Aperfosa, el "refugio" de las mujeres para recuperar su vida tras ser víctimas de trata
Karen tiene 28 años y un hijo pequeño, con el que se está recuperando emocionalmente en el recurso de acogida de la asociación
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Reportaje: Aperfosa, el "refugio" para las víctimas de trata en Córdoba
Córdoba
Cuando una mujer es víctima de trata, entra en un agujero negro que la deshumaniza. Es tan grave la violencia que sufre, de tantas formas, que se bloquea emocionalmente. Todo, en medio de un aislamiento que profundiza sus heridas y su sensación de desamparo.
Karen es una joven colombiana de 28 años que llegó con su hijo, ahora de 7, a España. Los últimos 2 años ha sufrido la violencia de la trata, en pisos de los que afortunadamente fue "rescatada" gracias a una asociación que la envió a Aperfosa, en Córdoba. Ella vivía en otra región con su pequeño, en la "oscuridad", como cuenta a Radio Córdoba. karen se acerca a nosotros sonriente, con luz en sus ojos y una mente llena de futuro. Una mujer muy distinta a la que llegó hace 5 meses a la ciudad desde otra región para ser atendida por la asociación.
"Uno se acostumbra mentalmente a algo que es horrible e inhumano. Pero luego tú lo miras normal. Estás tan 'calle abajo' que no ves que haya algo mejor que eso", cuenta a Radio Córdoba. "Tenía depresión, ansiedad, de todo... pero en ese momento no te das cuenta. Cada vez estás más marchita. Me miraba al espejo y no me reconocía y por eso decido salir de esa oscuridad. Quiero ser una mujer ejemplo para muchas y sobre todo para mi hijo", añade.
Conocemos a Karen en la sede que Aperfosa tiene en Levante, aquí en la capital cordobesa. También trabaja en Cádiz. Comenzó su andadura en 1984 y desde 2013 acompaña e integra en la sociedad a mujeres que han sufrido esta feroz violencia. Llegan a través de otras organizaciones, de sus propios programas de atención directa a las víctimas de trata o enviadas por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Cuentan con un equipo multidisciplinar para acompañarlas en todo momento, desde su acogida en un recurso de emergencia para mujeres e hijos menores hasta sus viviendas de autonomía. Su intervención dura una media de 18 meses.
Eileen Calles, directora del área de Mujer e Igualdad, cuenta que llegan deprimidas, desconfiadas. Por eso, ejercen "escucha activa" y buscan su "conexión". Una conexión emocional para sacarlas del bloqueo traumático que sufren. "Hay que conectar con ellas para que recuperen la confianza en sí mismas, el mundo que las rodea, las autoridades, la sociedad...", explica Eileen.
Karen apenas podía mirar a los ojos a alguien cuando llegó. Pero se vio llena de abrazos de sus compañeras y comprensión. "Aquí todo el mundo respira amor, tranquilidad, paz y protección. Mi hijo me dice: mamá, aquí nos quiere todo el mundo, estamos seguros", nos dice con emoción.

Karen, una de las usuarias de Aperfosa, en la sede de la asociación en Córdoba.

Karen, una de las usuarias de Aperfosa, en la sede de la asociación en Córdoba.
Paseando por la sede de esta organización, solo podemos pensar en este espacio como un "refugio". Algo que repiten trabajadoras y usuarias. Un espacio de tranquilidad, seguro, donde comparten tiempo y actividades. Visitamos su taller, donde realizan bisutería, artículos decorativos, regalos y complementos para celebraciones. De hecho, quieren convertir este proyecto de inserción en una "marca", cuenta Eileen en el espacio.

Taller para usuarias de Aperfosa (Córdoba).

Taller para usuarias de Aperfosa (Córdoba).
Ya en otra de las estancias, más amplia, encontramos una exposición de fotografías cuyos marcos han sido realizados por las usuarias. El fondo del marco es una rejilla y sobre cada uno de ellos hay fotos históricas de feminismo con mensajes elegidos por ellas. "Detrás está la prisión y delante está la libertad, es un mensaje que a ellas les llama mucho la atención y a nosotras también", afirma Laura Marín, una de las educadoras sociales del recurso de emergencia Hogar Alabastro. "Han entendido todo lo que han aportado las mujeres que aparecen en las fotos, pero también han entendido que la lucha continúa", añade otra de las educadoras, Conchi Reyes.
Karen acude sonriente a la exposición. Quiere homologar sus estudios y aprender idiomas. E incluso dedicarse a ayudar tal y como lo han hecho con ella aquí. Toda su fortaleza, la que estaba escondida por el miedo, ha salido a flote en menos de medio año. "Me gustan los idiomas, la administración y el trato de las personas. Me habría gustado encontrar más personas como Aperfosa en el lugar en el que me encontraba. Y quiere llegar a la gente y transmitir todo lo que he recibido aquí".

María José Martínez
Directora de Informativos de Radio Córdoba. Mi trabajo mira especialmente hacia la igualdad, la sociedad...




