Sucedió Una NocheLo que el cine nos dejó
Cine y TV

25 años sin Fred Zinnemann, el director de Solo ante el peligro y De aquí a la eternidad

A lo largo de su carrera ganó 4 Oscar y estuvo nominado en 10 ocasiones

Fred Zinnemann

Todavía sigue pasando, los turistas que visitan el archipiélago de Hawaii tienen una parada obligada en una pequeña playa cercana a Cabeza de Diamante. En ese lugar se rodó en el año 1953 el revolcón acuático más famoso de la historia del cine. Deborah Kerr y Burt Lancaster se besaban apasionadamente entre arena y olas en la película De aquí a la eternidad. Todo el mundo les recuerda a ellos, pero detrás de aquella escena y de aquella película estaba el director Fred Zinnemann.

A lo largo de su carrera Fred Zinnemann ganó cuatro Oscar, dos como director y dos como cortometrajista. Dirigió una veintena de películas, con títulos tan significativos como De aquí a la eternidad, Oklahoma, Chacal, Julia o Sólo ante el peligro, el clásico que revolucionó el western en el que Gary Cooper logró la mejor interpretación de su carrera. Y es que la dirección de actores fue una de las grandes especialidades de Zinnemann.

Con él ganaron su Oscar de interpretación estrellas como el propio Gary Cooper, Frank Sinatra, Paul Scofield, Jason Robards, Vanessa Redgrave o Donna Reed. Y con él también debutaron en la pantalla actores como Montgomery Clift, Shirley Jones o Marlon Brando. le dirigió en su debut cinematográfico, la película Hombres. El truco que solía utilizar el director para obtener buenas interpretaciones era adjudicar los papeles a estrellas que parecían la antítesis de sus personajes, sacando de ellos facetas que los propios actores desconocían.

Fred Zinneman con los Oscar a la mejor dirección y a la mejor película que ganó en 1967 por Un hombre para la eternidad

Fred Zinneman con los Oscar a la mejor dirección y a la mejor película que ganó en 1967 por Un hombre para la eternidad / Fred Zinnemann

Un ejemplo claro lo encontramos con Deborah Kerr en De aquí a la eternidad. Zinnemann utilizó su belleza de hielo para despertar el morbo en los espectadores. “Deborah Kerr, hasta entonces, había interpretado a señoras muy distinguidas y frías. Yo pretendía que hiciese de ninfómana. Era algo que chocaba con su personalidad cinematográfica, pero yo pensaba que si los espectadores la veían y luego oían a los soldados diciendo que se acostaba con todos los del cuartel, no se lo creerían. Se crearía suspense y sentirían curiosidad”, recordaba.

Todos los actores que trabajaron con él destacaban su paciencia y su sensibilidad hacia ellos. Nunca le escucharon levantar la voz en un rodaje, ni pelearse con ningún actor o actriz. Zinnemann era un hombre siempre amable y discreto. Eso sí, cuando había que enfrentarse a los ejecutivos de los estudios, no lo dudaba. Harry Cohn, el jefe de la Columbia, tenía fama de ser el hombre más tiránico e irascible de la industria hollywoodiense. Nadie se atrevía a contradecirle. Cohn había decidido que Aldo Ray haría el papel de soldado boxeador en De aquí a la eternidad, pero Zinnemann quería a Montgomery Clift para el personaje. Después de una larga discusión el director le lanzó un ultimátum. “Le dije: creo es un gran guion y que podría hacer una buena película si tuviera a los actores adecuados, pero es tu historia. Si quieres a ese actor tendrás que buscarte a otro director. Me fui y se enfadó mucho, pero acabó enviando el guion a Clift.

Fred Zinnemann en el rodaje de Historia de una monja.

Fred Zinnemann en el rodaje de Historia de una monja. / 1996-98 AccuSoft Inc., All rights reserved

Fred Zinnemann nació el 29 de abril de 1907 en Viena. Su padre era abogado y él también se graduó en derecho aunque pronto se dio cuenta de que lo que le gustaba de verdad era el cine. Trabajó como ayudante de operador en algunas películas en Alemania pero, como les ocurrió a Robert Siodmack y a Billy Wilder, también vieneses y judíos como él, el avance del nazismo le hizo escapar a los Estados Unidos. Al principio encontró trabajo en Hollywood como operador y también haciendo de extra en algunas películas. Fue ayudante de cámara del documental Redes y cuando el director cayó enfermo él se ofreció a codirigirlo. A su vuelta a los Estados Unidos se integró en el departamento de cortometrajes de la Metro, debutando en el largo con Ojos en la noche en el año 1942.

Como director enseguida se granjeó fama de ser un hombre muy meticuloso. Su época dorada la vivió en los años 50, sobre todo gracias al éxito de Solo ante el peligro y De aquí a la eternidad, por la que ganó su primer Oscar como director de largometrajes. Pero también a dramas como Historia de una monja, protagonizada por Audrey Hepburn o musicales como Oklaho

High Noon (1952)
Directed by Fred Zinnemann
Shown from left: Gary Cooper, Grace Kelly

High Noon (1952) Directed by Fred Zinnemann Shown from left: Gary Cooper, Grace Kelly

ma.

A Zinnemann le gustaban las películas con claros y oscuros y en las que el conflicto ocurría en el interior de los personajes. “Siempre me han atraído las historias en las que el personaje principal es algún tipo de inadaptado que no acaba de integrarse y que, a veces, ni siquiera lo desea. O Incluso que se enfrenta”, decía. Un buen ejemplo de ello es Solo ante el peligro. Zinnemann inventó con ella el western psicológico que chocaba con la tradición del género haciendo que el protagonista, Gary Cooper, no fuera un héroe típico sino un hombre que sentía miedo.

En sus cuarenta años de carrera Zinnemann dirigió pocas películas, apenas una veintena de títulos. Tenía por norma solo dirigir aquellos proyectos que le interesaban y en los que se sentía cómodo. En 1966 consiguió su segundo Oscar como director gracias a Un hombre para la eternidad, una película histórica que narraba el enfrentamiento entre Tomás Moro y el rey Enrique VIII de Inglaterra. En los años 70 rodó títulos comerciales como Chacal o de calidad como Julia, protagonizada por Jane Fonda y Vanessa Redgrave.

Fred Zinnemann y Audrey Hepburn en el rodaje de Historia de una monja

Fred Zinnemann y Audrey Hepburn en el rodaje de Historia de una monja / 1996-98 AccuSoft Inc., All right

Su última película, en 1983, fue Cinco días, un verano, un melodrama romántico ambientado en los Alpes que protagonizó Sean Connery. El poco éxito del film, sumado a las reticencias de las compañías de seguros que, como ocurrió con Billy Wilder o David Lean, se negaban a asegurar sus nuevos proyectos dada su avanzada edad, le llevaron a tomar la decisión de retirarse.

A partir de entonces encabezó dentro del sindicato de directores americanos la lucha contra la manipulación tecnológica de la obra cinematográfica, que combatía el coloreado de películas en blanco y negro o las interrupciones publicitarias en las emisiones televisivas de las películas. Con esa tarea viajó por todo el mundo. Fred Zinnemann falleció el Londres el 14 de marzo de 1997 a la edad de 89 años. Una vida que, como él mismo explicaba, dedicó a contar en imágenes su verdad. “Lo que trato de ver es si he contado la verdad tal y como yo la veo. Si es bueno o malo no lo sé. Puede ser verdadero o falso. Pero si puedo contar la verdad tal y como yo la veo entonces he logrado mi objetivo. Y que la belleza se ocupe de sí misma”.

 
  • Cadena SER

  •  
Programación
Cadena SER

Hoy por Hoy

Àngels Barceló

Comparte

Compartir desde el minuto: 00:00