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Pregón de la Feria de Jódar 2025, Francisco Javier Cabrerizo, “… Talento en todos los ámbitos: en la cultura, en el arte, en la historia, en la sanidad, en la educación, en la judicatura, en la investigación…”

El pregonero es uno de los cinco catedráticos galdurienses en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial entre las universidades de Granada y Jaén

Pregón de la Feria de Jódar 2025, Francisco Javier Cabrerizo, “… Talento en todos los ámbitos: en la cultura, en el arte, en la historia, en la sanidad, en la educación, en la judicatura, en la investigación…”

Pregón de la Feria de Jódar 2025, Francisco Javier Cabrerizo, “… Talento en todos los ámbitos: en la cultura, en el arte, en la historia, en la sanidad, en la educación, en la judicatura, en la investigación…”

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Jódar

Previamente, a la puerta del Ayuntamiento, la Asociación del Folclore Andaluz de Jódar, interpretaba el Fandango y Bolero de Jódar.

En la tarde noche de ayer, 31 de agosto, tenían lugar los actos de presentación del pregonero a cargo de JOSÉ ENRIQUE LORITE LUQUE en el salón de plenos del Ayuntamiento, que ha hecho mención a su extensa trayectoria profesional, a pesar de su juventud, “… Como saben, es 31 de agosto, y para cualquier galduriense sabemos lo que significa este día. El pregonero de este año es Francisco Javier Cabrerizo Lorite, quien nace un 8 de febrero de 1983 y actualmente es profesor en la Universidad de Granada, adscrito al departamento de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial. Imparte docencia en diversas materias, pertenecientes a distintas carreras, como el Grado en Ingeniería Civil, Grado en Enfermería, Doble Grado en Ingeniería Informática y Matemáticas, Doble Grado en Ingeniería Informática y en Administración y Dirección de Empresas, y también en un módulo del Máster Universitario en Ciencia de Datos e Ingeniería de Computadores.

Momento de la presentación del pregonero por José Enrique Lorite

Momento de la presentación del pregonero por José Enrique Lorite / Antonio Plaza

Momento de la presentación del pregonero por José Enrique Lorite

Momento de la presentación del pregonero por José Enrique Lorite / Antonio Plaza

Pero entre el antes y el ahora hay un durante no poco extenso. A pesar de su juventud no son pocos los logros que ha alcanzado. Para no extendernos en el tiempo trataremos de ser breves a lo largo de los próximos minutos haciendo un recorrido por el extenso currículum del pregonero de este año de la Real Feria de Septiembre.

Estudia en Arroquia Martínez, en una etapa en la que se encontraban don Miguel, don Saturnino, don Felipe o doña Pilar, personalidades de nuestro pueblo que no necesitan presentación porque son toda una institución. Después pasa al Instituto de Educación Secundaria Juan López Morillas, el de abajo, cuando contábamos con dos centros educativos de estas características hasta que aquella reorganización administrativa nos dejó con tan solo uno. En aquella época estaba Cristóbal como director, Alejandro Valverde como jefe de estudios, Juan en Tecnología, José María Berzosa en Lengua o Cecilia en Educación Física, aunque esto último no era ninguna novedad.

El caso es que tras haber sus estudios con unas más que meritorias calificaciones marcha a Granada. Deja atrás unos años por los que hemos pasado todos, cuando éramos felices y no lo sabíamos. En la casa de los abuelos, en la calle Tarifa, había en la entrada, en la izquierda, una colección de portarretratos de todos sus nietos. Y sabías que te hacías mayor cuando las fotografías de los bautizos dejaban paso a las de la comunión y estas a las instantáneas de los licenciados, graduados y demás. Él aparecía allí desde 2006 como licenciado en Ingeniería Informática por la Universidad de Granada. Un año después cursa el Máster Universitario en Soft Computing y Sistemas Inteligentes y ya en 2008 se convierte en Doctor en Ciencias de la Computación con una tesis dirigida por el también galduriense Enrique Herrera Viedma, titulada “Nuevos modelos de toma de decisión en grupo con información lingüística difusa”. La investigación es interesante porque en ella propone el primer modelo de consenso basado en información lingüística difusa no balanceada. En ese mismo año y hasta 2011 trabaja en la Universidad de Educación a Distancia como profesor ayudante y desde 2011 hasta 2016 lo hará en ella como profesor ayudante doctor. El curso 2016-2017 regresa a la Universidad de Granada como profesor contratado doctor y desde 2017 a 2024 lo hace ya como profesor titular. Aquí continúa, pero desde el 21 de marzo de 2024 con el rango de catedrático.

Público asistente al acto de presentación en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Jódar

Público asistente al acto de presentación en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Jódar / Antonio Plaza

Público asistente al acto de presentación en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Jódar

Público asistente al acto de presentación en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Jódar / Antonio Plaza

Hablar de Francisco Javier es hacerlo también de sus investigaciones. Sus campos de análisis son la computación con palabras, la inteligencia computacional, la bibliometría y la toma de decisión confusa, entre otros. Es autor de 72 artículos pertenecientes a las revistas incluidas en el Journal Citation Report, 51 de ellas se engloban en el Q1, esto es, las más importantes. Pero para conocer mejor el impacto de sus investigaciones es mejor recurrir a las métricas. Por ejemplo, Clarivate Analitycs lo destaca como uno de los investigadores más influyentes de la última década en campos como el Cross-Field y el Computer Science. Por otra parte, Web of Science reporta más de 6500 citas y según Google Scholar esta cifra se eleva hasta casi las 10000. También la Universidad de Stanford lo sitúa en la primera mitad de esta década en la que nos encontramos junto al 2% de científicos más destacables.

Además, es autor de más de cien artículos pronunciados en conferencias tanto nacionales como fuera de España, lo que le ha llevado a recorrer medio mundo. Por otro lado, es autor de ocho artículos publicados en libros, que son el resultado de diferentes proyectos de investigación. Investigador principal en cuatro proyectos, ha sido miembro de otros seis de índole nacional, tres de excelencia de la Junta de Andalucía, y uno internacional, con sede en China. Estos han recibido casi dos millones de euros de financiación en total.

Pero por si esto fuera poco, todavía hay más. Gracias a las becas competitivas obtenidas para realizar estancias de investigación ha estado la Universidad de Alberta, en Canadá, durante cierto tiempo o en Finlandia. Han sido posibles gracias a ayudas como José Castillejo o Salvador de Madariaga. El programa de Recualificación lo llevó hasta la Universidad de Vilna, en Lituania, durante doce meses. Esto ha contribuido a que sea autor de casi 40 artículos en revistas del Journal Citation Report que incluyen colaboraciones con investigadores pertenecientes a centros internacionales de reconocido prestigio.

Reina de las Fiestas, Damas de Honor y Míster y galanes en el acto de presentación

Reina de las Fiestas, Damas de Honor y Míster y galanes en el acto de presentación / Antonio Plaza

Reina de las Fiestas, Damas de Honor y Míster y galanes en el acto de presentación

Reina de las Fiestas, Damas de Honor y Míster y galanes en el acto de presentación / Antonio Plaza

Sus artículos han sido reconocidos con importantes galardones. Por ejemplo, el premio Herbert Simon o el Andew P. Sage, aunque también recuerda con gran cariño el ofrecido por la Universidad de Granada conjuntamente con la Caja Rural de Granada en 2017, el premio a la investigación de excelencia.

Ha dirigido tres tesis en 2020, 2023 y 2024, esto es, una cuando estaba en la UNED y dos en la Universidad de Granada. Los tres obtuvieron la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad, hallándose actualmente desarrollando su labor docente e investigadora en lugares como El Salvador, China o España, aquí en la Universidad de Granada. El doctorando de El Salvador fue uno de los primeros de su país en doctorarse en informática.

Sus investigaciones se están utilizando para mejorar diversos aspectos de la ciudadanía. Estas han originado teorías bien fundamentadas que se han usado para desarrollar esquemas útiles en la práctica, aportando soluciones a la sociedad. Ha participado en el desarrollo de sistemas de software para la evaluación de la calidad de bibliotecas digitales que se emplean en diferentes instituciones, tanto públicas como privadas, el modelo SECABA. No me gustaría dejar de pasar por alto su actividad editorial en revistas del JCR. Es editor asociado del IEEE Transactions on Cybernetics, Internacional Journal of Information Technology & Decision Making, y Mathematics; miembro del comité editorial de Journal of Universal Computer Science; coeditor de 4 números especiales, y revisor en 26 revistas. Para que se hagan una idea, desde 2010 ha realizado más de 500 revisiones. Desde 2019 ha evaluado más de 20 proyectos como experto técnico para la certificación de proyectos de I+D+i para diversas empresas.

Por citar algunos de sus proyectos de investigación de los que hablábamos, “Sistemas inteligentes de toma de decisión y consenso en ambiente difuso: aplicaciones en e-salud y e-comercio”, “Nuevos sistemas difusos para la toma de decisiones: aplicaciones en entorno digitales” o “Social network group behavior analysis and decision making for credit riskProjects”.

No pocas cosas han cambiado desde aquel 1983 hasta la actualidad. Francisco Javier ha seguido testigo de primera mano de muchas de ellas y otra las ha seguido desde la distancia. En lo que respecta al pueblo, hemos visto cómo la plaza de España recuperó una añeja impronta, dejado atrás las fuentes con la que muchos habíamos crecido. Se rescataba una antigua estampa. El paseo decía adiós a sus estanques y a sus baldosas blancas y rojas, contamos con un complejo de verano de los más notables de la provincia y la feria cambió varias veces de lugar hasta que encontró, esperemos, su ubicación definitiva. Por cambiar, cambiamos hasta de moneda, soportamos una pandemia… De todos estos capítulos Francisco Javier es conocedor. Porque a pesar de encontrarse fuera debido a su trabajo, sigue de cerca la actualidad política y social de su pueblo. Siempre que puede, regresa a Jódar.

De pequeños era una suerte tenerlo como primo, no ya porque era inteligente y buena persona, sino porque era alto y delgado, y así yo heredaba parte de su ropa, que siempre estaba en un estado excelente. Bromas aparte, quiero destacar que es todo un orgullo su designación como pregonero para su familia. Para los que estamos aquí, para los que están por venir y para los que ya no se encuentran entre nosotros, como la abuela Ana, que allá donde esté verá hoy cómo uno de sus nietos pregona las ferias y fiestas en honor a su gran devoción, el Santísimo Cristo de la Misericordia (Emocionado)…”.

Momento del pregón de la Feria de Jódar 2025, por Francisco Javier Cabrerizo, desde el balcón principal del Ayuntamiento e Jódar

Momento del pregón de la Feria de Jódar 2025, por Francisco Javier Cabrerizo, desde el balcón principal del Ayuntamiento e Jódar / Radio Jódar

Momento del pregón de la Feria de Jódar 2025, por Francisco Javier Cabrerizo, desde el balcón principal del Ayuntamiento e Jódar

Momento del pregón de la Feria de Jódar 2025, por Francisco Javier Cabrerizo, desde el balcón principal del Ayuntamiento e Jódar / Radio Jódar

A continuación, desde el balcón principal del ayuntamiento nuestro paisano FRANCISCO JAVIER CABRERIZO LORITE, pronunciaba el PREGÓN OFICIAL DE LA FERIA DE JÓDAR 2025, como suele ser habitual cargado de recuerdos y emociones de su infancia, “… PREGÓN 2025

Buenas tardes a todos y a todas: a quienes vivís aquí, a quienes venís de fuera, a quienes habéis regresado por la feria y también a quienes, aunque estéis lejos, lleváis siempre a Jódar en el corazón. Quiero comenzar expresando mi más sincero agradecimiento a la señora alcaldesa, doña Juana Cazorla, y al señor teniente de alcalde, don Juan Ruiz, así como a todos los miembros de la Corporación Municipal, por haber pensado en mí para pronunciar el pregón de la Real Feria de Septiembre y Fiestas Patronales en honor al Santísimo Cristo de la Misericordia de 2025. Gracias también por el esfuerzo y la dedicación que año tras año ponéis en la organización de estas fiestas para el disfrute de todos.

Siempre recordaré el momento en que la señora alcaldesa se puso en contacto conmigo. Me encontraba en mi despacho de la universidad cuando recibí su llamada, que me llenó de una alegría indescriptible. Fue totalmente inesperado. En cuanto escuché la noticia, el corazón se me aceleró. ¡No podía creerlo! Fue una de esas sorpresas que iluminan el día y que se quedan grabadas para siempre. Tampoco quiero dejar pasar la ocasión sin dar las gracias, de todo corazón, a todas las personas que me han hecho llegar su cariño y su afecto al enterarse de que este año iba a ser el pregonero. Sus palabras me han emocionado profundamente y me han hecho sentir verdaderamente querido.

Mi infancia está tejida de recuerdos felices en la calle Ermita Vieja, en el barrio de Fátima, donde vivía con mis padres, Rafael y Juani, y mi hermana María. Allí empezó todo, en un hogar lleno de cariño, valores y esfuerzo. Mi padre ha sido siempre un ejemplo de trabajo incansable y sacrificio silencioso. Pasaba la mayor parte del tiempo fuera, trabajando lejos de casa para que a nosotros no nos faltase nada. Y, sin embargo, cada vez que regresaba los fines de semana, su presencia llenaba el hogar de alegría, como si nunca se hubiese ido. Mi madre, en cambio, era el pilar que sostenía nuestra vida diaria. Fue, y sigue siendo, una mujer fuerte, entregada y generosa. Se encargaba de todo con una entereza admirable, manteniéndonos unidos, cuidándonos con ternura y guiándonos con su ejemplo, incluso cuando le tocaba hacer frente sola a las responsabilidades del día a día. Y mi hermana María, que llegó cuando yo tenía nueve años, trajo consigo una nueva alegría. He tenido el privilegio de verla crecer, de acompañarla en sus primeros pasos, en sus primeras palabras, en cada uno de sus pequeños logros. Bueno, y grandes también, como cuando aprobó la oposición de subinspectora de seguridad y salud laboral hace un año. Al principio, mi cariño por ella tenía algo de protector, como de hermano mayor que cuida y enseña. Pero con el tiempo, esa relación se fue transformando en una complicidad hermosa y sincera, la que solo los hermanos saben construir con los años.

Público asistente al Pregón de la Feria de Jódar 2025, en la Plaza de España

Público asistente al Pregón de la Feria de Jódar 2025, en la Plaza de España / Antonio Plaza

Público asistente al Pregón de la Feria de Jódar 2025, en la Plaza de España

Público asistente al Pregón de la Feria de Jódar 2025, en la Plaza de España / Antonio Plaza

Vivíamos en un bloque donde también estaban mis abuelos paternos, Francisco y Rosario, mis tíos, Juan, Mise, Paco, Antonia y Carmen, y primos, Franci, Chari, Mise, Pedro y Franci. Aquello era como vivir en una gran familia, con las puertas siempre abiertas, el ir y venir de los niños de un piso a otro, y el bullicio constante que convertía cualquier día en una fiesta. Nos encantaba reunirnos en casa de mis abuelos, donde las tardes eran puro alboroto: juegos, risas, meriendas... momentos sencillos, pero inolvidables.

También guardo un lugar muy especial en mi corazón para los fines de semana y veranos que pasaba en la calle Tarifa, en casa de mis abuelos maternos, Juan Antonio y Ana. Allí el ambiente era más tranquilo, pero no por eso menos entrañable. Recuerdo especialmente a mi abuelo Juan Antonio, que siempre encontraba tiempo para jugar conmigo. Pero no eran juegos fáciles: le gustaba ponerme retos, pequeñas pruebas que me hacían pensar, esforzarme, superarme. Con él aprendía sin darme cuenta de que estaba aprendiendo. Y mi abuela Ana, siempre tan dulce y atenta, tenía su ritual de cada fin de semana: ir a por churros a «la Patro». Aquel gesto tan sencillo se convirtió en uno de los recuerdos más dulces de mi niñez. En esos momentos compartidos —entre juegos, desafíos y desayunos en familia— se forjaron algunos de los recuerdos más bellos y duraderos de mi vida. Sin embargo, toda esa calma se rompía cada 24 de junio, día de San Juan, cuando la familia entera nos reuníamos para celebrar el santo de mi abuelo. Ese día llegaban mis tíos de Bedmar, Francis y Mari, junto a mis primos Juan Antonio, Matías y Ana. También venían mis tíos de Jódar, Juan e Isa, con mis primos Juan Antonio y José Enrique. Nuestro abuelo nos sentaba a todos los nietos a su alrededor y sacaba un tubo de pastillas que, en lugar de medicina, estaba lleno de monedas: primero de 20 duros, luego de euros. Con una sonrisa, nos las repartía una a una hasta vaciarlo por completo… y entonces empezaba a llenarlo de nuevo, esperando la próxima vez que volviéramos a estar todos juntos.

Otros de los recuerdos más entrañables de mi infancia están ligados al colegio Arroquia Martínez, donde cursé la EGB y viví momentos que todavía hoy guardo con enorme cariño. Allí forjé amistades que han dejado una huella imborrable en mi vida, con compañeros como Salva Balboa, Pedro Lindes, Pedro Antonio Martínez, Juan Aranda, Juan Galiano, Álvaro, Miguel Fernández, y tantos otros con quienes compartí risas, juegos y descubrimientos. Quiero hacer una mención muy especial a doña Paquita, una maestra excepcional que marcó mi camino con su paciencia, su ternura y su entrega. Fue mucho más que una docente: fue una guía, un referente, alguien que supo educarnos con el corazón. Recuerdo aquellas jornadas interminables en el colegio, que parecían no tener fin —y qué felices éramos. Por la mañana, entre libros, pizarras y recreos; por la tarde, echábamos partidos de fútbol hasta el infinito, como si el tiempo no existiera. Y al final, terminábamos en «la calleja», cansados pero felices, sin preocupaciones, con la ligereza y la libertad de quien aún está empezando a conocer el mundo.

Tras finalizar mis estudios de BUP y COU en el instituto Juan López Morillas, me fui a Granada para estudiar Ingeniería Informática. Era la primera vez que me alejaba de casa durante tanto tiempo, y aunque la ciudad me ofrecía nuevas experiencias, aprendizajes y amistades, casi todos los fines de semana sentía la necesidad de volver a Jódar. Regresar no era solo volver a un lugar físico: era reencontrarme conmigo mismo, con mi familia, con mis amigos de siempre. Esos regresos se convirtieron en momentos profundamente especiales. Cada abrazo, cada charla en la plaza, cada comida en casa adquiría un valor diferente, más hondo, más consciente. Cuando años después empecé a trabajar en Madrid, con mi primer contrato como profesor, esa costumbre no cambió. Siempre que podía, volvía. Ya fuese en tren o en coche con mi padre, que por un tiempo también pasaba por Madrid camino a su trabajo. Y si algo era seguro durante esos fines de semana era que acabaría en el Cronos con mis amigos Pedro, David, Nandy, Carmen, Primache, Ogállar, Ia, Juanillo, Mario, Juana, Martín, Pepe, Paco, Juampe, Lucila, María Isabel, Pablo, Raquel, Chema, Bea, Pery, y muchos más. Aquel lugar fue mucho más que un pub o un punto de encuentro: fue refugio, escenario de mil anécdotas, rincón de confidencias y desahogos, nuestra segunda casa. Allí compartí risas, historias, abrazos sinceros y momentos que, aún hoy, siguen muy vivos en mi memoria.

Pero en Jódar no solo he vivido momentos entrañables con mi familia y mis amigos; aquí también encontré el amor. El 11 de septiembre de 2021 es una fecha que quedará para siempre grabada en mi corazón. Aquel día, en la boda de Juana y Mario, conocí a Judit. Desde entonces, nuestras vidas se unieron en un camino compartido, lleno de alegrías, retos y momentos inolvidables. Ha sido un viaje hermoso, marcado por la complicidad, las risas y el cariño. Un camino en el que, día tras día, nos hemos elegido el uno al otro con convicción y con amor. Y ahora, con más ilusión que nunca, esperamos la llegada de nuestra hija. Saber que pronto seremos tres llena nuestro presente de emoción y nuestro futuro de esperanza. Se abre ante nosotros una nueva etapa —la más bonita de todas— y no podría estar más feliz ni más agradecido por tener a Judit a mi lado para vivirla.

Respecto a la feria de Jódar, como muchas de nuestras tradiciones, viene de lejos, de muy lejos. Se dice que todo empezó siendo una feria de ganado. Vamos, que antes no se venía a ver orquetas, ni a montarse en los cacharros, ni a inflarse a churros. Antes se venía con las mulas, los cabritos, las gallinas… y, si salía bien la cosa, con unos cuantos reales para la casa. Pero, claro, con el paso del tiempo, la feria fue cambiando. El ganado dejó paso a las luces de colores, a las atracciones, a las casetas. Y donde antes se negociaba el precio de un borrego, ahora se negocia quién paga la siguiente ronda de chatos. Pero lo que no ha cambiado nunca, lo que sigue intacto desde aquellos tiempos, es el espíritu. Porque la feria siempre ha sido eso: un lugar de encuentro, un espacio donde dejamos el reloj en casa y nos dejamos llevar. Aquí no hay prisa. Aquí no hay lunes, solo un fin de semana eterno. Aquí no hay estrés, hay chatos, abrazos y charlas interminables, tanto con amigos de toda la vida como con los que acabas de conocer.

Mis recuerdos de la feria se remontan a cuando era apenas un crío. Aún conservo en la memoria aquellas tardes en las que nuestro abuelo Francisco nos llevaba a mis primos y a mí a la plaza de toros para ver el espectáculo del bombero torero, que para nosotros era el mayor de los eventos. Recuerdo bajar con mis padres al recinto ferial para montarme en los cacharros: el carrusel, el tren de la bruja —al que subía con medio cuerpo y el miedo entero— y en todo lo que se moviera, sonara o echara luces. Ya de adolescente, la feria cambió de forma, pero no de emoción. Recuerdo cómo, en los días —y hasta semanas— previos, nos volvíamos locos buscando algún local o cochera que pudiéramos alquilar para montar nuestra propia caseta. Y una vez montada, esa caseta se convertía en nuestra casa. Y lo digo literal: solo salíamos de allí para dormir… y algunos, ni eso. Superada la etapa de las casetas, nuestras visitas a la feria se volvieron más monótonas, pero no por ello menos memorables. Todo empezaba con el clásico paseo por el recinto, que terminaba —cómo no— en la caseta de tiro José. Allí nos plantábamos durante horas, lanzando pelotas para derribar los tres muñecos con la esperanza de sumar puntos y canjearlos por regalos. Aunque, siendo sinceros, todos sabíamos que solo había un regalo que realmente nos interesaba. Y mientras tanto, entre tiro y tiro, hacíamos ruta por los puestos de chatos. Visitábamos uno, o varios… o todos. Y sí, nos bebíamos decenas de chatos —y no, no estoy exagerando— aunque con los años hemos aprendido, o al menos intentado, a no acercarnos tanto. Finalmente, y como mandan los cánones de toda buena feria, el cierre era en la verbena. Allí, bajo las luces de colores y con la música de fondo, nos quedábamos hasta que el cuerpo aguantara… o hasta que amaneciera.

Actualmente, soy catedrático en el Departamento de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Granada. Y claro, cuando digo que soy de Jódar, siempre hay alguien que me mira con cara de sorpresa y, medio en serio, medio en broma, suelta la frase de siempre:

—«¿Pero bueno, en Jódar qué pasa? ¿Solo hay aceite y expertos en inteligencia artificial?»

Y no lo dicen por decir, ¿eh? Porque resulta que ya somos tres catedráticos de Jódar en el mismo departamento. Antes que yo, nada menos que Francisco Herrera Triguero y Enrique Herrera Viedma —ambos referentes en el ámbito universitario, pero también aquí, en el corazón de su pueblo, y pregoneros también de esta feria.

Pero la cosa no queda ahí. En el departamento también están Antonio Gabriel López y Carlos Porcel, y si ampliamos un poco el mapa, encontramos a Cristóbal José Carmona, catedrático en la Universidad de Jaén, y a María José del Jesús Díaz, también catedrática en esa universidad… ¡y otra pregonera más! Vamos, que como sigamos así, en vez de montar casetas, vamos a tener que organizar un simposio de inteligencia artificial en plena feria. Y sí, reconozco que no deja de ser curioso —y seguramente irrepetible— que tres catedráticos de un mismo pueblo trabajen codo con codo en un mismo departamento universitario. Es para estar orgullosos, claro que sí.

Pero que no se confunda nadie: en Jódar no solo hay aceite —aunque lo hay, y de los mejores— ni solo expertos en inteligencia artificial. En Jódar hay talento en todos los ámbitos: en la cultura, en el arte, en la historia, en la sanidad, en la educación, en la judicatura, en la investigación, … Aquí hay albañiles con manos de oro, comerciantes que día a día abren sus puertas con sonrisa y dedicación, maestros de la vida, amas de casa que sostienen el mundo, agricultores que despiertan con el sol y alimentan la tierra, jóvenes con ganas, y mayores con memoria. Y, sobre todo, hay algo que no se enseña en ninguna universidad: una forma de ser que solo nace aquí, en Jódar. Porque Jódar no es solo un punto en el mapa: es una forma de mirar el mundo, con nobleza y con coraje. Aquí no nacen solo personas: aquí nacen historias. Nacen manos que hablan con la tierra y con los olivos, ojos que miran de frente, y corazones que laten con fuerza. Porque en Jódar se vive de verdad, sin medias tintas. La gente de Jódar no presume: demuestra. No alardea: actúa. Con madrugones sin reloj, con puertas que se abren antes de llamar, con abrazos que llegan antes de pedirlos. Aquí la palabra vale más que el papel, y la solidaridad no se pregona, se practica. La grandeza de Jódar no está solo en su historia, ni en su castillo que nos cuida desde lo alto. Está en su gente. Gente que no se rinde, que lucha, que quiere. Porque ser de Jódar es llevar el alma un poco más alta. Aquí hay arte, fuerza, alegría, corazón y una sabiduría que no se mide en títulos, sino en vida, en calle, en esfuerzo… y en feria.

Hoy he subido a este escenario como uno más de vosotros. Como aquel niño que corría por las calles, como el joven que soñaba con un futuro lleno de esperanzas, y como el adulto que vuelve para reencontrarse con lo que realmente importa: la familia, los amigos, el hogar. Gracias de corazón por haberme permitido ser el pregonero de esta Real Feria y Fiestas Patronales. Gracias por este honor tan inmenso y, sobre todo, por recordarme una vez más que Jódar no es solo un pueblo, sino una gran familia. Y antes de que me bajen de aquí, que ya me está mirando más de uno como diciendo «a ver si acaba ya …», quiero decir bien alto: ¡Viva la feria de Jódar y el Santísimo Cristo de la Misericordia! ¡Viva Jódar hoy y siempre!

El Pregonero, Francisco Javier Cabrerizo Lorite, Catedrático de Universidad del área de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la UGR.

Ha sido, como el mismo ha recordado, el cuarto catedrático de esa área, tanto de la UGR y la UJA, que va a pronunciar el Pregón de la Feria de Jódar.

Sigue, así, la UGR nutriendo de pregoneros/as la Feria de Jódar. El año pasado 2024 lo fue LUCIA HERRERA TORRES, Decana de la Facultad de Ciencias de la Educación y el Deporte de Melilla (UGR.).

Son hasta 7 profesores de la UGR. LOS QUE SE HAN ASOMADO AL BALCÓN PRINCIPAL DEL Ayuntamiento de Jódar, para pronunciar cada uno su Pregón de la Feria de Jódar.

1º.- 2003: Pedro Martínez Montávez,

2º.- 2004: Jesús Barroso Torres,

3º.- 2005: Pedro José Alados Arboledas,

4º.- 2006: José Chamizo,

5º.- 2007: Manuel Ruiz Amezcua,

6º.- 2008: Saturnino Regidor Martínez,

7º.- 2009: Juan León Varón,

8º.- 2010: Antonio Cruz Jiménez, (Salón Actos Casa Cultura)

9º.- 2011: Manuel Herrera Gómez, (UGR.)

10º.- 2012: Enrique Herrera Viedma, (UGR.)

11º.- 2013: Juan Vergillos Gómez,

12º.- 2014: Francisco Herrera Triguero, (UGR.)

13º.- 2015: María José Del Jesús Díaz, (UJA)

14º.- 2016: Cristina Granero Vargas,

15º.- 2017: Francisco, Antonio y Manuel Soriano Serrano,

16º.- 2018: M ª Isabel Peralta Ramírez, (UGR.)

17º.- 2019: José Juan Castro Torres, (UGR.)

18º.- 2022: Hnos. Juan Carlos, Fco. Javier, José Luis e Ildefonso Gómez Vargas,

19º.- 2023: Francisco Carmona Herrera,

20º.- 2024: Lucía Herrera Torres, (UGR.)

21º.- 2025: Fco. Javier Cabrerizo Lorite, (UGR.)

 

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