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Cruz de Guía: el balance de Luis Real

Un somero balance de la pasada Semana Mayor

La Palma regresando desde la Catedral

La Palma regresando en la mañana del Miércoles Santo

Cádiz

El cofrade Luis Real, que nos ha acompañado en las ediciones de Cuaresma de Cruz de Guía nos hace el siguiente balance de la pasada Semana Mayor.

Atrás quedaron ya los esperados días de cofradías, los momentos nunca son como se sueñan, a veces mejores y otras peores, de lo que no cabe duda es de que estos dos años de ausencia en las calles han hecho bastante mella en muchos aspectos de nuestras hermandades.

Cruz de Guía Cádiz balance con Luis Real

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e ausencia en las calles han hecho bastante mella en muchos aspectos de nuestras hermandades.

En lo referente a lo puramente estético y catequético por ende, señalaría varios aspectos de las novedades que nos ha regalado (no por arte de magia) la Semana Santa de Cádiz, hay que tomar nuevamente conciencia del sacrificio que cuesta sacar a la luz cualquier incremento en nuestro patrimonio y eso, en nuestra realidad, es digno de alabar, no asi siempre esos estrenos son adecuados o dignos.

Pero vayamos por partes, en lo destacable de los estrenos es reseñable el por fin seguimiento del dorado de los pasos de la Cena y de las Penas, las restauraciones de la Virgen del Amparo y de Humildad y Paciencia y el flamante Misterio del Despojado.

El Lunes Santo no fue un día de grandes estrenos, aún así podremos resaltar la dignísima saya del Patrocinio.

El Martes Santo pudimos ver un nuevo adelanto del paso del misterio de columna, pese a que pienso no es el paso ideal para un misterio gaditano de esa época, está quedando bastante completo, con Ecce-Homo tengo el mismo sentimiento aunque pienso que a ese paso aún se podría dar una vuelta y por supuesto remover Roma con Santiago para recuperar su genuino manto. Precioso el Estandarte simpecado. El Caído en su línea ha ganado con el relativamente reciente paso, aunque aún le faltaría completar el conjunto con una túnica bordada de un corte menos rectilíneo y una caída más natural. El paso de la Virgen, aunque bien resuelto, sigue siendo una asignatura pendiente de la Hermandad.

El Miércoles puede que lo más destacable fuera el despojar a la Virgen de las Angustias de su tradicional manto, para muchos un aspecto positivo, para otros más entre los que me incluyo, la Virgen pide un manto corto bordado y bien puesto al que acompañe un adecuado extorno floral sin necesidad de esquinas ni centros, no obstante y sabiendo el trabajo que en esta hermandad cuesta efectuar cualquier tipo de cambio, se agradece que poco a poco se vayan tomando este tipo de iniciativas. Una buena coral delante del misterio haría un magnífico acompañamiento.

Acertado el nuevo soldado romano que completa el misterio de la Sentencia.

El Jueves Santo quizás fue el día del gran estreno, el paso del Nazareno, un paso que bajo mi punto de vista aporta otra visión procesional del paso rocalla que como ya comenté tiene su mayor exponente en el de Vera Cruz, aunque viéndolo in situ pienso que se ha abusado del tamaño, el Señor se ve pequeño y hundido en el paso y la Magdalena con las piernas se alza demasiado haciendo al Nazareno todavía más pequeño, la solución sería un monte más alto, por supuesto la túnica de cola y la Magdalena luciendo su túnica sin necesidad de mandolín ni peinados inventados.

La Virgen de la Trinidad pide a gritos la terminación o hechura de su paso de palio, el misterio del Descendimiento se completa con buen gusto poco a poco, confiemos algún día en que la Quinta Angustia vuelva al Misterio y la Virgen de los Dolores se entronice en la proyectada cúpula.

No se entiende que la Virgen del Mayor Dolor siga aún con el palio liso y la hermandad no se embarque de una vez por todas en la terminación de sus bordados.

Eché en falta el soberbio estandarte simpecado de la Soledad en la calle, no sé el motivo.

Esto es bajo mi humilde opinión lo más destacable en cuanto a lo estético se refiere, sin dejar atrás otros de menor relevancia pero valiosos igualmente u otras restauraciones que conservan las piezas de nuestro legado.

En lo que a cortejos atañe habría que hablar largo y tendido, la colocación de las insignias han dado un paso atrás, el infumable ritmo de las procesiones, las descordinadas fiscalías... si a esto le sumamos la notable caída de las cuadrillas recuperando mecidos y alardes obsoletos, el desfile anticuado ya de los acólitos y las marchas fuera de lugar, hace que tengamos que volver a reinventar sin inventar, sino una vez más volviendo a los orígenes y a la esencia de todo.

Tenemos un año entero para trazar "políticas de agua", para concienciar al cabildo catedralicio de que no vamos a casa extraña sino a nuestra casa, para que cada hermandad se encargue de catequizar a sus hermanos haciendo ver la importancia de la túnica nazarena, de estar revestido en todo momento (desde casa y hasta casa) la necesidad de cumplir entera la penitencia, de no protagonizar momentos dantescos de nazarenos sentados en paradas de autobús o utilizando la Catedral como si fuera un campo de refugiados, porque al final lo indefendible es imposible excusarlo.

La carrera oficial necesita un estudio profundo, sobran Compañía, Santiago, Candelaria, Montañés y Palillero, en su defecto se podrían montar estudiadas gradas tanto en San Juan de Dios como en la Catedral, supliendo las retiradas de las antedichas sillas.

Hacen falta soluciones para mejorar, no se puede consentir que algunas hermandades sigan pensando que el único objetivo sea "salir y llegar" a costa de lo que sea, a pesar de que las cuadrillas no lo hagan dignamente, de que los hermanos lleguen reventados y maltratados, contribuyendo con esto último a un problema que ya se ha sufrido este año, la falta de hermanos de fila, culpa de muchísimos factores, pero culpa también de las hermandades que contribuyen con su ritmo insufrible a esa desgana.

Las soluciones en cuanto al tema de la carga no son siempre las mismas, se ha visto en dos años la falta de cargadores, la defensa del estilo está muy bien para quien se lo pueda permitir.

En el caso de las Hermandades de Puertas de Tierra (y no por gusto, sino por necesidad) es que los pasos vayan llevados a costal, y lo dice uno que lo sufre en sus carnes, es la única manera de que una hermandad salga y llegue dignamente, de lo contrario será una mudanza que pierde todo el sentido porque todos vamos con el miedo y la desgana que generan este tipo de situaciones, ¡basta ya de complejos absurdos! Y cojamos el toro por los cuernos por el bien de nuestras corporaciones y el cuidado de nuestros hermanos.

En relación a esto y como nuestra estación se convierte en "ir y volver", se descuidan los momentos bonitos del recorrido, se evitan calles estrechas afeando aún más el itinerario, así lo que debiera ser una muestra de catequesis y piedad se torna en una gincana cuyo objetivo es llegar sin importar las condiciones. Así nos cargamos nuestras cosas en dos días.

En lo sucedido en el Santo Entierro (una de mis debilidades) pienso que sería el momento para devolver a la Virgen la Solemnidad de la carroza templete, sus manos entrelazadas y el luto de los Austria que hicieran de este antiquísimo cortejo una verdadera comitiva fúnebre. Tiene todos los ingredientes para ser algo muy especial y despojarnos de los mitos, no todas tienen que llevarse a hombros, sino cada cual en base a sus necesidades.

El público parece que aprende algo más, no tanto en el atuendo que debe usarse para ir a ver las cofradías en los días grandes, si queremos dignificar nuestra Semana Santa no vale sólo con exaltar la horquilla, sino con dejar el chándal y la camiseta en casa cuando vayamos a ver procesiones, la dignidad empieza por uno mismo.

A los comercios que sean conscientes de que por respeto, al menos al transitar de los pasos apaguen luces y focos contribuyendo al mayor lucimiento de estos.

A los que compran a sus hijos tamborcitos y trompetitas que los eduquen a no tocarlos al paso de las cofradías, no son cabalgatas sino cortejos penitenciales.

Al Ayuntamiento pedir el cubrir obras y edificios en mal estado, además de andamios colocados exprofeso para los medios en lugares emblemáticos, rompiendo la sintonía de nuestros más bellos lugares, una lona o damasco grana todo lo tapa.

Es la Semana Santa del reencuentro, con nosotros mismos, con los que habían olvidado ya el valor de nuestras cosas y el encontronazo de nuevo con todo lo que ya habíamos olvidado y detestamos.

Un tiempo para recapacitar y poner remedio desde ya.

Mi humilde opinión.

Feliz Pascua de Resurrección. Luis Real.

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