La fe que se ríe y se vive: una formación que acerca a Dios desde la experiencia cotidiana
La periodista Matilde Latorre y el párroco D. Ignacio del Rey reflexionan sobre una fe cercana y con humor en la parroquia de San Miguel

Matilde Latorre, periodista e historiadora y D. Ignacio del Rey, párraco de S. Miguel y San Francisco (Morón)

El pasado 14 de enero, el ámbito parroquial de San Miguel acogió una propuesta formativa singular titulada La gracia de Dios, cuando por fin entiendes el humor del cielo. Más allá del contenido teórico, la iniciativa se convirtió en un espacio de encuentro con las personas que dan sentido a este tipo de formaciones: la periodista y corresponsal de guerra Matilde Latorre, encargada de impartir la charla, y el párroco don Ignacio del Rey, impulsor pastoral del proyecto.
Matilde Latorre, con una trayectoria profesional marcada por la cobertura de conflictos internacionales y una vida personal atravesada por el sufrimiento y la esperanza, compartió una visión de la fe profundamente vivencial. Para ella, la maternidad es el eje que da sentido a todo lo demás, el “salvavidas” que Dios puso en su vida en los momentos más difíciles. Desde su experiencia en zonas de guerra, afirmó haber descubierto que Dios no está ausente del dolor, sino presente en las miradas de quienes sufren, y que la fe se pone a prueba —y se fortalece— en lo cotidiano.
Durante su intervención, Latorre subrayó la importancia de una fe madura, capaz de reírse incluso en medio de la adversidad. Su testimonio personal, marcado por la pérdida, la enfermedad y la superación, dio sentido al título de la formación: un Dios que, sin perder la solemnidad, acompaña a sus hijos con cercanía y hasta con humor. “La vida es más bonita cuando se vive con esa media sonrisa”, señaló, reivindicando una espiritualidad realista, humana y profundamente esperanzada.
Por su parte, don Ignacio del Rey explicó la razón de ser de estas propuestas formativas en la parroquia. “No se puede amar lo que no se conoce”, afirmó, insistiendo en que el conocimiento y el amor son inseparables en el seguimiento de Cristo. Frente al temor que a veces provoca la palabra “formación”, defendió la necesidad de ofrecer caminos diversos para conocer a Jesús, alejados de discursos rígidos y más cercanos a la vida real de las personas.
El párroco destacó además el valor de contar con laicos como Matilde Latorre, capaces de transmitir la fe desde la experiencia personal y con un lenguaje comprensible. “Personas con las que la gente se identifica, que viven los mismos problemas y alegrías”, explicó, como parte de un proyecto que busca no solo acumular charlas, sino ayudar a la comunidad a crecer de manera integral.
Esta formación se enmarca dentro de un ciclo mensual iniciado el pasado otoño, que combina charlas y retiros y aborda la fe desde distintas perspectivas: psicológica, litúrgica y espiritual. La iniciativa continuará en los próximos meses con nuevas propuestas abiertas a toda la comunidad.

Formación parroquial Morón

Formación parroquial Morón
La jornada dejó patente una doble mirada complementaria: la de quien comunica la fe desde la vida vivida intensamente y la de quien acompaña pastoralmente desde la cercanía y el compromiso. Una fe encarnada, sin solemnidades vacías, que no huye de la realidad y que, como se puso de manifiesto, también sabe sonreír.




