Fútbol

De la obra de arte al agobio total, pero con Almería sacando oro de Cádiz (1-2)

Primera media hora de ensueño con golazos de Arribas y Morcillo. Cuando el centro del campo cayó, el equipo se fue atrás

Jon Morcillo se marcaba una jugada de antología para hacer el segundo en el Nuevo Mirandilla, aunque luego tocaría sufrir. / UD Almería

Almería

El Almería respira profundo y sonríe porque la victoria en Cádiz puede valer un ascenso. Sí, todavía es febrero, pero es el típico punto de inflexión que puede cambiar temporadas. Había ganado el Castellón, luego lo hacía el Deportivo, y la presión por rascar los puntos de Cádiz era enorme sobre los futbolistas y el entrenador, y es que como lo difícil no es llegar, sino mantenerse y dar continuidad al 4-2 contra el Ceuta, el examen del Mirandilla había que aprobarlo por todos los medios.

Dos goles de una belleza incomparable

La primera media hora fue una auténtica obra de arte. De la Fuente aún no ha marcado, y no le ha hecho falta, porque con arrastrar centrales, abrir el campo y aguantar la pelota de espaldas ya le da alternativas a los compañeros.

A los seis minutos Arribas pegaba su primer picotazo al Cádiz con un zurdazo potente, ajustado al palo. No sabía qué hacer Garitano para frenar el caudal ofensivo almeriense. Faltaba la maravilla de Morcillo, que recibe un pase en profundidad de Embarba para gustarse en el área, engañar a todos y clavar el segundo.

El Almería mandó en la primera media hora y luego tuvo que aguantar.UD Almería

El centro del campo cayó y el equipo se hundió atrás

Si no fuese el Almería se podría decir que el partido del Mirandilla sería plácido, pero en el ADN de este club el sufrimiento no puede faltar. El Cádiz comenzó a abrir huecos y encontrar pasillo entre Baba y Horta y las oportunidades caían frente a Andrés Fernández.

García Pascual, en una acción mal defendida, marca el 1-2 y cambiaba la decoración. Ahí tenía que aparecer la lectura de banquillo, que Rubi se anticipase.

Rubi tuvo que rediseñar el plan para aguantar

Rediseñó la banda derecha con Chirino y Baptistao -luego Arnau- para taponar la tormenta de centros laterales. Entre tanto estrés, Andrés ya había salvado un mano a mano épico con Dawda. El delantero del Cádiz le quiso picar el balón. Igual no conocía a quién tenía delante, y es que a un portero de la calidad del murciano no se le engaña fácilmente.

El partido se hizo bola y había que meter defensas

Al Almería se le fue atragantando la tarde. Cada minuto pesaba más por el empuje amarillo y al entrenador no se le cayeron los anillos metiendo a Ely por Arribas. Todos a coger el cubo y sacar agua del área hasta que pitase el árbitro. Mucho ruido y pocas oportunidades reales para el Cádiz. Con el pitido final estalló la liberación porque son dos victorias consecutivas, 42 puntos, y enganchados al tren del ascenso directo. Incluso en un segundo tiempo poco glamuroso en lo ofensivo, Baptistao pudo sentenciar tranquilamente en dos ocasiones, pero no anduvo certero.

Una victoria por el camino del sufrimiento

No es un equipo diseñado para defender el Almería, aunque aprendió a gestionar un resultado que da mucho en lo anímico. Hasta el descanso el partido era como echar una moneda al aire. Todos hacia una portería y luego a la otra, y esta vez salió cara para los intereses rojiblancos.

Mientras las piernas y la frescura mental acompañan a Arribas, Morcillo y De la Fuente, el Almería es imparable, con Embarba aportando la veteranía necesaria. La victoria tiene muchos caminos y cuando salga otra vez el sol nadie se acordará de los balones que despejaron Monte y Bonini. El equipo fue claramente de más a menos en cuanto el centro del campo dejó de contener. Eso sí, ya nadie le va a quitar esta alegría.

Carlos Miralles

Redactor de Deportes de SER Almería. Lleva toda...