Un trigo casi sin gluten desarrollado en Córdoba ha abierto la puerta a su futura comercialización en Europa
Investigadores del CSIC han logrado variedades con más del 85% menos de gluten, aptas para personas celíacas y además resistentes a la sequía

Investigadores cordobeses desarrollan un trigo sin gluten
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Córdoba
La ciencia que se hace en Córdoba ha vuelto a colarse en Hoy por Hoy con un avance que apunta directamente al día a día de miles de personas. Investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC, en la Alameda del Obispo, han desarrollado variedades de trigo con una reducción de más del 85% del gluten, pensadas para personas con intolerancia y con potencial para el sector agrícola.
El investigador Francisco Barro ha explicado en Radio Córdoba que el equipo ha estado muchos años trabajando en esta patente, en colaboración con la Universidad Pablo de Olavide, aunque el camino no ha sido sencillo. “Hemos pasado por distintas etapas y durante mucho tiempo nos ha limitado la normativa europea sobre organismos modificados genéticamente”, ha recordado.
Obstáculos burocráticos
Esa dificultad ha empujado al grupo a abrir nuevas líneas de investigación. Barro ha señalado que las técnicas de edición genómica, que ya no se consideran transgénicas, han abierto ahora la puerta a la comercialización. “Esta segunda ronda de plantas con muy bajo contenido en gluten sí cumple la normativa europea y facilita mucho que puedan llegar al mercado”, ha afirmado.

El investigador del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC, Francisco Barro, en un laboratorio de Minneapolis (EE.UU.) / Cadena SER

El investigador del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC, Francisco Barro, en un laboratorio de Minneapolis (EE.UU.) / Cadena SER
El investigador ha defendido el uso de estas herramientas frente a los recelos sociales. “Los científicos solo hemos aprendido de la naturaleza; los transgénicos se producen de forma natural y nosotros hemos copiado ese proceso”, ha explicado, subrayando que la mejora genética es clave para afrontar retos como el cambio climático o el aumento de la población.
Trigo apto para celíacos
Desde el punto de vista del consumidor, Barro ha destacado que este proyecto sí ofrece un beneficio directo. “Aquí la ventaja es clara para las personas con intolerancia al gluten”, ha dicho. Ha recordado que, aunque la celiaquía afecta en torno al 1% de la población, cuando se diagnostica un caso “casi toda la familia cambia su dieta para evitar la contaminación cruzada”, lo que supone un coste económico importante.
En el laboratorio, el equipo ha utilizado una bacteria del suelo para introducir los cambios genéticos en la planta, un método que permite obtener trigos indistinguibles de los convencionales. “Nadie podría diferenciar un pan hecho con este trigo de uno tradicional, ni por el aspecto ni por el sabor”, ha asegurado Barro.
Trigo resistente a la sequía
El proyecto ha dejado además un resultado inesperado. Las pruebas de campo en Andalucía han demostrado que estas variedades con bajo contenido en gluten se comportan igual de bien frente a la sequía que otras catalogadas como resistentes. “Ha sido una sorpresa muy positiva, un auténtico dos en uno”, ha reconocido el investigador.




