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La Ventana Andalucía
Opinión

Rousseau, la Virgen del Rocío y el accidente de Adamuz

Más allá del debate sobre cómo debe ser el funeral de Estado, hay que dejar tiempo a los

familiares para procesar su duelo

La Columna de Carlos Rocha (28/01/26)

Sevilla

En un estado aconfesional, el debate sobre un funeral laico está fuera de lugar. O debería estarlo. Sobre todo porque el homenaje de todo el país a los fallecidos en la tragedia de Adamuz no es incompatible con las numerosas misas que se están celebrando por toda la geografía andaluza. Pero lo más importante es entender que no es aún momento para ese debate

Hay personas a las que se les paró el reloj a las 19:47 del 18 de enero. Y no hablo sólo de las víctimas, sino de sus padres, sus hermanos y sus amigos. Gestionar el duelo es su principal preocupación ahora y no enfrentarse a idea del Gobierno de celebrar un homenaje. Y mucho menos soportar el debate sobre la idoneidad del mismo

Todo es mucho más espontáneo. Han señalado algunos afectados que Huelva, de donde proceden 27 de las 45 víctimas mortales, es una tierra profundamente cristiana. Es así. El crespón negro que lleva la Virgen del Rocío lo demuestra. Y habrá muchos rocieros que en la romería del próximo mayo caminarán hacia la aldea con alguien en su corazón y en sus oraciones.

Es una de las mejores cosas que tenemos en Andalucía. Hay una suerte de sincretismo en cómo muchos andaluces viven la espiritualidad. Las cuentas ultras de ese cenagal en que han convertido Twitter llevan días insistiendo en que Huelva no puede celebrar un funeral laico. Claro que puede. Y probablemente lo celebrará cuando las familias entierren a los suyos y el duelo empiece a pasar.

Es Rousseau el ilustrado que mejor simboliza la separación entre la Iglesia y el Estado. España ha tenido problemas históricos para asumir ese principio, como demuestran las barrabasadas que se han leído y escuchado estos días. Creo que tienen más que ver con la polarización que forma parte del ADN de nuestro tiempo y a la que los medios contribuimos. En Andalucía, en realidad, no hace falta seguir al pie de la letra los postulados de Rousseau. Sólo hay que confiar en la sabiduría de un pueblo que entiende perfectamente que un comunista que nunca va a misa sea capaz de llorar delante de la virgen a la que le rezaba su abuela.

Carlos Rocha

Colaborador de La Ventana Andalucía.