¿Refleja el cartel de Semana Santa el alma de Jerez?
La firma de Setefilla G. Cobo en Hoy por Hoy Jerez
Firma Setefilla García
Jerez de la Frontera
¿Refleja el cartel de Semana Santa el alma de Jerez?
¿Refleja el cartel de Semana Santa el alma de Jerez?
Esta pregunta solo puede responderse desde una premisa clara: la Semana Santa en Jerez no es solo arte; es fe, es vivencia y es identidad.
La imagen elegida para el cartel: el Santísimo Cristo de la Expiración es todo un acierto. Este crucificado es un símbolo vivo de devoción, consuelo y esperanza para el pueblo de Jerez. Refugio cuando la vida pesa.
Sin embargo, aunque el Cristo está pintada con un realismo admirable, reflejo de un gran talento artístico, la Semana Santa de Jerez es algo más que una imagen bien resuelta.
En Semana Santa la ciudad cambia. El corazón late más fuerte. El aire huele a azahar y a cera caliente; las calles se vuelven íntimas y el silencio se convierte en oración y solo se rompe con el martilleo del llamador, la voz roca del capataz, con el crujir del paso, o con una saeta que atraviesa el alma. Es entonces cuando el tiempo se detiene y a todos —creyentes y no creyentes— el Cristo nos interpela.
Y es precisamente todo eso lo que no veo reflejado en el cartel de este año. El Cristo está pintado con respeto y verdad, pero el fondo del lienzo, desde mi punto de vista, no transmite el latido de Jerez en Semana Santa.
No rechazo lo moderno. Pero ese fondo, con tantos soles y lunas, y esos colores elegidos no reflejan lo que se siente cuando la tarde del viernes santo el Cristo sale de San Telmo.
He leído a quienes añoran los carteles fotográficos, y no quiero darles la razón. La pintura puede ser incluso más profunda que una fotografía. Sabe tocar el alma,interpretar lo invisible, anunciar lo eterno. El problema no es la pintura sino la estética de este cartel. Algunos la han comparado —quizás de forma exagerada— con las cartas del tarot. No es así pero si es cierto que cuando miro el cartel no me transporta a una calle de Jerez ni me coloca tras un paso, no me conmueve. Por eso creo que algo esencial —más allá del arte— está fallando. Si no hay emoción no representa la Semana Santa de Jerez.