene sentido gritar al mismo tiempo “no a la guerra, no a la OTAN”, porque la única manera que tienen los ucranianos de resistir la agresión de que son objeto es que los aliados europeos les hagan llegar a tiempo los suministros militares que necesitan

Ni justificación ni medias tintas
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Madrid
La primera y fallida ronda de conversaciones entre las delegaciones de Rusia y Ucrania no ha servido para aliviar el brutal bombardeo que está sufriendo desde hace horas la ciudad ucraniana de Járkov ni para evitar el avance de la columna blindada rusa que intenta llegar a Kiev. Lo único que está causando realmente daño a la estrategia de Putin es la resistencia que ofrece el ejército y la población civil ucraniana. Cada día que resisten es un agujero en la fortaleza y en los planes de Putin. Por eso es tan importante que lleguen a tiempo las armas y, según los especialistas, los misiles antiaéreos que deben impedir que aviones rusos o bielorrusos depositen tropas prácticamente dentro de la capital y de otras ciudades decisivas. Por eso no tiene sentido gritar al mismo tiempo “no a la guerra, no a la OTAN”, porque la única manera que tienen los ucranianos de resistir la agresión de que son objeto es que los aliados europeos les hagan llegar a tiempo los suministros militares que necesitan. Por una vez, es Europa la que lidera la respuesta y la ayuda y está bien que así sea. Rusia no ha sido agredida ni va a serlo. Es Ucrania la que sufre un ataque que viola el derecho internacional. No hay justificación ni medias tintas en el análisis. Como dijo en su día el presidente francés Clemenceau “habrá muchas interpretaciones de por qué comenzó la primera guerra mundial, pero lo que nadie podrá decir nunca es que Bélgica invadió Alemania”.


Soledad Gallego-Díaz
Es periodista, exdirectora del periódico 'EL PAÍS'. Actualmente firma columnas en este diario y publica...




