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"La canción de autor, como el carnaval, es mirar la realidad con espíritu crítico"

El cantante Ismael Serrano actúa en el Teatro Falla el 23 de noviembre dentro del Festival de Música Española de Cádiz

Ismael Serrano canta en el Falla

Ismael Serrano canta en el Falla

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Cádiz

Ismael Serrano llega a Cádiz en el aniversario del nacimiento de Manuel de Falla. Su actuación forma parte del Festival de Música Española de Cádiz y de la gira que está llevando al cantante por escenarios de todo el mundo bajo el nombre de "Seremos".

Pregunta. Es una gira conjugada en futuro, pero que mira hacia el pasado, a una carrera de más de 25 años y a mucha gente que le ha ido inspirando. ¿Había un propósito de jugar con los tiempos con este título?

Respuesta. Yo siempre hago un ejercicio de memoria porque he sido educado en esa cultura, saber tus deudas, saber cuál es tu raíz. A veces por saber lo que te queda por recorrer de camino basta con echar un vistazo a lo que uno ha caminado. Pero no se trata tanto de mirar atrás de mirada nostálgica, sino más bien al contrario. Este disco, aunque puede hacer referencia a la memoria, abre una puerta a la esperanza y habla mucho del presente, de cosas que a uno le suceden a día de hoy. Unos siempre trata, a través de las canciones de hacer la crónica social y sentimental del mundo que le toca vivir, y habla de cosas de ahora. Es cierto que está proyectado hacia el futuro porque este disco fue creado en plena pandemia, cuando era muy difícil hacer planes de futuro. De hecho, los temas del disco surgen por esa necesidad de mirar hacia adelante y por eso se llama "Seremos". Hay una canción que, quizá, lo define mejor: "Porque fuimos seremos". Tener memoria es saludable para afrontar los retos del futuro.

P. Es una gira singular porque es más que un concierto. Tiene una parte dialogada. ¿Cuál es la intención de esa parte más teatral?

R. Primero pasármelo bien. Empecé hace ya unos cuantos discos a profundizar en el carácter teatral de mi puestas en escena. Me gustaba interpretar mis canciones y contar historias entre canción y canción. Soy un tipo bastante obsesionado con el relato. Creo que todo encierra un relato y un concierto también es un relato. Y ese relato en cada gira ha ido tomando una mayor estructura teatral. Lo he convertido no solo en un monólogo, sino que aquí hay una voz en off, que, en este caso pertenece a la actriz Elena Ballesteros, que representa a una periodista que me va entrevistando, pero que cada vez se va volviendo menos profesional y se va volviendo más íntima, en forma de confidencia. Creo que le da más capas y la experiencia del público es otra. Permite reflexionar sobre las canciones, revisarlas desde otro lugar y explicar, por ejemplo, cuál es el lugar de "Papá, cántame otra vez". Cuando yo la cantaba con veintipocos años lo hacía como un hijo que reprochaba a su padre. Ahora con 48 lo hago como un padre que tiene un relato que contarle a sus hijos cuando ellos le hagan el reproche pertinente. Es ley de vida. Y eso merece ser comentado. El diálogo teatral te permite esas capas, esos matices y enriquece la experiencia del público.

P. Las canciones, para mucha gente, tienen un efecto terapéutico, son bálsamo. ¿Se le han acercado muchos fans para decirle cuánto le han ayudado sus canciones?

R. El primer efecto terapéutico es con uno mismo. Uno empieza a escribir canciones para combatir los miedos, las incertidumbres. Esto de componer responde a un déficit, que no sabemos lidiar con la pérdida, no sabemos renunciar. Por eso, las canciones son bálsamo. Y sí, de vez en cuando, te encuentras con alguien al que las canciones también le han ayudado a transitar ciertos duelos, a sobrellevar alguna pena, o a celebrar algún recuerdo, la vida. Sobre todo las canciones te sirvan para entender que no estás solo. Las canciones son espacios de encuentro y, en ese sentido, te sientes acompañado y recuperas la conciencia sobre influir en tu futuro. Y eso te hace sentirte más fuerte frente a la adversidad. Y eso es emocionante. Cuando escribes una canción no sabes hasta dónde vas a llegar y de qué manera va a impactar en la vida de la gente.

P. Viene usted de participar en la manifestación por la sanidad pública en Madrid con otros artistas. ¿Qué conclusiones sacó de esa protesta?

R. Ha sido emocionante ver a tanta gente defendiendo el bien común. Más allá de las posiciones ideológicas, en esa manifestación, que ha sido de las más multitudinarias, había gente de muy diferentes posturas que está viendo cómo se está deteriorando, sobre todo, la atención primaria, los centros de salud desatendidos, las urgencias con centros sin médicos, y la respuesta es que hagamos vídeollamadas en una comunidad que es la que menos dinero invierte en sanidad por habitante, en una comunidad con múchos déficits, y que forma parte de algo planificado para que nuestra salud se convierta en un negocio. Ha salido la gente a la calle para decir que el modelo tiene que ser otro. La gente es muy consciente del patrimonio que es nuestra sanidad, de lo importante que es que se cuide porque nos va la vida en ello. Y la gente se da cuenta cuando pide cita y ve que hay que esperar. Es emocionante, aunque me entristece la reacción, la falta de entendimiento por parte del gobierno de Madrid, que se enroque en su posición, despreciando a toda esa gente. Lo que pide la gente es que se cuide la sanidad, por muchos discursos que ellos hagan. Los sanitarios pusieron el cuerpo en una situación de emergencia sanitaria. Tenemos que estar a la altura de la deuda que tenemos con ellos y no estamos a la altura.

P. ¿Qué piensa cuando le reprochan que tome partido como artista?

R. Lo suele hacer el que no piensa como yo. Lo que no les gusta no es que me posicione ideológicamente, lo que me reprochan es que lo haga como lo hago. A mí me parece saludable que la gente se exprese políticamente, que todos lo hagamos, dentro del respeto, de los cauces que la democracia habilita. Hay un problema de intolerancia, y de intransigencia. Cuando me acusan de sectario por posicionarme, es una postura bastante sectaria pretender que por el hecho de ser artista no puedo tener posición política o debo ocultarla para no molestar a mi público. Tengo 48 años y lo llevo haciendo desde los 18 años. A nadie le debe sorprender que me exprese como me expreso. Lo hago siempre de la manera más respetuosamente posible. Lo que hay son dinámicas en las redes sociales, que no hay que confundirlas con el resto de la sociedad, que tratan de modular los mensajes de los artistas, por disciplinarlos y por disuadirnos para que no nos expresemos.

P. Pero no les va a hacer caso...

R. Es un absurdo pretender gustarle a todo el mundo. Me entristece que haya gente que no se acerque a mi música porque opino políticamente diferente. Eso es sectarismo. Yo leo a Vargas Llosa, aunque esté a las Antípodas, y no coincido políticamente con Calamaro, pero no dejo de escuchar sus canciones por ese motivo. No voy a dejar de hacerlo. A estas alturas ya no tengo remedio.

P. ¿Y está convencido de que la música sirva para reclamar mejoras en la sociedad o ha tirado la toalla en ese sentido?

R. La música es una expresión del tiempo en el que vives. Cantas a lo quete emociona. Y resulta que no solo te emocionan tus historias de amor y desamor, sino que también te puede conmover la visión de un mundo desigual. Si la música no habla del mundo que te rodea, da una visión distorsionada de la realidad y a mí no me parece auténtica ni real. Sería un producto prefabricado. No toda la música tiene que tener un compromiso social, porque también es saludable practicar el escapismo. Pero me parece también saludable que la música también nos ayude a confrontar la realidad y nuestros problemas. Que nos hable del colectivo. No solo me refiero a lo político. Yo escucho "Mediterráneo" de Serrat veo que me habla de un horizonte común, de lugares que convergen, de esperanzas, de mucha gente. Habla ya de la España vaciada, de la infancia... se habla de nosotros. Y yo me pregunto... ¿quién habla ahora de nosotros? ¿Quién está haciendo esa crónica? Antes la hacían los cantautores. Una sociedad que solo le canta a la relación de amor o que se mira al ombligo no me parece saludable.

P. Eso lo cantó en su momento una comparsa del carnaval de Cádiz, de Juan Carlos Aragón, que reprochaba esa falta de mensaje a los cantautores de ahora y elevaba el carnaval a ese rol. ¿Qué siente al cantar en el templo de las coplas del carnaval de Cádiz?

R. Para mí es una responsabilidad muy grande porque en el Falla se dicen cosas muy importantes y muy bellas, que tienen mucho que ver con la canción de autor, con ese empeño con mirar la realidad para tratar de entenderlas. Nuestra vida son muchas cosas, es compleja, está llena de matices, y la poesía está en el matiz. Y la canción de autor pretende dar un vuelo poético al contenido. Atiende al matiz poétco que habita lo cotidiano, a esa épica que está en nuestras vidas. Ese debe ser el empeño del cantautor y tiene que ver con encontrar en lo cotidiano, con ver los mimbres de la sociedad. Eso es la canción de autor y es también el carnaval. Y, por supuesto, es mirar la realidad con espíritu crítico y exigente. Voy con muchas ganas de cantar en Cádiz y más en el marco del Falla.

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