Las cosas, por su nombre
La firma de Lola Vallespí en Hoy por Hoy Jerez
Firma Lola Vallespí
Jerez de la Frontera
Las cosas, por su nombre.
A veces la claridad puede molestar, pero en cambio, yo valoro mucho la precisión en el lenguaje. Dar el nombre correcto a las situaciones ayuda a aclarar el contexto y por lo tanto, las consecuencias y soluciones.
Agredir a tu pareja “por amor” no es pasión, es violencia machista.
Normalizar insultos reiterados en redes sociales no es libertad de expresión: es violencia verbal.
Llamar “bulos” a hechos contrastados es desinformación
Manipular datos o imágenes y trasladar informaciones erróneas, a sabiendas, es mentir.
Ningunear reiterados avisos de tus trabajadores sobre riesgos percibidos en unas infraestructuras ferroviarias no es desidia, es irresponsabilidad. Sea de quien sea.
Afirmar que el cambio climático no existe no es prudencia. Es ignorancia.
Amenazar a otro país soberano con la entrada de tus tropas es coacción. Y si se lleva a cabo, es invasión.
Disparar por la espalda a un hombre que está inmovilizado en el suelo no es “defensa propia”: es asesinato.
Un Estado de derecho, según la R.A.E., es "un régimen propio de las sociedades democráticas en el que la Constitución garantiza la libertad, los derechos fundamentales, la separación de poderes, el principio de legalidad y la protección judicial frente al uso arbitrario del poder".
Releyendo esta definición y viendo los videos de los disparos del ICE, me temo que Estados Unidos ya no es un estado de derecho.
Llamemos a cada cosa por lo que es, sin eufemismos ni disfraces. Porque el lenguaje es central para la paz social, la política y la gestión pública, en el mundo y en Jerez.