Primeras víctimas de la privatización ferroviaria en España
Firma de Opinión del sociólogo David Moscoso

Víctimas de la privatización ferroviaria. David Moscoso
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Córdoba
Hoy amanecemos con la consternación y la frustración por quienes ayer fallecieron o se encuentran heridos graves a causa del accidente de dos trenes de alta velocidad a su paso por el municipio cordobés de Adamuz. No hay palabras para aliviar a las víctimas y sus familias, solo podemos mostrar nuestra solidaridad y empatía, como hicieron los vecinos y vecinas adamuceñas en la noche de ayer.
Pero también nos invade la inquietud por las causas del accidente. Aún es pronto para determinar qué pudo pasar ayer tarde para que los tres últimos vagones del tren Iryo descarrilasen. Aunque hace ya años que varios rumores alimentan la preocupación en las plantillas de los ferroviarios. Soy nieto, hijo, sobrino y primo de ferroviario, pertenezco a una de esas históricas familias de las llamadas ferroviarias de nuestro país, en cuyas casas se habla de trabajo y, por tanto, de los problemas ferroviarios.
Desde hace años, desde que el último gobierno del Partido Popular bajo la presidencia de Rajoy privatizara parte del servicio ferroviario público, con las empresas Iryo y Ouigo en la línea de alta velocidad, los trabajadores de RENFE y ADIF hablan con preocupación sobre algunas de sus consecuencias. Por ejemplo, se dice que Ouigo supone un absoluto desastre para las infraestructuras de alta velocidad española, porque es un tren mucho más pesado por su doble altura, y eso está provocando la desestabilización de las vías. También se achaca a esa privatización los retrasos permanentes de los trenes AVE, porque se prioriza el paso de las concesionarias privadas. ¿O acaso alguien recuerda tantos retrasos en este servicio antes de la privatización? Y cabría preguntarse también si los controles de calidad e inspección del mantenimiento de las empresas privadas están cumpliendo los mismos estándares y exigencias que los de la pública ADIF.
Este es el primer accidente ferroviario de alta velocidad en la historia de España protagonizado por una concesionaria privada y hay que evitar a toda costa que vuelvan a producirse más.




