El viaje que se convirtió en pesadilla: una malagueña entre la vida y la muerte tras caer enferma en Praga
Lo que iba a ser una escapada para curar heridas terminó en un infierno médico lejos de casa: 29 días en la UCI, dos bacterias superresistentes y una familia atrapada

"Necesitamos ayuda. Estamos desamparados" Pedro Puche
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Málaga
Lo que comenzó como un paréntesis para respirar después de un año devastador acabó transformándose en una batalla por sobrevivir a miles de kilómetros de casa. Ángeles Pérez, vecina de Málaga, permanece ingresada en estado crítico en un hospital de Praga tras contraer una gripe que derivó en una neumonía severa y en una doble infección provocada por bacterias altamente resistentes.
El viaje, planificado con ilusión y mucha antelación, tenía un objetivo claro: desconectar. Ángeles y su marido, Pedro Puche, habían atravesado meses durísimos marcados por la muerte del padre de ella y el grave accidente que llevó a su madre a una UCI en España. Junto a su hija Elena y su yerno Javi, decidieron regalarse unos días en Centroeuropa, atraídos por el encanto invernal y los mercadillos navideños. Lo ha contado en SER Málaga el propio Puche cuyo entrevista, al completo, ya pueden escuchar en la parte superior de esta información.
La llegada a Praga, el 10 de diciembre, fue tranquila. Paseos, frío intenso y la sensación de haber acertado con el destino. Pero apenas 48 horas después, el cuerpo de Ángeles empezó a dar señales de alarma. Cansancio extremo, malestar general y una fiebre que no tardó en dispararse. Al principio, nadie imaginó lo que estaba por venir.
La madrugada del 13 de diciembre marcó un antes y un después. Pedro encontró a su mujer con graves dificultades para respirar y más de 40 grados de fiebre. El pánico se apoderó de la habitación. Tras una llamada urgente al seguro, fueron derivados a una clínica privada donde, según relata la familia, la atención fue lenta e insuficiente. Esa misma noche, Ángeles fue trasladada de urgencia a un hospital militar de la capital checa.
Pedro Puche en el alojamiento de Praga donde se encuentra en estos días
Pedro Puche en el alojamiento de Praga donde se encuentra en estos días
A partir de ahí, todo se precipitó. Los gastos comenzaron a acumularse sin control —más de 5.000 euros en la actualidad— y la información médica llegaba a cuentagotas. Ángeles ingresó consciente, pero su estado real era mucho más grave de lo que parecía. Al día siguiente, Pedro se encontró con una imagen que aún le cuesta describir: su esposa intubada, sedada y conectada a máquinas que respiraban por ella.
El diagnóstico fue demoledor. Una variante agresiva del virus de la gripe había desencadenado una neumonía bilateral. A eso se sumó la detección de dos bacterias superresistentes, staphylococcus aureus y pseudomona, que estaban destruyendo sus pulmones y complicando cualquier tratamiento convencional.
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El 21 de diciembre, los médicos tomaron una decisión límite: trasladarla al Hospital Universitario de Praga para conectarla a un sistema ECMO, una tecnología de soporte vital reservada para los casos más extremos. Era, literalmente, su última oportunidad.
Mientras tanto, Pedro se enfrenta a la soledad burocrática. Asegura no haber recibido apoyo efectivo ni del Ministerio de Asuntos Exteriores ni de la embajada española en la República Checa. Vive en un pequeño apartamento alquilado a precio de oro en plena temporada turística y pasa las horas entre llamadas, trámites y visitas a la UCI. "Nos sentimos desamparados y necesitamos ayuda y atención", reclama Pedro en la entrevista concedida a esta emisora desde Praga.
La familia ha tenido que reorganizarse sobre la marcha. Elena y Javi regresaron a Málaga por motivos laborales, y ahora es Belén, hermana de Ángeles, quien ha viajado a Praga junto a su marido para sostener emocionalmente a Pedro. Cada día, él se sienta junto a la cama, le habla, le cuenta quién está esperando por ella al otro lado.
En estos últimos días, familiares de Pedro Puche incluso han remitido sendas cartas a Casa Real y a la Moncloa. La primera ha recibido como respuesta que "no es competencia" de ellos. La segunda misiva ni siquiera ha tenido respuesta. Todo sigue igual.
Tras 29 días críticos, hay pequeños destellos de esperanza. Ángeles ha abierto los ojos, ha respondido con leves movimientos de cabeza. Señales mínimas, pero suficientes para mantener viva la fe. El camino de regreso a Málaga aún es incierto y largo, pero la familia se aferra a una idea sencilla y poderosa: que esta pesadilla tenga, algún día, un final feliz.

Jesús Sánchez Orellana
Director de contenidos de SER Málaga. Cubre además la información turística para la Cadena SER en Andalucía....




