Tribunales

Los teléfonos de la víctima de La Chica Carlota dieron la clave a los investigadores para detener al principal acusado del crimen

El magistrado-presidente del juicio de La Chica Carlota / María Eugenia Vílchez

Córdoba

El testimonio del Teniente Jefe de la Guardia Civil que dirigió la investigación del crimen de La Chica Carlota, que compareció ayer en la vista oral del juicio que trata de esclarecer la muerte de Juan Carlos Rodríguez, dejó claro que los teléfonos de la víctima de la La Chica Carlota, dieron la clave a los investigadores para detener al principal acusado del crimen.

De hecho el jefe de investigación ha sido contundente a la hora de asociar al acusado del crimen, "al falso cura", con uno de esos números de teléfono.

Los agentes llegaron a ese terminal 'un 406' tras la activación del móvil y gracias a los fotogramas que se obtuvieron en cajeros automáticos de entidades bancarias, en los momentos en los que el acusado sacaba dinero con la tarjeta de la víctima, algo que el acusado ha reconocido que hizo hasta en 43 ocasiones.

Los investigadores solicitaron permiso para intervenir el teléfono, pidieron los registros de datos y llamadas y la ubicación de ese terminal telefónico en cada momento y esos datos les dieron la clave.

Pedro Gómez, el acusado del crimen, hizo uso de ese terminal telefónico de la víctima en su vivienda, en La Chica Carlota.

El teléfono ubica al acusado en el domicilio de la víctima desde las 14.00 horas del 3 de septiembre hasta las 05.00 de la madrugada del 5 de septiembre de 2017, la fecha en la que los investigadores estiman que se pudo cometer el crimen.

El móvil vuelve a localizar al falso cura en la casa de la víctima 48 horas después: desde las 05.00 de la mañana del día 7 hasta las 15.00 horas del 8 de septiembre, después de haberlo ubicado previamente en la ferretería de Valdepeñas.

Todos sus pasos están documentados, según explicó ante el tribunal el responsable de la Guardia Civil que ha dirigido la investigación.

EL ACUSADO USÓ LOS TELÉFONOS PARA LLAMAR A LOS SERVICIOS DE ATENCIÓN AL CLIENTE DE LOS BANCOS DE LA VÍCTIMA Y SEGUIR OPERANDO CON SUS TARJETAS DE CRÉDITO

Ese teléfono ubica al acusado en el recorrido hasta Córdoba, en la calle en la que aparcó tanto su coche como el de la víctima; en Alhambra, la pedanía de Ciudad Real en la que viven los padres del acusado, e incluso en la ferretería de Valdepeñas en la que supuestamente horas después de haber cometido el crimen habría comprado con la tarjeta de la víctima, un pico, una carretilla, unos guantes y un rollo de cuerda que se después usó para atar y enterrar a la víctima en el jardín de su propia casa.

Según explicó ayer el jefe de la investigación, tras su detención, los agentes hallaron en vivienda mucha documentación y efectos personales de la víctima, incluida una libreta con direcciones de correo y contraseñas.

El acusado mantuvo en uso otro de los teléfonos de la víctima con los que después de cometer el crimen realizó llamadas a los servicios de atención al cliente de varias entidades bancarias, para que le facilitaran el cambio de claves de forma que pudiera seguir operando con las tarjetas de crédito de la víctima.

EL ABOGADO REFORZABA LOS DELIRIOS DE LA VÍCTIMA QUE SUFRÍA UNA ENFERMEDAD MENTAL PERO LOS PINCHAZOS TELEFÓNICOS NO HALLAN INDICIOS DE QUE PUDIERA HABER PARTICIPADO EN EL CRIMEN

Sobre el abogado al que se acusa de estafa, el teniente jefe de la Guardia Civil, señaló ayer que durante el periodo de intervención de los teléfonos no se hallaron indicios de participación de este segundo acusado en el crimen, aunque sostiene que el abogado conociendo la enfermedad mental de la víctima, que pensaba que le podía estar espiando, no solo le seguía la corriente sino que reforzaba los delirios del fallecido.

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