Tres años del asesinato de Diego Valencia: la familia espera justicia y reconocimiento del crimen terrorista
Las partes han presentado un recurso ante la sala de apelación, que aún está pendiente de resolución

Tres años del asesinato de Diego Valencia
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Algeciras
El 25 de enero de 2023 marcó un antes y un después en Algeciras. Diego Valencia, sacristán de la iglesia de Nuestra Señora de la Palma, fue asesinado mientras desempeñaba sus funciones. El ataque, caracterizado por su extrema violencia, dejó además varios heridos y generó un profundo impacto social y mediático.
Judicialmente, la Audiencia Nacional absolvió al autor de los hechos del delito de asesinato, aplicando la eximente completa por alteración psíquica y ordenando su internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario por un máximo de 30 años. Sin embargo, las partes han presentado un recurso ante la sala de apelación, que aún está pendiente de resolución.
Manuel Gutiérrez Luna, abogado de la familia de Diego Valencia, asegura que “desde el punto de vista humano, estos aniversarios son momentos muy tristes, pero la familia es consciente de que esta etapa judicial debe llegar a su fin”. Sobre el plano legal, el letrado explica que el recurso se centra en la evaluación de la capacidad mental del acusado al momento del crimen. “Los forenses concluyen que tenía su capacidad severamente afectada, pero no anulada, como sostiene nuestra defensa. La sala, ante la duda, siempre falla a favor del reo”, señala.
Otro de los puntos clave del recurso es la calificación del hecho como delito terrorista. Según Gutiérrez Luna, “el asesino actuó como un lobo solitario, radicalizado, y generó temor en la población de Algeciras. Reconocerlo como crimen terrorista permitiría que la familia reciba una indemnización conforme a la ley, aunque no compensaría el daño moral”.
El abogado también subraya que el caso ha abierto un debate sobre la respuesta penal frente a crímenes de extrema violencia vinculados a trastornos mentales. “Se ha visto cómo ciertas organizaciones criminales se valen de personas vulnerables para inducir actos violentos. La respuesta judicial sigue siendo dispar: en algunos casos se condena, en otros se absuelve, pero siempre queda claro que el autor cometió los hechos”, explica.
Finalmente, Gutiérrez Luna recuerda los indicios de premeditación en el asesinato: “El autor estudió horarios de misa, ocultó el machete y apagó su teléfono antes de salir. Todo apunta a que, pese a sus deficiencias psíquicas, tenía capacidad para planificar el ataque”.
Tres años después, la ausencia de Diego Valencia sigue dejando un vacío en su familia y en la comunidad de Algeciras. La resolución final del recurso, que podría incluso llegar al Tribunal Supremo, marcará un nuevo capítulo en esta causa que sigue generando debate jurídico y social en España.




