Cercadilla 2.0
Firma de Gonzalo Herreros, historiador

Firma de Gonzalo Herreros, historiador 11/12
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En mis clases de secundaria, cuando explicaba la Córdoba romana, siempre me percataba de que el alumnado no era consciente de la importancia de aquella Colonia Patricia, a diferencia de otros momentos de nuestra singladura histórica que sí llevamos más a gala en el imaginario colectivo, como el califato o el imperio donde no se ponía el sol. Y uno de los impactos que más llamaban la atención era lo ocurrido en Cercadilla a comienzos de los 90 con el mayor complejo palaciego del imperio de Occidente, su hallazgo, acelerada excavación, masiva destrucción para la construcción de la estación del AVE y actual abandono. Siempre se producía en clase un debate en torno a cómo se había permitido aquella tropelía arqueológica, la elección entre patrimonio y desarrollo económico. Y ya sabemos quién ganó.
Las últimas investigaciones del yacimiento encontrado en el trazado de la futura Ronda norte de la ciudad identificado como el complejo de Santa Eulalia, bajo la dirección de Manuel Cobo y en cuyo análisis están participando profesores de la talla de Carlos Márquez y María del Camino Fuertes, nos están poniendo en el mismo brete. La última conferencia del doctor Ángel Ventura, hace unos días, puso de manifiesto la excepcionalidad de lo que allí se conserva: una gran basílica, y un doble monasterio para hombres y mujeres que se originó en el siglo V y, lo más fascinante, se mantuvo durante el emirato bajo la autorización de los Omeyas. La cosa tiene miga, por lo único del caso y porque aún quedaría mucho por exhumar. Y las soluciones no gustan a nadie. Ni cambiar el trazado viario, ni sepultarlo bajo una joroba, ni sería idóneo dejarlo así al descubierto sin invertir en su puesta en valor… Mientras tanto la comunidad científica, cultural y humanística de la ciudad tiembla ante el dejavu de un Cercadilla 2.0. Y ahora, ¿quién ganará?




