La Borriquita
Estación de penitencia de la Sagrada entrada de Jesús en Jerusalén


Arahal
Rafael Martín Martín - Cronista oficial de la Villa
La Hermandad de la Borriquita de Arahal, oficialmente conocida como la Venerable y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén, Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de los Dolores, San Roque y Santa Ángela de la Cruz, realiza su estación de penitencia el Domingo de Ramos.
En 1987, la Hermandad del Santo Entierro de Arahal dio un paso histórico al incluir en sus Reglas una nueva advocación: la de la Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén, conocida como la Borriquita. Este acuerdo marcó el inicio de una tradición que, por primera vez, permitió que esta imagen procesionara en nuestra localidad, sumando un nuevo capítulo lleno de devoción y significado.


Cada Domingo de Ramos, la procesión parte del ex Convento de San Roque, que es la sede canónica de la hermandad, y avanza por las emblemáticas calles de Arahal. A lo largo del recorrido, momentos de gran emoción se viven especialmente en lugares como la calle San Roque, la calle Victoria, la Plaza de la Corredera, y al regresar al templo, donde la alegría del pueblo se funde con la espiritualidad del momento.
El paso que acompaña la imagen de Jesús montado en la borriquita representa la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, una de las escenas más vibrantes del Domingo de Ramos. Este paso es una verdadera representación viva de la alegría que llena las calles en este día. La imagen del Señor fue esculpida por el escultor Rafael Sánchez Palencia Colorado en 1987, mientras que el resto del misterio, que completa la escena, fue obra de Luciano Galán García, salvo la niña hebrea, que también fue tallada por el mismo imaginero que la imagen de Jesús.


Lo que hace aún más especial a esta procesión son sus andas procesionales, un verdadero tesoro artístico. Realizadas en un majestuoso estilo barroco churrigueresco, fueron adquiridas en los años 80 a la Hermandad de la Veracruz de Sanlúcar la Mayor. Estas andas, que datan de 1774 y son obra del escultor José de Varela, son las más antiguas que procesionan en Arahal. Con el paso del tiempo, han sido objeto de varias reformas, pero siguen siendo un emblema de nuestra tradición y patrimonio.
Son importantes las novedades que presenta este paso en este año, que han consistido en la resturación y dorado de su canastilla a cargo de D. Enrique Castellanos Luque y la inclusión de una nueva cartela representando la transfiguración en el monte Tabor, obra del taller “ The Exvotos”
El paso es llevado por hermanos costaleros, bajo la coordinación del capataz Eduardo Antequera Caballero, acompañado por los sones de la agrupación musical Ntra. Sra. de la Victoria.
Cada año, la procesión de la Borriquita no solo es un acto de fe, sino también una manifestación cultural y artística que une a toda la comunidad en una celebración llena de vida, emoción y raíces profundas.
La estación de penitencia de la Borriquita es una de las más esperadas y participativas, especialmente por su carácter familiar y la presencia de numerosos niños vestidos de nazarenos con túnica blanca y las niñas de hebreas, lo que aporta un ambiente festivo y de esperanza al inicio de la Semana Santa en Arahal.


Para los niños, participar en la estación de penitencia de La Borriquita de Arahalsupone una experiencia profundamente emotiva, educativa y espiritual. No es solo “salir en la procesión” —es vivir desde pequeños el corazón mismo de la Semana Santa. Aquí te cuento lo que suele significar para ellos.
La Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén es un pasaje luminoso y lleno de esperanza, y por eso la Borriquita es la cofradía ideal para iniciar a los más pequeños en la vida cofrade. Vestidos de nazarenos y hebreas, palmas en mano y sonrisas en el rostro, los niños y las niñas se sienten partícipes de ese recibimiento festivo que hace más de dos mil años se le hizo a Jesús.
Muchos niños y niñas que participan lo hacen por primera vez, y eso convierte la estación de penitencia en un momento inolvidable. Es su primer contacto con el hábito, el respeto a los símbolos religiosos, y el sentimiento de hermandad. Aprenden a caminar en silencio, a seguir un ritmo, a estar atentos a su paso y a cuidar de su papeleta como un tesoro.
La música alegre de cornetas y tambores, los aplausos del público, los nazarenos acompañantes y el sonido del paso crean una atmósfera emocionante. Ellos se sienten parte de algo grande, acompañando a Jesús, como si de verdad caminaran junto a Él en su entrada en Jerusalén. Muchos niños y niñas incluso ven esto como una forma de “estar cerca de Jesús”, literal y emocionalmente.


También es un momento que une a las familias: abuelos que llevan años viendo la cofradía, padres que ahora ven a sus hijos salir, y niños que crecen con esa identidad. La Borriquita en Arahal no es solo el comienzo de la Semana Santa, sino también una tradición que pasa de generación en generación, a pesar de su escaso tiempo de existencia.
Salir con la Borriquita no es únicamente el gesto externo de vestir una túnica, portar una palma o desfilar en una procesión. Es, en esencia, un acto de fe, de pertenencia y de profundo simbolismo cristiano que hunde sus raíces en el corazón mismo del Evangelio. Supone acompañar a Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén, no como espectador, sino como parte viva de ese misterio que inaugura la Semana Santa.
Para quienes tienen la dicha de participar en esta estación de penitencia, especialmente los más pequeños, representa una forma temprana y luminosa de encontrarse con Cristo. La Borriquita les ofrece la oportunidad de conocer la vida cofrade desde la ternura, de experimentar el recogimiento desde la alegría y de vivir la religiosidad popular desde la sencillez del alma.
Este paso no es menor ni meramente introductorio. En él se expresa la belleza de una fe jubilosa, la misma que aquellos niños y familias de Jerusalén manifestaron al recibir al Señor con cantos de ¡Hosanna! y ramas de olivo. Cada niño/a que camina en esta procesión revive ese momento, y lo hace rodeado de una comunidad que custodia con orgullo una tradición que es al mismo tiempo catequesis, historia y cultura.
Salir con la Borriquita es también afirmar una identidad compartida. Es el reflejo de un pueblo —como Arahal— que se reconoce en sus cofradías, que celebra su fe en comunión, y que transmite de generación en generación el valor de caminar junto a Cristo, desde sus primeros pasos. Es una experiencia que marca, que enseña, que deja huella… y que, en muchos casos, enciende una llama que durará toda la vida.
Por eso, cada Domingo de Ramos, cuando la Hermandad de la Borriquita inicia su estación de penitencia, no solo se abre la Semana Santa: se abre el alma de un pueblo que, al paso del Señor montado en la humilde jumenta, vuelve a decir con voz firme y emocionada:“Bendito el que viene en nombre del Señor.”

Sonia Camacho
Sonia Camacho es directora de Bética de Comunicación y fundadora de Estudio 530. Comunicadora andaluza...




