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El comedor social Padre Cruceira, más de 20 años siendo un refugio contra la exclusión en Algeciras

El presupuesto anual ronda los 270.000 euros, destinados a la compra de alimentos, mantenimiento de instalaciones y funcionamiento general

El comedor del Padre Cruceira nos necesita

Algeciras

Desde hace más de dos décadas, el comedor social Padre Cruceira se ha consolidado como un pilar fundamental de apoyo para las personas en situación de exclusión social en Algeciras y el Campo de Gibraltar. Gestionado por Cáritas Diocesana de Cádiz, este recurso no solo ofrece alimentación diaria, sino que se ha convertido en un espacio de acogida, escucha y acompañamiento para quienes atraviesan momentos de especial vulnerabilidad.

El comedor atiende diariamente a entre 100 y 120 personas, muchas de ellas sin hogar, residentes en albergues o viviendo en la calle, así como a personas que se encuentran de paso por la zona. Con un aforo de unas 50 plazas, el servicio permanece abierto los 365 días del año, garantizando una comida caliente y un lugar donde sentirse atendidos.

Según explica Pilar Pérez, trabajadora social y coordinadora del programa de Familia de Cáritas Diocesana de Cádiz, el comedor es “un lugar de referencia donde las personas pueden acudir a plantear sus necesidades y su situación personal”. Además de cubrir una necesidad básica como la alimentación, el centro permite detectar situaciones de exclusión y ofrecer un primer acompañamiento social.

A lo largo de estos más de 20 años, el proyecto ha evolucionado, especialmente gracias a su equipo humano. Actualmente, cuenta con 42 personas voluntarias y cuatro trabajadores contratados, entre ellos cocineras, personal de almacén y una trabajadora social. “El equipo es el alma del proyecto; muchos voluntarios llevan aquí desde el inicio, lo que ha convertido el comedor en una gran familia”, señala Pérez.

Sin embargo, mantener este servicio supone un importante reto económico. El presupuesto anual del comedor ronda los 270.000 euros, destinados a la compra de alimentos, mantenimiento de instalaciones y funcionamiento general. Aproximadamente el 50 % se cubre gracias a donaciones de socios y particulares, mientras que el resto depende de subvenciones públicas y privadas, cuya cuantía varía cada año.

A ello se suma el deterioro de un edificio antiguo de tres plantas que requiere constantes reparaciones. En estos momentos, una de las necesidades más urgentes es la sustitución del ascensor, imprescindible para el transporte de alimentos y el trabajo diario de los voluntarios.

Desde Cáritas destacan también la colaboración de empresas de la zona y entidades como el Banco de Alimentos o Mercadona, que aportan productos y ayudan a reducir costes. No obstante, Pilar Pérez lanza un llamamiento a la ciudadanía para mantener el apoyo durante todo el año, especialmente en los meses posteriores a Navidad, cuando las donaciones disminuyen notablemente.

De cara al futuro, Cáritas Diocesana de Cádiz prevé la apertura en 2026 de un nuevo centro de atención social para personas sin hogar, que complementará la labor del comedor. Este nuevo recurso permitirá ofrecer una atención más integral, con desayunos, duchas, actividades formativas y un acompañamiento social más prolongado, orientado a facilitar la salida de la exclusión social.

El comedor social Padre Cruceira continúa así su labor diaria, sostenido por la solidaridad y el compromiso de voluntarios, entidades y ciudadanos, demostrando que, más allá de la comida, ofrecer dignidad y acompañamiento sigue siendo su principal misión.