Andalucía en el wallapop de la política española
Pedro Sánchez está negociando a cinco bandas para recomponer la agrupación de partidos de izquierdas y de derechas que da apoyo a la coalición que gobierna el país

La Columna de Juan Carlos Blanco ( 09/02/26)
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Sevilla
En este último mes, el PSOE de Pedro Sánchez está negociando a cinco bandas para recomponer la agrupación de partidos de izquierdas y de derechas que da apoyo a la coalición que gobierna el país. Así, se ha pactado que Podemos rentabilice la regularización de los inmigrantes, que Bildu saque pecho por la política contra los desahucios, que el PNV logre más traspasos de competencias al País Vasco, que la Esquerra Republicana de Oriol Junqueras exhiba el trofeo de la financiación singular de Cataluña y que Junts…bueno, eso ya está más difícil, porque cada vez que Pedro Sánchez les hace una concesión, los seguidores del fugado Puigdemont piden otra cesión más que no estaba prevista en la lista de la compra.
Me pregunto qué mensaje se traslada a la ciudadanía con estas cesiones masivas y cómo se recibe en regiones como Andalucía. ¿Por qué? Porque si lo que se entiende es que aquí lo importante es lograr los votos precisos para sacarle hasta los dientes al Gobierno de turno, lo que nos vamos a encontrar es que aparecerán en el horizonte más partidos nacionalistas y localistas que entiendan que el juego va de esto, de sacar los votos precisos para sacar tajada del Estado aprovechándose de la debilidad de los gobiernos centrales.
Pensemos, como digo, en lo nuestro, en Andalucía. ¿Cómo no van a pensar algunos que sería interesante votar a un partido localista que apuesta sin disimulo por inversiones a cambio de votos si lo que están viendo es que esto funciona para otras regiones de España como Cataluña y el País Vasco? ¿A que entenderíamos que es razonable si se logran resultados tangibles?
En fin, yo les confieso que eso me preocupa. Y no porque sea un centralista por naturaleza, sino porque como nos dé a todos, también a los andaluces y a otros tantos, por competir en este juego tan extractivo vamos a convertir el Congreso de los Diputados en un wallapop político donde casi todo vale con tal de lograr el poder o de quedarse en él. Y eso tiene un mal recorrido y un peor final.




