Fútbol

Ha muerto Juanico Ros

Una leyenda del Pavía

Ha muerto Juan Frnández Ros, una leyenda del Pavía. Tenía 80 años y está en la sala Alcazaba del Tanatorio Sol de Portocarrero. Hizo el himno del club y era adorado por los futbolistas del equipo arlequinado. Con su inseparable Tito Pedro ya está en el Cielo velando por sus muchachos que siguen corriendo por los campos de España. La noticia ha vestido de luto a una de las grandes entidades de Almería, ya que Juanico Ros era una persona muy querida en el Pavía de sus amores y en todo el fútbol almeriense.

Vivía pegado a la línea de cal dando instrucciones a los jugadores y cada fin de semana se veía todos los partidos que se celebraban en el Complejo Deportivo 'Tito Pedro'. Pasó por el fútbol haciendo amigos y cargando contra el equipo rival cuando se salía del guion deportivo establecido ya que con los jugadores del Pavía había que tener mucho respeto. Hombres como el mítico 'Jarropo' que fue uno de los fundadores del club y eterno masajista y utillero; sin olvidar al mítico Blas, Nono o Joaquín García Vaquero, hicieron muy grande aquel club que nació en una peluquería y no para de sumar años de cantera y de formación de grandes deportistas.

Una leyenda

Juan Fernández Ros estaba bien a sus 80 años con los típicos achaques de la edad pero nadie esperaba su marcha al mundo de las leyendas del Pavía. Su vida era el fútbol y los grandes directivos del club como Paco Pérez, Juan Melero o ahora Carreño, lo tenían como imprescindible a la hora de animar a los jugadores desde los prebenjamines al equipo senior. Dejó su huella en el campo del Seminario donde las distancias eran cortas y justo entre los dos banquillos estaba ubicado detrás de la valla junto a otro de los mitos del club arlequinado: Juan Navarro Berbel, que era el secretario del club y hacía las labores de delegado de campo.

Los días de gloria de Juanico Ros llegaron con el nuevo campo de césped, algo impensable para un club errante que empezó en el Estadio de La Falange de alquiler y luego se ubicó en el campo del Seminario hasta que los nuevos tiempos le dieron esa tierra prometida para sus niños. Pasó los mejores días de su vida viendo jugar y crecer a "mis niños" como decía porque en el grito de guerra del Pavía y en e himno que le hizo al club de sus amores siempre estaba la frase: "Vamos mis niños".

Su vida

La vida de Juanico Ros la conocen solo los hombres del Pavía. Es puro secreto de estado y les basta a todos saber que tenía pasión por los colores de su club. Unos decían que tenía mucho dinero y otros que ni un duro pero eso daba igual en el Pavía porque lo tenían siempre a su lado 'molestando' al rival y pidiendo al árbitro el mismo rasero con los dos equipos.

Juan vivía en la calle del Regimiento de La Corona ya hasta sus últimos días estaba cuidado por sus sobrinos ya que estaba solero y no vivían sus padres. No le faltó de nada y en la Residencia donde lo cuidaban fallecía en la madrugada del 6 al 7 de enero. No hay consuelo para sus amigos porque Juanico Ros no ha tenido nada igual en nuestro fútbol.

Su club

El Pavía le pillaba al lado de casa y siempre iba a jugar a la Plaza de Pavía donde conoció a los fundadores del club con los que hizo amistad y se fue integrando en la filosofía del club. Su estreno fue en el Estadio de la Falange donde el Pavía jugaba de prestado antes de ir al Seminario y ahora al 'Tito Pedro'. Se sentía cómodo con los dirigentes y trataba con los entrenadores a los que siempre daba buenos consejos.

Los niños eran su pasión y el equipo grande le tiraba mucho. Su jornada empezaba con el primero de los partidos y terminaba recogiendo el material con los utilleros. Siempre echando una mano para que el pavía fuera un modelo en todo. Para esto siempre estaba dispuesto.

Sus niños

Hoy muchos hombres. Hoy padres y abuelos recuerdan con emoción a Juanico Ros cuando desde la banda los lanzaba hacia la portería rival. Los laterales seguro que se acuerdan porque los jaleaba en busca de la victoria. Siempre les pedía más y más mientras él atento a los banquillos y a su delegado cumplía con la misión de distraer y sacar parido de cada balón.

Los niños de antes pasaron por el Tanatorio Portocarrero para recordar esos momento de Juanico Ros pegado a la banda clamando por una tarjeta o pidiendo al árbitro justicia a favor del Pavía porque Juanico era ganador y siempre clamaba por el triunfo con ese severo marcaje al juez de línea para que no se despistara "ni mijita, porque me tienes harto chaval" les decía con su guasa tan almeriense.

Tony Fernández

Tony Fernández

Redactor de Deportes de SER Almería. Llegó a la SER en 1996. Antes, en RNE. Más de 40 años de experiencia...

 
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