Aquí no hay cupo catalán

Sevilla
La presentación de la nueva propuesta de financiación ha arrancado como casi todos los cambios que se han producido en el Estado autonómico: con un acuerdo entre el Gobierno de España y el nacionalismo catalán.
Por tanto, es imposible esquivar una primera conclusión: este sistema beneficia a Cataluña. Recibe más dinero por habitante pese a que no es una de las comunidades infrafinanciadas y consigue su objetivo de alcanzar un equilibrio entre lo que aporta al Estado y lo que recibe de él. Es decir, el principio de ordinalidad.
Pero una vez dicho esto, aquí no hay un cupo catalán. No se ceden el 100% de los impuestos a la Generalitat. No hay una ruptura del sistema autonómico. El planteamiento que ha llevado el Ministerio de Hacienda al Consejo de Política Fiscal no es el que quería el independentismo.
La propuesta del Ministerio es una evolución trabajada y elaborada del modelo actual que beneficia a Cataluña pero también a otras autonomías que van a tener más dinero para ejercer sus competencias, que es lo que todas reclaman.
Esta nueva propuesta no perjudica a Andalucía. En el reparto recibe 4.850 millones de euros más de los que tenía. Se cumplen los objetivos marcados por el Parlamento andaluz en 2018. Y se abre además otra vía complementaria para conceder 965 millones extra a través de un fondo de compensación al margen del sistema.
La brecha seguirá existiendo. Nadie tiene un modelo que genere una igualdad total entre los territorios. Pero ahora es más reducida. Hay menos diferencia entre quien más recibe y quien menos tiene.
Esta es la primera propuesta seria de cambio de modelo de financiación autonómica de la última década. Y probablemente la última que veamos en varios años. Porque si fracasa, nadie querrá afrontar a corto plazo este desafío.
Andalucía necesita un cambio de modelo de financiación autonómica. Requiere de más recursos económicos para afrontar la sanidad, la educación o las políticas de vivienda. Y ahora, después de años, tiene una base suficiente para conseguirlo.
El Gobierno andaluz tiene dos opciones. Quedarse en el ‘no’ político aunque el modelo actual sea peor para Andalucía. O negociar y reivindicar cambios concretos en la nueva propuesta que mejoren su posición y se adapten a sus necesidades
El problema para Juanma Moreno es que hacer cualquier propuesta concreta implica enfrentarse a Isabel Díaz Ayuso, a Alfonso Rueda o a María Guardiola. Y parece que le resulta más cómodo quedarse simplemente en el ‘no’ aunque suponga renunciar a 5.800 millones de euros.




