Mascarillas que apestan
Los tipos explicaron que lograron hacer su negociete gracias al nepotismo, a sus amistades peligrosas con un pariente del alcalde. No creamos de entrada esas coartadas de sujetos tan estupendos. Ya se verá judicialmente
Mascarillas que apestan
Barcelona
Necesitamos mascarillas para protegernos de ciertos olores. Porque hubo compras de mascarillas que apestan. Como las realizadas por el Ayuntamiento de Madrid cuando la pandemia. Unos tipos famosos, llamémoslos mejor negociantes que empresarios, porque los empresarios son otra cosa, compraron para el municipio enormes cantidades de mascarillas y guantes en Asia. Con un beneficio del 148%, sobre casi 12 millones de euros, y unas comisiones, agárrense, de hasta el 81%. Apestaban. No solo porque el material fuese defectuoso, que lo fue, sino porque lo tramitaron con documentos falsos, según la Fiscalía. Y para mayor ejemplaridad, destinaron el producto de su especulación a comprarse Ferraris, Lamborghinis y yates. Caprichitos.
Los tipos explicaron que lograron hacer su negociete gracias al nepotismo, a sus amistades peligrosas con un pariente del alcalde. No creamos de entrada esas coartadas de sujetos tan estupendos. Ya se verá judicialmente. Como se irán viendo las tripas de los negocios del hermanísimo de la presidenta. En todo caso, ese no es el Madrid que nos gusta. Para sanear corrupciones y sospechas de corrupción, en las compras de emergencia, hay soluciones. Se hacen justamente para evitar el papeleo burocrático que retrasa el suministro. Vale. Pero exhiben más peligro. Pues que las administraciones las sometan inmediatamente después de la urgencia a auditoría propia. Y no den más trabajo a la fiscalía, que esa la pagamos todos.
Xavier Vidal-Folch
Periodista de 'EL PAÍS' donde firma columnas...