Un Andorra de estreno en Almería quiere frenar a un equipo desatado
(20:30 horas). Llega un rival al que no le quema la pelota y los rojiblancos están obligados a no fallar
El Almería, a por la tercera victoria seguida. / LFP
Almería
Los aficionados del Almería esperan una tarde tranquila en el Mediterráneo. Conscientes de que el peligro es su equipo más que el rival, mejor no confiarse. Van dos partidos seguidos que salen los rojiblancos dispuestos a comerse el mundo y sacan del campo a su rival. Se ponen el traje de gala y disfrutan en el campo dejando sin opciones al contrario como ante Ceuta y en el Mirandilla.
Un Almería desatado en ataque dará pocas opciones a su rival, pero si encaja gol le cambia la cara y la propuesta futbolística. Falta equilibrio en los partidos y se le hacen largos mostrando una puesta a punto mejorable en lo físico. Mejor no confiarse con el Andorra, que es un equipo que trata bien la pelota y puso muy cara su derrota en Encamp en diciembre.
Las claves
El Almería se fía mucho de su calidad para decantar los partidos. Hace gala de una enorme pegada y el rival lo acusa. Cuando los hombres de ataque se asocian y tocan la pelota, no hay problema. Si es el rival el que toma el mando de las operaciones y se adelanta en el marcador la película ya cambia.
Encajar un gol y entrar en modo pánico se suele dar peligrosamente en el equipo de Rubi. Van todos a una atacando y cuando hay que barrer sobran escobas y faltan manos. En Segunda no se puede salir a competir con la pajarita y los duelos suelen cambiar en función de quien marque primero.
Ha quedado demostrado que el equipo es mejor atacando que defendiendo y lo saben de memoria sus rivales, que quieren contrarrestar el plan de partido del Almería. Ceuta y Cádiz asistieron a las dos versiones del Almería y tuvieron el encuentro en el aire hasta el pitido final. No basta solo con la pegada para vencer.
Portería a cero
El Almería lleva nueve jornadas consecutivas encajando goles. Desde el empate a cero en casa ante el Huesca se ha visto incapaz de dejar de encajar. En Segunda División la pegada te da muchos puntos, pero si te descuidas en defensa lo pagas muy caro.
A Rubi no le preocupa tanto el dejar la portería a cero como el ganar encajando goles. Lo suyo es el juego de ataque que lo domina a la perfección, y no tanto a la hora de defender y dejar a Andrés Fernández sin recibir goles. La vuelta de Rodrigo Ely, que reaparecía en Cádiz para salvar los muebles, debe servir de indicativo para que ponga el debido orden en un equipo que se desajusta en defensa.
Lucir la pegada
Para hacer goles todos son pocos. El equipo hace gala de una enorme pegada que se ha visto reforzada en el mercado de invierno con Jon Morcillo y Miguel de la Fuente. Su trabajo, unido al ya habitual de Sergio Arribas y Adri Embarba, hace que el equipo no perdone cuando se pone a jugar, con la ayuda de unos laterales profundos que someten al adversario.
El Almería tiene mucho gol y pisa el área rival con determinación. Miguel de la Fuente suele fijar a los centrales y cada día se encuentra más cerca del gol. Lo necesita como premio a su esfuerzo en los partidos.
Defienden todos
Cuando vienen mal dadas en el Almería siempre se apunta a la defensa y no toda la culpa la tienen los hombres de atrás. Cuando el rival le quita la pelota no hay quien se eche el equipo a sus espaldas y marque los tiempos. No dura la posesión y se pierden balones peligrosos.
El Almería ataca de cine y defiende de pena. Es cierto que no le generan tanto, pero está ofreciendo números peores que la pasada temporada en el capítulo de goles en contra. Una defensa de cinco en la recta final del partido ante el Cádiz salvaba la victoria. Ante el Andorra no se pueden cometer errores groseros, porque te penalizan sus futbolistas rápidos que pisan el área con valentía lejos de Encamp pese a tener 29 puntos.
Tony Fernández
Redactor de Deportes de SER Almería. Llegó a...Redactor de Deportes de SER Almería. Llegó a la SER en 1996. Antes, en RNE. Más de 40 años de experiencia en la radio.