Caracas, Teherán, Córdoba
Firma de Opinión del periodista cordobés afincando en Berlín, Julio Canto

Caracas, Teherán, Córdoba. Julio Canto
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Córdoba
Buenas tardes José Manuel, buenas tardes a todos. Trabajo en un espacio repleto de pantallas por las que vemos lo que pasa en el mundo, o al menos esa es la impresión que tenemos, aunque en realidad solo sabemos lo que pasa allí donde apunta la cámara que hay al otro lado; normalmente a miles de kilómetros, a veces a menos distancia cuando apuntan al corazón político de Berlín. 2026 comenzó con imágenes de Venezuela, entre el despliegue militar de Estados Unidos y la incertidumbre de los venezolanos, poco después llegaban imágenes de Teherán y otras ciudades iraníes donde quienes salían a protestar eran masacrados por los ayatolás; o los ucranianos sufriendo el duro invierno bajo el bombardeo ruso. En todas esas ocasiones, más tarde o más temprano, las mismas pantallas acababan mostrando una rueda de prensa en Washington o en Mar-a-Lago, donde quiera que estuviera el señor Trump. Y envueltos en esa locura del cambio constante de escenario, de repente, el lunes 17 de enero, esas pantallas comenzaron a mostrar lugares que a mí me resultaban mucho más cercanos y conocidos. Una calle como otra cualquiera entre la Avda. Arroyo del Moro y el Parque Figueroa, la pared de atrás de mi instituto, las pistas de tenis del barrio, incertidumbre en la cara de viajeros en la misma estación a la que suelo llegar yo desde hace décadas o el silo en el horizonte como una fortaleza inamovible. Es una sensación extraña la que se produce cuando las imágenes de la actualidad internacional son las de tu infancia o tu juventud. Más tarde aparecían algunos portavoces políticos ahora en el ámbito regional, pero que yo llegué a conocer en lo local y frente a ellos intuía manos conocidas: las manos que sujetaban los micrófonos de la prensa local. Las mismas que el domingo 16 salieron hacia Adamuz a contarnos lo que había pasado, cuando no se intuía la magnitud de la tragedia.
Siempre que tomo café contigo, José Manuel, hablamos en parte de la profesión y siempre te digo lo mismo, que el verdadero periodismo es el que hacéis vosotros, la radio, los periódicos y, cuando se atreven, también las televisiones locales. Sois los que contáis las cosas que de verdad afectan a la gente que os escucha y os lee, y lo hacéis con una cercanía privilegiada a la fuente, que no siempre se tiene en la prensa internacional. Fueron días tristísimos los de mediados de enero, pero que me reconfortan en lo que a la profesión se refiere. Lo local es lugar por el que se debe comenzar a informar. Enhorabuena a los colegas de la prensa local por el trabajo de todos los días, que es el que no suele aparecer en las pantallas de mi trabajo.




