Juanma Moreno, héroe por accidente
El Parlamento andaluz ha reabierto el curso político con un ejercicio notable de responsabilidad institucional

La Columna de Dani Cela (03/02/26)
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Contagiados por la conmoción social que provocó el accidente ferroviario de Adamuz, con 45 muertos y 126 heridos, todos los partidos han hecho un ejercicio de contención para reprimir sus ataques al contrario, recuperar el consenso y enviar un mensaje de solidaridad a las víctimas.
En Andalucía hay elecciones en pocos meses, esos mismos partidos se disputan el poder, de modo que esta pausa del conflicto en la antesala de una campaña electoral es meritoria.
El mismo día, casi a la vez, los senadores del PP recibían a gritos de ¡dimisión! al ministro de Transportes, Óscar Puente, y su jefe de filas, Alberto Núñez Feijóo, acuñaba el lema “los muertos del AVE” para atizar a Pedro Sánchez.
En Madrid se lee la oposición descarnada de Feijóo como un intento desesperado por retener el trasvase de votos a Vox, pero en Andalucía, sea o no intencionado, ese extremismo hace brillar por oposición el perfil moderado de Juanma Moreno.
El presidente andaluz ha dado una lección de política, cercanía, eficacia y empatía ante la tragedia de Adamuz, estando donde debía estar y a disposición de quien debía estar: las víctimas, primero, los equipos de emergencia y los sanitarios al pie del horror, después
También por oposición a Carlos Mazón, y su nefasta ausencia durante la Dana de Valencia, Moreno reaparece como un líder confiable, enmendando el desastre de la gestión política y comunicativa que fue la crisis de los cribados de cáncer de mama.
El traje de presidente de la Junta de Andalucía es lo que, hoy por hoy, hace prácticamente imbatible a Juanma Moreno como candidato en las andaluzas. Sus rivales no se enfrentan al PP ni siquiera a la persona -que sigue puntuando por encima del partido- sino a la institución que representa.
Y luchar contra símbolos es como luchar contra uno mismo, sobre todo para el PSOE andaluz, que portó esos símbolos durante 37 años, en una Andalucía acostumbrada a votar al partido que logra fusionarse con la institución.




