Cuando el cante se hace verso: la magia de Francisco Auxilia
El poeta de Arahal emociona con su obra “Reflejos”, un libro donde la poesía y el flamenco se entrelazan como dos lenguajes de alma y tierra


Arahal
El comentario Nº 64 del cronista oficial de la Villa, Rafael Martín Martín - El pasado jueves, día 22 de mayo, tuve el privilegio de asistir a la presentación del libro Reflejos de Francisco Auxilia, con intervención de su prologuista Kiko Vázquez, un encuentro donde la palabra y el quejío se dieron la mano. Fue una noche de emoción, de memoria y de belleza, porque cuando la poesía se une al flamenco, no se suman dos lenguajes: nace uno nuevo, profundo y verdadero.
Y eso fue lo que vivimos: la poesía —con mayúscula— caminando junto al flamenco, no como invitada, sino como hermana. Porque ambos —la palabra y el cante— nacen del alma, brotan del dolor, del amor, del recuerdo, de la tierra.

Rafael Martín, comentario n 64 - Francisco Auxilia
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En la voz y en los versos de Francisco Auxilia, poeta de Arahal, acompañado al cante por José Antonio Avecilla y Manuel de la Tomasa y los guitarristas Abel Caballero, José Núñez y David de Arahal, la participación de la poeta Carmen Herrera y de la pequeña Carmen, sentimos cómo se entrelazan la emoción del verso y el compás del cante. Cada poema era un cante hondo, y cada alusión flamenca, un poema en sí mismo. Desde los fandangos a las seguidillas, desde el homenaje a los suyos hasta el eco de los grandes del flamenco, vivimos una velada donde la poesía sonaba y el flamenco hablaba.


Fue una noche para recordar que la cultura no es un adorno: es raíz, es reflejo, es identidad. Y en Arahal, eso lo sabemos bien.
Quiero, por tanto, homenajear con este comentario a Francisco Auxilia: el poeta del cante, la memoria y el corazón de Arahal.
En el sur profundo, donde el flamenco no es solo arte, sino manera de estar en el mundo, hay un hombre que escribe como quien canta desde el alma. Su nombre es Francisco Auxilia, y su voz poética, íntima y valiente, brota de esa tierra viva que es Arahal, pueblo que lleva en la sangre y al que ha consagrado buena parte de su obra. Hombre de bien, generoso en la palabra y en la vida, ha dejado en sus dos libros —Los ayes del tiempo y Reflejos— un testimonio honesto de lo que ha sentido, amado y perdido. Su poesía no es artificio: es latido, memoria, canto.
Verso con compás
Francisco no escribe desde la torre de marfil. Escribe desde el pueblo, desde el cante, desde la vivencia. Por eso su poesía suena a flamenco, porque viene del mismo lugar: del fondo de la emoción. En Reflejos lo deja claro:
“Temblaban los cantes por fandangos,malagueñas y soleares,con la guitarra sabia de Pepe, el de los cabales.”
Sus versos llevan el eco de la verdad flamenca, de la soleá que duele y del fandango que remueve. No necesita metáforas forzadas: su lenguaje es directo y sincero, pero nunca simple. Como cantaor que se sabe de oído, Auxilia escribe por impulso del alma, con la seguridad de quien conoce los silencios entre las notas.
Canta a su Arahal
Arahal no es solo escenario de su vida: es musa, raíz y destino. A ella dedica versos donde el paisaje se convierte en símbolo. En uno de los poemas más aclamados de Reflejos, rinde homenaje a su tierra con palabras que saben a campo, a historia y a familia:
“Qué bello es el silencio en su pronto atardecer,sus calles ya descansan,septiembre acaba de nacer.Ya se ve el verdeo florecer...”
Con la misma pasión canta a los suyos: a los amigos de siempre, a quienes admira y respeta, y a quienes ha querido con hondura. En su poema “La noche es poesía”, dedicado a la poeta Carmen Herrera, da voz a una sensibilidad común. Como señala su prologuista Kiko Vázquez, “con su lectura podemos disfrutar de la verdad, porque hay lenguaje en las entrañas”. Y es precisamente eso lo que define a Francisco Auxilia: su lenguaje nace de dentro.


Homenajes desde el alma
En su obra hay una constante: el homenaje. Ya sea a la amistad, al arte o a la memoria, Francisco sabe mirar al otro con gratitud. Dedicó poemas emocionados a grandes figuras del flamenco, como Juanito Valderrama, Pepe Marchena, Enrique Morente, Sandra Carrasco, Manuel de la Tomasa, Antonio Ruiz y al joven maestro de la guitarra David de Arahal, entre otros. A través de sus versos, estos nombres no son estatuas, sino presencias vivas, inspiración constante.
Tampoco olvida a quienes caminan a su lado. A Antonio Cantarero, “humilde, sensible y cabal”; a Rafael Frías, “catedrático del arte, con su mirada encendida, fuente de sabiduría”; o a Manolo Ruiz, “catarata de arte”. Sus palabras no son meros cumplidos, sino ofrendas desde el corazón.
Amor, madre, esposa: la poesía íntima
En Reflejos, Francisco Auxilia también abre el cofre más delicado: el del amor por su familia. A su madre dedica algunos de los poemas más profundos, entre ellos el entrañable “Gracias, corazón”, donde escribe:
“Gracias, corazón, por construir el corazón que tengo.”
Esa gratitud se transforma, como él sabe hacer, en una copla flamenca:
“El brillo de tu mirarme alimenta el corazón,que cuento sus latíoscomo las horas del reloj.”
Y en su poesía aparece, constante, el amor a su esposa, fuente de calma y de ternura. En poemas como “Silencio desnudo” y tantos otros, su amor se muestra sin adornos: limpio, verdadero, duradero. Es en esos versos donde la poesía deja de ser palabra y se convierte en vida.
La herida que no se cierra
Una de las emociones más íntimas de su obra es el recuerdo de su padre. Francisco lo nombra con la voz temblorosa, confesando que la palabra “papá” permanece intacta en su pecho, imposible de pronunciar sin emoción. Esa herida, más que cicatriz, es raíz: motor de muchos de sus versos más conmovedores.


La voz que canta la verdad
Francisco Auxilia no escribe para los escaparates. Escribe para los corazones. Su obra no responde a modas ni etiquetas. Nace del pueblo y vuelve al pueblo, con la dignidad de quien ha vivido y sentido. Por eso emociona, por eso se queda.
Arahal, tierra de grandes nombres del arte, tiene en Francisco Auxilia no sólo a un poeta, sino a un testigo de lo esencial. En sus páginas vive lo auténtico: la palabra con compás, el verso con memoria, la emoción con música.
Porque cuando la poesía es verdad, y la verdad canta por soleá, se convierte en algo que no se olvida. Así es Francisco Auxilia: un poeta que escribe desde el corazón… y nos lo deja en cada libro.

Sonia Camacho
Sonia Camacho es directora de Bética de Comunicación y fundadora de Estudio 530. Comunicadora andaluza...




