La ceguera del relato

Sevilla
"Lleva la iniciativa en la comunicación, es la clave". Es lo que le decía Alberto Núñez Feijóo a Carlos Mazón la fatídica noche de autos, cuando la desgracia se hizo presente con la DANA que afectó a Valencia. Lo hemos sabido ahora, una vez desvelado el contenido de los mensajes que ambos compartieron. Esa era la prioridad del principal líder de la oposición en España: controlar la información, estar al frente del relato. Y en esa clave parece desenvolverse, en realidad, el mundo actual.
El interés general y el bien común parecen haberse desvanecido de la narrativa política. Ocurre en todas las esferas: en el ámbito local, provincial, regional o nacional. Como si de una ceguera blanca se tratara. Esa que, de tanta luz, de tanto flujo de información, te impide ver la realidad —como describía José Saramago— y nos hace asistir impasibles a la descomposición de una democracia que parece acorralada por el bulo, la mentira y la necesidad de adueñarse, a toda costa, del relato.
Lo estamos viviendo en Estados Unidos, con un presidente cuya única frontera legal, asegura el propio Donald Trump, es su propia moral. Europa no es ajena a la expansión de ese populismo ultraconservador, voraz, mezquino y ruin, donde el respeto ha dejado de existir y donde impera el espíritu cainita para devorar al adversario político.
Una muestra de ello son las recientes declaraciones del secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado, cuando aseguraba que con José Luis Rodríguez Zapatero “empezó todo”, acusándole de “desenterrar el odio y hacer bandera política del revanchismo entre españoles”. No lo dijo explícitamente, no tuvo ese arrojo, pero hablaba entre líneas de la reparación de la memoria histórica. Zapatero fue su artífice. Gracias a ello, miles de familias han podido saber dónde estaban sus seres queridos, asesinados y enterrados en cunetas y fosas comunes. Han podido reparar su daño. “Desenterrar el odio” lo llamó, con ruindad, Miguel Tellado.
En las cámaras de representación pública los debates se han vuelto naíf. No se contestan unos a otros. No se escuchan ni intercambian ideas. Todos buscan el chascarrillo más elocuente o el zasca que mejor pueda tumbar o ridiculizar al oponente. Lo hacen todos: desde el presidente o el alcalde de turno hasta el líder de la oposición. Todo forma parte de lo mismo, de esa idea ramplona y simple de apoderarse del relato, por encima de las ideas o del interés general.
Ahora que se acercan las elecciones autonómicas en Andalucía, escucharemos a los dirigentes provinciales —también en Huelva— asegurar que han cumplido sus promesas como ningún otro gobierno anterior. Lo oiremos. Acuérdense. Hagan las cuentas por si solos de cuántos compromisos se han cumplido ocho años después. Piensen y pongan en duda el relato que van a difundir más allá de los hechos y de la realidad.
Conviene recordar que en Huelva seguimos sin una autovía entre Huelva y Cádiz y otra en la Cuenca Minera; y sin la construcción y puesta en funcionamiento de los CHARE de Bollullos, Aracena y Lepe.

Santiago González Sarrión
Te cuenta todo lo que pasa en la provincia de Huelva a partir de las 14,15 en el 98.1 de la FM o radiohuelva.es....




