La ética y la aritmética
La firma de Carlos Jurado en Hoy por hoy Jerez

Jerez de la Frontera
Existen diferencias notables entre lo legítimo y lo moral.
Últimamente, políticos, titiriteros de la opinión y emisarios periodísticos están procurando enmarañar lo uno con lo otro.
Pero son cuestiones muy diferentes.
Es legítimo o legal todo aquello que no contradice a la ley. Y es honesto todo aquello que está dentro de lo universalmente moral.
La verdadera esencia de la democracia es el conducto por el cual el candidato promete, la gente autoriza con sus votos y el político cumple lo prometido. Sin esto, la democracia deja de ser tal cosa para convertirse en otra ni parecida.
Aplicado al momento, Sánchez puede ser el Presidente legítimo de España porque así lo dispone la aritmética; pero eso no implica que sea un Presidente honesto.
Sánchez promete una cosa y hace lo contrario.
Para ser un Presidente decente, además de legítimo, le habría bastado con convocar nuevas elecciones, anunciar su batería de intenciones sociales al electorado, reconocer que pactaría hasta con el mismo diablo para ejecutar su progresismo, que admitiría amnistías y referéndums, que perdonaría a prófugos y malversadores, que bordearía la ley si fuera preciso, y luego esperar los votos de la gente.
Y salta a la vista por qué no lo ha hecho así.
Ha elegido romper la conexión entre la voz de la gente y la acción política para no correr el riesgo de quedarse sin sillón, sin avión y sin espejo.




