La inteligencia artificial da un salto en el automóvil y anticipa decisiones del conductor
Los fabricantes presentan sistemas capaces de aprender hábitos, gestionar el vehículo de forma proactiva y situarse como paso intermedio hacia la conducción autónoma

La inteligencia artificial da un salto en el automóvil y anticipa decisiones del conductor a partir de 2026
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Málaga
La inteligencia artificial está a punto de dar un paso relevante en el sector del automóvil. Los fabricantes han presentado en el CES de Las Vegas una nueva generación de vehículos equipados con sistemas capaces de anticipar decisiones, aprender hábitos de conducción y actuar de forma proactiva, sin necesidad de recibir órdenes directas del conductor. Un avance que marca un punto intermedio entre los coches actuales y la conducción autónoma total.
Estos desarrollos, que las marcas denominan “IA agente”, van más allá de los asistentes de voz tradicionales. No se limitan a responder comandos, sino que analizan el contexto, las rutinas y el entorno para gestionar funciones del vehículo de forma coordinada. Desde reorganizar rutas antes de iniciar un trayecto hasta optimizar el consumo de energía, ajustar ayudas a la conducción o planificar paradas, el coche pasa a desempeñar un papel más activo.
El profesor de Ingeniería de la Universidad de Málaga, Juan Antonio Auñón, explica que este salto no supone todavía la llegada de la conducción autónoma plena, sino una evolución gradual. «Estamos hablando de los pasos intermedios entre el coche actual, que ya tiene muchas ayudas, y la conducción autónoma. Entre decidirlo todo nosotros y que lo decida el vehículo hay infinidad de etapas», ha señalado.
Según Auñón, la diferencia clave respecto a los sistemas actuales es la capacidad de aprendizaje. «La inteligencia artificial es capaz de ir aprendiendo. No es solo un algoritmo que ejecuta órdenes, sino un sistema que adapta su comportamiento con el tiempo», ha explicado. En la práctica, esto permitirá que el vehículo ajuste parámetros de conducción en función del estilo habitual del usuario, sin que este tenga que seleccionarlos manualmente.
Los fabricantes coinciden en que el avance no se limita a que el coche conduzca solo, sino a una gestión integral del vehículo. Los nuevos sistemas pueden reorganizar rutas en tiempo real, adaptarse al tráfico o a la meteorología y coordinar múltiples funciones a la vez. «Muchas de estas cosas no las notaremos, porque se irán introduciendo poco a poco, como ha ocurrido siempre en la evolución del automóvil», ha apuntado el profesor de la UMA.
Durante las demostraciones del CES, los fabricantes han mostrado sistemas capaces de recordar preferencias del conductor y modificarlas con el paso del tiempo, siempre con posibilidad de intervención humana. Auñón pone un ejemplo sencillo: «Hoy el navegador nos dice recalculando ruta. En un futuro, el coche puede cambiarla directamente sin avisar, porque sabe que el objetivo sigue siendo el mismo».
Este salto tecnológico va acompañado de una mayor potencia de computación a bordo. Plataformas desarrolladas por empresas como NVIDIA permiten ejecutar estos modelos de inteligencia artificial directamente en el vehículo, sin depender de servidores externos, lo que reduce la latencia y permite operar incluso sin conexión a internet. Una evolución que, según los expertos, obliga a reforzar la seguridad digital y la protección de los datos.
El debate sobre los límites de la inteligencia artificial también está presente. Auñón insiste en que estos sistemas deben ser complementarios y no sustitutivos. «En todas las profesiones la inteligencia artificial va a ser complementaria. En el automóvil pasará lo mismo», ha señalado, recordando que la intervención humana sigue siendo prioritaria, especialmente en situaciones complejas.
Más allá de las funciones concretas, el cambio afecta al propio concepto de vehículo. El coche deja de ser un producto cerrado para convertirse en una plataforma digital definida por software, capaz de actualizarse y adaptarse al usuario. «Si cualquiera compara su coche actual con el primero que tuvo, verá que no se parecen en nada. Esta evolución ahora va a ser más rápida», ha afirmado Auñón.
Con la vista puesta en 2026, la industria del automóvil se adentra así en una nueva etapa en la que la inteligencia artificial pasa a ocupar un papel central. Una transformación progresiva que redefine la relación entre conductor y vehículo y que sitúa la experiencia digital y la capacidad de anticipación como nuevos ejes del desarrollo tecnológico.

Ignacio San Martín
Periodista de Málaga especializado en tribunales y motor. Responsable de 'Autoradio', programa decano...




