Desde el sofá
La Firma de Tomás Martín

"Desde el sofá", la Firma de Tomás Martín
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Palencia
Buenos días. Dudo si somos esclavos del mando a distancia o el mando a distancia es esclavo nuestro, en especial en estos tiempos de zozobra. De lo que no tengo duda es del poco tiempo de vida que le queda. Pasará a la historia, como pasó la bailarina que sobre el televisor lucía en traje de faralaes allá por los años 60. No tardando, la voz lo llevará —de hecho, ya lo empuja— al rincón de la historia. Lo echaremos de menos. No es lo mismo pulsar un botón para seleccionar un canal de TV o Radio Palencia en busca de noticias, que de viva voz pedirle a Alexa que nos informe sobre la guerra en Ucrania. No, no es lo mismo que te acerquen una noticia que la demandes, y más si trata de guerra.
Hablando de guerra. ¿Y si desde el sofá de casa pudiéramos detenerla con un mando a distancia, o diciendo Alexa, para la guerra? ¿Lo imaginan ustedes? Quedarían sus devastadoras consecuencias, en especial las catástrofes humanitarias, esas que se escapan a la razón, a cualquier razón salvo a la del sátrapa sin razón que va sembrando dolor y muerte a su paso.
Ambos —muerte y dolor— los percibimos a través de las imágenes y los testimonios que vemos y escuchamos a diario. Rafael Chirbes, en sus Diarios, a ratos perdidos, dice que el dolor se expresa mediante símbolos, no se ex-presa directamente, no vemos, tocamos o sentimos el dolor ajeno. Vemos los símbolos que de él emanan, las lágrimas, el gesto torturado del rostro, pero no el dolor que roe en silencio a una persona que no puede pasarnos ni siquiera una pequeña parte de su carga para que la ayudemos a llevarla. Al recordar-lo, tras ver el éxodo del pueblo ucraniano, se encoje el alma y la impotencia ruge.
Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé […], pero que el siglo XX es un despliegue de maldad insolente, ya no hay quien lo niegue, vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos, canta el famoso tango, Cambalache, de Enrique Santos. El siglo XXI no le anda a la zaga. Me lo soltó un amigo, a bote pronto, al rememorar, llevados por el «desastre» ucraniano, los viejos tiempos de la Canción Protesta sumergidos en la música de Dylan, Serrat, Violeta Parra, Paco Ibáñez y John Lennon abogando por la paz.
Saludos y a sobrellevar la semana. Y mi felicitación a todas las mujeres en la conmemoración y celebración del 8M. Ánimo, mucho ánimo.




