Hoy por Hoy Matinal Morón
Opinión

Lo político no puede ser personal

La opinión de Lola Fernández

17.11.25 Lola Fernández

Morón de la Frontera

Saben que casi siempre me gusta hablar de la vida, de lo cotidiano y lo insólito, porque pienso que cada vez es más difícil mirar sin implicarte, que hablar implicándote.

La vida nos sorprende y nos desafía, por eso cada vez estoy más a gusto diciendo lo que pienso, a pesar de saber que habrá ocasiones que no gusten mis exposiciones, de ahí la sorpresa y el desafío.

O tal vez que la edad esta llegando a cargar tu mochila de experiencias y tal vez sabiduría y como todo el mundo sabe, los mayores no tenemos pelos en la lengua, ni lenguas de arena, se dice lo que se piensa y luego ya si eso, reflexionamos.

En parte en algo nos parecemos a los más jóvenes, porque en realidad solo el cuerpo y el carnet dicen la verdad.

Por eso los políticos buscan el voto en los que más canas tienen y en los que menos historias calzan. A pesar de que lo político no puede ser personal, los políticos insisten en crear barreras y muros donde separar al ciudadano de a pie.

Existen dos familias, la que tienes desde que naciste y la otra familia que creas cuando creces, la de los amigos.

Habrá personas que entren y salgan de tu vida, pero los amigos de toda la vida hay que mantenerlos siempre.

Los amigos de toda la vida son los únicos que han visto y aceptado todas las versiones de ti: las que has ido construyendo con los años, las experiencias y las historias compartidas.

Hemos forjado nuestras personalidades, hemos tenido acuerdos y desacuerdos, hemos escuchado, simplemente era suficiente y hemos aprendido a sobrevivir a la distancia, al tiempo y a las versiones en las que la vida nos ha ido convirtiendo.

Por eso, que la política no separe a las familias ni a los amigos, ellos van y vienen y nosotros continuamos en esta vida, que ya sé que no elegimos, solo el amor hizo, en la mayoría de los casos, que nos eligieran en nuestro nacimiento y cuna.

El carácter hace el destino, pero el destino no nos lo escriben los demás, ni siquiera los políticos, los que mandan y mangan. Sino los que te acompañan, dando igual el color de su casa.

Y es que, entre mentira a mentira, hemos llegado a este desastre tan bien ordenado que va desordenando a las nuevas generaciones… y vamos creando muros y monstruos que van cerrando las puertas a los que empezaron cincuenta años atrás, con las nuevas libertades que emprendieron para nuestro futuro. Un futuro halagüeño, donde sí se abrieron puertas, donde no te cobran por la entrada y se derribaron muros, aunque sigamos dando tumbos y contradicciones, de un lado a otro.

Por eso, que los políticos no nos separen y no dejemos desatendida esa mínima llama a la que llamábamos convivencia.

Porque lo político no puede ser personal.

Porque cada paso es una huella y cada huella una historia.