Opinión

Una semana no tan santa

La Firma de Tomás Martín

Una semana no tan santa

Palencia

Buenos días. ¡Ya llegó! Está aquí, tras dos años de ardua y larga espera, la tan ansiada semana del éxodo vacacional, la tradición, el recogimiento y también la indiferencia de quienes, ajenos a la escenificación callejera de un hecho religioso, acostumbran a optar por otras alternativas.

Cada uno elegirá libremente el territorio por el que moverse. También habrá quien se entregue estos días a revisar proyectos personales y familiares, y someterse a un ejercicio de magia con la loable intención de lograr cuadrar las cuentas domésticas. Imagino a estos últimos, sentados solos o en familia ajustando los gastos e ingresos a las circunstancias del momento, y en especial a quienes tienen hijos e hijas en edad de decidir la modalidad de formación profesional por la que optar o cuál carrera universitaria cursar, jóvenes que tal vez teman ver alterados sus planes de futuro al observar la que está cayendo a nivel social, económico y político. Entendería su intranquilidad, indecisión e incertidumbre ante panorama tan sombrío.

No es nueva esta situación. Convendría preguntaran a sus abuelos por las experiencias vividas, por lo cíclico del devenir de la historia. Quizá los escuchen hablar de la machadiana España, «esa España inferior que ora y bosteza, vieja y tahúr, zaragatera y triste; esa España inferior que ora y embiste, cuando se digna usar de la cabeza, aún tendrá luengo parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras; florecerán las barbas apostólicas, y otras calvas en otras calaveras brillarán, venerables y católicas», versos del poema El mañana efímero, del que el escritor soriano, José Ángel González Sainz, ha dicho que ese mañana llegó para quedarse.

A esa España, obcecada en repetir su historia, a la que no es ajena nuestra Palencia, le convendría detenerse y pensar si no está empujando a la juventud a la desesperanza y, visto lo visto, a graduarse en comisionista. El máster lo haría en la próxima crisis.

Saludos y feliz semana, aquí en el terruño, en la playa, en el campo o en la montaña.