La herida que nunca cerró: el libro que obliga a Almería a no olvidar

Almería no puede olvidar la herida que nunca se cerró. / Tony Fernández

Almería
Antonio Torres firma una obra que rescata la verdad de ‘El Caso Almería’ para las nuevas generaciones
Tenía que ser un libro. Todo está en ellos, y es el mejor deporte que me enseñó mi padre. Aquel que dejó el colegio siendo un niño, por culpa de la guerra, siempre era fiel a la lectura, y cada domingo me mandaba “A por el ‘Yugo’ al kiosko de los Espumosos”, me decía. Un periódico grande que se doblaba por la mitad y que leía encima de la mesa del comedor. No teníamos muchos libros en casa, pero los que había estaban gastados de leerlos. Hago dos horas de lectura cada día desde que acabé la carrera y siendo esta de matemáticas y electrónica, que se me daban bien: mi género es la vida de las personas. “El saber no ocupa lugar”, que decía mi padre.
No soy periodista de carrera y lo siento mucho, porque llegué a la profesión por haber escrito un libro con la historia del Almería que no ha visto la luz. Se lo presté ya encuadernado a José Miguel Fernández y me ‘fichó’ para Radio Juventud. Los libros lo saben todo. He leído muchos y este creo es el segundo o tercero de Antonio Torres. ‘El Caso Almería’. Qué bien escribe ‘El Chacho’ por Dios. Se lo he regalado a mi hija, no sin antes pedirle al autor que lo lleve por los colegios, ya que el día de Reyes Magos se abría un debate en casa y lo cerraba diciendo: “Tenéis que compraros el libro”, a mis tres hijos: Copy, Carlos y María, que ya es médico: porque devora los libros.
Una lectura saboreando las páginas
Las nuevas generaciones deben conocer que aquel suceso de 1981 no dejaba indiferente a Almería. Salimos por la televisión como siempre “Para cosas malas”, que decía mi padre, y con el Caudillo todavía caliente, asistimos a un crimen atroz, a un juicio lleno de polémica y a unos comentarios con la boca pequeña, que gracias al libro de Antonio Torres ahora no los tapa ni Dios: el libro hace justicia con tres inocentes y un abogado que moría con ellos, como así lo manifestó. Yo sabía del coche del crimen. Conocía como lo estaba pasando Darío Fernández y, como no fueron pocos los que daban la razón a la Guardia Civil y catalogaban de etarras a los fallecidos. Eran otros tiempos.
Unos recuerdos de mi querido Juan Rojas
Mientras leía el libro viajaba en el tiempo y me daba de frente con el abogado Darío Fernández. Un señor alto, guapo y elegante. Muy educado. Tenía un Mercedes (o dos) y yo en aquel tiempo, principios de los 80, estaba en recambios y luego pasé a caja y recepción. El jefe era Juan Rojas (q. e. p. d.) y sentía admiración por el abogado al que le hacía descuento especial. Unas veces Enrique García y otras me tocaba a mi. Mientras preparábamos la lista de Dario y hacíamos la factura, hablaban del suceso y del juicio. Yo ponía las orejas tiesas y como hombre de leyes, el abogado medía las palabras y contaba hasta donde podía. Siempre acababa dejando claro que le estaba costando la salud. No me acuerdo de si hizo grandes revelaciones a Juan Rojas, pero es verdad lo que pone el libro: se iba deteriorando su salud y hasta le recuerdo atenderlo sin afeitar, siempre iba por las tardes.
Un vecino que me saludaba y no me recordaba
Cuando nos fuimos a vivir a Villa María, un día camino de mi querida Molineta nos encontramos frente a frente. El me conocía y no me recordaba. Yo no tuve dudas. Abrió la puerta de su chalé dando vueltas a la cabeza. Iba con mi hija Copy, la que tiene el libro ahora, y le conté todo ‘El Caso Almería’. Luego, cuando entré en la radio tuve como compañero a Antonio Torres y nunca hablamos del tema. Darío Fernández era un cliente de categoría en la casa Mercedes y no recuerdo si tenía más de uno de esos coches con estrella que forman parte de mi familia. No se me olvida el blindaje de su casa. Celoso de una seguridad de la que yo sabía antes de leer el libro, porque se lo comentó a Juan Rojas. “Me estoy jugando el bigote”, “Este juicio me cuesta la salud”. Esas palabras salieron de su boca. Miraba hacia atrás con sobresalto. Como si lo estuvieran siguiendo. Eran otros tiempos.
Loleta, la hija mayor de Juan Rojas, ya lo sabe
Estuve de visita hace unos días en casa de la hija del que fue mi primer jefe del que tantas cosas buenas aprendí. Tenía entre las manos el álbum de fotos de su boda viendo a su padre que ya luchaba contra una cruel enfermedad que se lo llevó muy joven. Le hablé del libro del Chacho Torres y le dije que había escrito sobre su padre por ‘El Caso Almería’. Ella, que había nacido un año antes del suceso me preguntaba con admiración y sorpresa sobre el tema. Se lo expliqué a grandes rasgos y le recomendé que leyera el libro y me acordé de lo corta que es la memoria y pensé en publicar este artículo en demanda de que Almería nunca olvide aquel terrible suceso. Loleta y su hermana María del Mar son Maestras y seguro que les gustaría dar la lección que este libro nos da.
Orgulloso del autor del libro y de haber conocido a un abogado de categoría.

Tony Fernández
Redactor de Deportes de SER Almería. Llegó a la SER en 1996. Antes, en RNE. Más de 40 años de experiencia...




