Fútbol

El Almería baja marchas… para llegar como una moto al final

El cuerpo técnico asume el bache físico como parte del plan de dosificar para luego volar

El Almería se prepara para alcanzar la velocidad de crucero. / Juan Sánchez

Almería

Cuando el entrenador del Almería hablaba de alcanzar la velocidad de crucero a mediados de octubre no lo hacía sin tener datos. Un staff técnico con 7 componentes nunca dejaría al azar un apartado tan importante como el físico. Los equipos, desde que existe el fútbol, han pasado lo que se denominan rachas, y la mayoría de las veces están relacionadas con la puesta a punto en lo físico. Los entrenadores son muy celosos de empezar la pretemporada con todos los futbolistas: saben a lo que se exponen con las salidas y llegadas.

A Vicente Moreno le costaba el cargo asistir a una revolución en aquel Almería de talonario, poniendo a jugar a futbolistas que no conocían ni el vestuario. Iban saliendo los que trabajó en Marbella y les ponían a los nuevos con la temporada en marcha para competir. Unos a toda máquina y otros sin conocer la ciudad. No es la primera vez que le ha pasado al Almería y aquello no acabó bien, porque se pasó de hablar de Europa a un descenso sonrojante. No le dieron a Moreno margen y a la séptima jornada era despedido.

Los futbolistas no son máquinas y su estado físico se basa en picos. Suele pasar que empiezan con mucha carga para ir alcanzando la llamada velocidad de crucero al segundo o tercer mes de LaLiga. El objetivo deportivo marca la preparación física y el mercado ha traído un nuevo modelo, ya que no siempre compiten los que empezaron la pretemporada y salen y llegan jugadores a los que hay que ir adaptando en lo físico. El doctor Ripoll lo ha explicado muchas veces y los preparadores físicos saben lo que hacen. El Almería está pasando lo que unos llaman bache, porque quiere más.

Suele pasar que los clubes que van a luchar por el ascenso a Primera, como los que compiten a nivel continental en la máxima categoría, dosifiquen la preparación para poder rendir a un nivel aceptable toda la temporada. No existe esa velocidad de crucero toda la temporada, porque son futbolistas y no máquinas. Rubi ha pedido un Almería que llegue como una moto a la recta final de la temporada por si tiene que jugar un Play Off, y para ello el pico manda un valle entre diciembre y enero que toca a su fin. Pasa en todos los equipos de LaLiga y los banquillos tienen mucho que decir.

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El entrenador no lo ha dicho ni lo dirá. Son muy celosos a la hora mostrar sus cartas en el apartado físico. Son ellos los que piden a los preparadores físicos. Los picos existen y lo ideal es que la media física no afecte al rendimiento del equipo. Tener un buen banquillo y dosificar a los profesionales ayuda, pero no son máquinas. Rubi, como la mayoría de candidatos al ascenso, lo cambian todo por llegar como motos a la recta final de LaLiga. Se parte de cero, se logra la velocidad de crucero, se baja un escalón y se vuela a por el objetivo. Ese es el plan de Rubi.

La velocidad de crucero estaba cantada

La mayoría de los equipos empiezan la temporada descompensados en el apartado físico debido a las fechas del mercado. Salen y entran jugadores que hay que adaptarlos a la dinámica de pretemporada. No todos están al mismo nivel, pero se suele dar que al tercer mes de la competición los equipos vayan solos y alcancen su mejor nivel. Rubi cuando anunciaba el mejor Almería de la temporada lo hacía sabiendo que tenía datos fiables. El partido de Leganés fue el mejor y más completo en lo físico. Volaron por el campo para luego ir bajando prestaciones y perdiendo brillo.

Las rachas no son fruto de la casualidad

Cuando los entrenadores hablan de prolongar las buenas rachas, lo hacen sabiendo que el temido bajón siempre llega. Nadie se libra de una mala racha a lo largo de la temporada y le ha tocado ahora al Almería, que parece ir corto en los partidos. Cuando llega el pico bajo existen los remedios para que se note lo menos posible a base de cambios. No mira el reloj de forma gratuita el entrenador catalán, ya que sabe cuando mover el banquillo, porque se fía de sus hombres del staff y los números de los futbolistas cantan. Buenas y malas, las rachas siempre llegan a los clubes.

Imposible mantener las 42 jornadas el pico alto

Hay que confiar en los miembros del staff del Almería. Ahora están adaptando a los fichajes de invierno y asistirán a un renacer del equipo con la velocidad de crucero para llevarlo a un a toda máquina cuando lleguen las últimas 19 jornadas donde se decide LaLiga. Rubi los quiere como motos para jugarse la Primera a pleno rendimiento, vía ascenso directo o en un Play Off con cuatro finales que van a exigir un plus en lo físico. Todo lo que está pasando responde a la normalidad y no existe una plantilla capaz de rendir al mismo nivel toda la temporada. Hay que estar tranquilos.

Tony Fernández

Redactor de Deportes de SER Almería. Llegó a...