Carbón
La firma de opinión de la artista y catedrática de la Universidad de Sevilla, Marisa Vadillo
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Carbón. La firma de opinión de Marisa Vadillo.
Córdoba
Si les soy sincera, yo quería empezar el año contándoles mi carta a los Reyes Magos. Me había imaginado un escrito que contemplara algo de esperanza ya que es uno de los pocos días en los que la mirada infantil —afortunadamente— se impone. La había ideado sin ser muy optimista, pero reivindicando un poco la oportunidad de los comienzos que nos da el inicio de año.
Sin embargo, viendo estos cinco días de 2026, la verdad, es que no sé ni que decirles porque el año me ha dejado ya sin palabras… y no ha pasado ni una semana.
Lo que más me preocupa es pensar en qué pasará dentro de unas décadas cuando los jóvenes nativos digitales, que no se informan en ningún sitio, que creen que la política no va con ellos, que son tan manipulables, tan poco críticos o que abrazan ideas dictatoriales como una moda rebelde, estén solos. Qué harán sin esa generación adulta que recuerda perfectamente qué es una Guerra Mundial, un dictador o una Guerra Civil.
Creo que nuestra única esperanza podría venir de un sistema educativo que se rebele, que eduque a personas críticas y formadas. Habría que organizar de un modo coordinado, de una vez por todas, un sistema que ha abandonado al profesorado, donde muchos de ellos sobreviven a costa de su salud mental y la de sus propios alumnos.
Así que lo único que tengo seguro es que no hay carbón suficiente para tanto desequilibrado con poder nacional e internacional. Pobres Reyes Magos, pobres nosotros.
Menos mal que nos quedan los niños y que, por un rato, mandan ellos.




