Se cumple una semana con más de 500 vecinos realojados en Ronda, ciudad solidaria
Familias evacuadas por la situación de emergencia permanecen alojadas en el pabellón municipal, donde voluntarios y profesionales de la hostelería trabajan sin descanso mientras esperan poder regresar a sus casas.

"El refugio solidario de Ronda"
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Málaga
En el Polideportivo Municipal El Fuerte de Ronda la solidaridad marca el ritmo de una rutina inesperada. Desde primera hora de la mañana el trasiego es constante: familias que desayunan, personas mayores que conversan en las gradas y niños que corren hacia la zona lúdica habilitada en uno de los laterales del pabellón.
El recinto deportivo se ha convertido en un hogar provisional para decenas de vecinos desalojados de Grazalema y Benaoján. Entre colchones alineados, termos de café y juegos infantiles, los voluntarios han organizado incluso un programa de actividades para que los más pequeños —y también los mayores— puedan distraerse y aliviar la tensión de estos días.
Mientras tanto, en otra esquina del pabellón, la cocina no descansa. Profesionales de la hostelería de Ronda han dejado temporalmente sus negocios para ponerse tras los fogones y preparar desayunos, almuerzos y cenas para cientos de personas.
José Luis, uno de los cocineros voluntarios, explica cómo surgió la iniciativa: “Teníamos un grupo hecho de otras veces que hemos colaborado entre todos y de ahí ya nos pusimos en marcha unos con otros. Los Benito y Miguel Herrera vinieron los primeros, que tenían la furgoneta y demás. Y ya empezamos entre unos y otros llamándonos: hay que estar aquí. Si fuéramos albañiles no estaríamos a lo mejor echando esta mano, pero sabemos cocinar y es lo que podemos aportar”.
A los hosteleros se suman voluntarios de Cruz Roja, Cáritas y hermandades y cofradías de la ciudad, además de numerosos vecinos que colaboran con donaciones. “Nos llaman muchas personas. Me acaba de llamar una persona de la Universidad de Jaén para hacer una donación de comida. Hemos dicho que todo lo que venga es bienvenido porque no sabemos el tiempo que van a estar aquí. Ahora mismo lo más necesario son alimentos no perecederos para que aguanten una temporada”, explican desde la organización.
La red solidaria se ha ido fortaleciendo con el paso de los días, hasta el punto de que algunos de los propios desalojados se han sumado a las tareas de apoyo para devolver parte de la ayuda recibida.
Pese al buen ambiente y a la atención recibida, el deseo común es regresar cuanto antes a casa. Una joven estudiante de Grazalema cuenta cómo vive la situación: “Yo paso aquí poco tiempo porque la mayoría del tiempo me voy a la biblioteca, porque estoy estudiando. La verdad es que es muy bonito ver cómo nos han acogido en Ronda, somos uno más y estamos bien atendidos. Pero se pasa mal porque estás fuera de tu casa”.
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La incertidumbre pesa especialmente al caer la noche. “Pongo el móvil con la webcam todo el rato para ver cómo está mi pueblo. Más o menos se desahoga uno un poquito viendo el pueblo, pero con unas ganas ya de volver y pisar sus calles de piedra”, relata.
Entre gestos de apoyo y muestras de cariño, los vecinos de Grazalema y Benaoján aguardan noticias que les permitan regresar a sus hogares. Mientras tanto, en El Fuerte, la solidaridad continúa siendo el verdadero motor del día a día.

Jesús Sánchez Orellana
Director de contenidos de SER Málaga. Cubre además la información turística para la Cadena SER en Andalucía....




