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Los vecinos de una casa ocupada: "No pedimos que paguen la comunidad, sino que se comporten"

Propietarios de un bloque en el Distrito Sureste denuncian amenazas, desperfectos y problemas de higiene mientras algunos se plantean una mudanza

Vecinos de una casa ocupada exhiben fotografías de los daños en sus viviendas, así como varias de las denuncias presentadas / Cadena SER

Córdoba

Cinco años y cuatro denuncias después, los propietarios de un bloque de pisos en la Calle Periodista Gago Jiménez de la capital cordobesa no pueden más. Una de las viviendas del tercer piso fue ocupada por un matrimonio y sus hijos y, desde entonces, la convivencia está rota. La Policía acude, al menos, una vez al mes para 'apagar algún fuego', dentro de sus competencias.

El primer damnificado fue Agustín Rivera, su piso está justo debajo de la vivienda ocupada y no hay día en que un pedazo del techo no se desprenda por los problemas de humedad. "Mis 'vecinos' tienen una fuga de agua que se niegan a arreglar, así que durante meses ha estado filtrándose líquido a mi salón, mi baño o incluso en la cocina", relata Rivera, quien asegura haberse ofrecido a ayudar económicamente para arreglar la avería, "pero se niegan". Incluso ha encargado a un perito que tase los desperfectos de su domicilio, que ya alcanzan los 6.000 euros de valor.

Interpuso una denuncia en el Juzgado de Instrucción número 8 de Córdoba, que fue desestimada. Así que la comunidad de propietarios optó por cerrar el grifo de la vivienda ocupada, a día de hoy propiedad de la empresa luxemburguesa Crescent Lake. Poco después, Agustín volvió al juzgado para denunciar que los ocupas estaban intentando enganchar el suministro de forma ilegal. Y a esto se suman las demandas por amenazas que otros propietarios han firmado.

"El día que no rompen un porterillo, destrozan una cerradura", explica Ana Belén Arroyo, otra de las vecinas, quien explica que "un arquitecto nos ha confirmado que la fuga de agua ha afectado a la estructura del edificio, por lo que están atentando no ya solo contra personas individuales, sino contra toda la comunidad". Admite que se ha planteado mudarse mientras refiere "graves problemas de salubridad en el bloque desde que llegaron los ocupas, con presencia de insectos y roedores".

Reconocen que el problema social de acceso a la vivienda es un debate mayor, por lo que matizan que "no necesariamente tienen que irse, no tenemos nada en contra de la ocupación, solo les pedimos que se comporten y respeten unas normas mínimas". Los vecinos han llegado a contactar con Servicios Sociales para denunciar la "situación de desatención de los menores que viven en ese piso", narra Agustín Rivera, que incluso muestra un anuncio de una página web de contactos en el que se publicita la dirección. A este respecto, Ana Belén Arroyo refiere que "el movimiento de personas en ese piso es permanente y, cuando suben hombres, los menores bajan a la calle, aunque sea de madrugada".

La 'mediación' no ha surtido efecto, aseguran: "cuando intentas hablar con ella, recibes insultos"; así que solo les queda esperar a que la Justicia actúe. A Agustín Rivera le ha proporcionado asistencia jurídica el seguro de su vivienda, pero lamenta que "los abogados me dicen que la cosa está difícil y, sobre todo, que va a ser lenta". "Mi casa está fatal", se aqueja el propietario asegurando que no sabe a quién recurrir, después de cinco años "desesperantes".

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