Los polígonos industriales reclaman inversión real en seguridad, movilidad y mantenimiento ante la falta de respuesta municipal
APOMA denuncia videovigilancia inactiva, talleres ilegales y accesos saturados

Los polígonos industriales reclaman inversión real en seguridad, movilidad y mantenimiento ante la falta de respuesta municipal
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Málaga
Los polígonos industriales de Málaga han intensificado su reivindicación ante la falta de inversiones municipales que garanticen el funcionamiento diario de los principales espacios productivos de la ciudad, según denuncian. La Asociación de Polígonos de Málaga (APOMA) sostiene que el presupuesto municipal para 2026 no refleja las necesidades reales de estos enclaves, donde operan más de 4.000 empresas en alguno de los 16 polígonos de la capital malagueña donde trabajan cerca de 43.000 personas.
El proyecto de Cuentas para el próximo ejercicio incorpora únicamente 150.000 euros destinados al asfaltado de los parques empresariales. La cifra contrasta con la extensión total de estos enclaves, que superan los siete millones de metros cuadrados de superficie. Desde la Junta Directiva de APOMA, José Carlos Calderón afirma que la dotación resulta claramente insuficiente: “Lo único que hay previsto en los presupuestos son unos 150.000 euros para el asfaltado, que nos parece una cosa ridícula”, señala. Según explica, la falta de inversión se produce además en un momento crítico del ciclo político: “Llevamos tres cuartas partes de legislatura y el presupuesto es muy desmoralizante para los parques empresariales”.
La seguridad constituye uno de los frentes más señalados por los empresarios. La asociación advierte de que el sistema de videovigilancia del Polígono Guadalhorce continúa sin funcionar de forma adecuada y que la ampliación prevista a San Luis o La Estrella no tiene asignación económica. El propio Calderón resume la situación con contundencia: “En seguridad los polígonos están bastante abandonados”.
La falta de videovigilancia se ha convertido en un factor que incrementa episodios de inseguridad. Las empresas han reportado carreras ilegales en determinadas zonas industriales y actos vandálicos que generan preocupación entre trabajadores y clientes. El sector considera que estos incidentes afectan a la imagen de los polígonos y dificultan la actividad diaria en espacios que concentran un tráfico continuo de mercancías y personas.
Uno de los problemas más visibles se localiza en un tramo de la Carretera de la Azucarera a Intelhorce, en el Polígono Guadalhorce, donde se han instalado talleres clandestinos que operan directamente en la vía pública. Las reparaciones se realizan en plena calle, con vehículos averiados y piezas mecánicas ocupando el espacio destinado al tránsito y al estacionamiento.
Antonio López, gerente de Covei, asegura que la actividad se ha intensificado: "La actividad se ha multiplicado desde agosto pasado y la situación afecta directamente a las empresas del entorno”, explica.
La ocupación de la calle ha provocado que trabajadores y clientes pierdan sus zonas habituales de estacionamiento. López describe la situación con claridad: “Nuestros operarios ya no tienen dónde aparcar. Lo que para las empresas que hay en el Guadalhorce son obligaciones, se sale a la carretera y ya no existen esas obligaciones”.
Además del problema del aparcamiento, las empresas denuncian la generación de residuos sin control, vertidos sobre la calzada y la aparición de comportamientos que consideran competencia desleal. Aunque desde el Ayuntamiento se ha informado de la tramitación de una treintena de denuncias, López teme que el problema vuelva a reproducirse una vez desaparezca la presión mediática: “Estoy seguro de que en cuanto pase un par de semanas y deje de salir en los medios volveremos a la misma situación”.
Los accesos a los parques empresariales continúan siendo un punto crítico. APOMA advierte que zonas como la avenida Ortega y Gasset, la entrada al Guadalhorce o la calle Rosamunda presentan saturación en las horas punta. La situación afecta directamente al tiempo de entrada y salida de miles de trabajadores que utilizan estos enclaves como centro de trabajo.
Calderón resume el malestar del sector: “Muchísimos trabajadores pierden horas en la entrada y salida del polígono”.
La preocupación aumenta ante el crecimiento urbanístico previsto en áreas próximas. El desarrollo de nuevos proyectos residenciales incrementará el volumen de tráfico y, según los empresarios, no existen actuaciones municipales que permitan absorber ese aumento en los accesos. La asociación considera que, sin mejoras en movilidad, el funcionamiento diario de los polígonos se verá aún más condicionado.
APOMA reivindica además un plan de modernización que incluya mejoras en el drenaje, renovación del alumbrado público, actuaciones en el viario y acceso garantizado a fibra de alta capacidad en todos los enclaves. El propio Calderón muestra sorpresa por la falta de conectividad en zonas de alta actividad económica: “Cuando uno tiene que pedir que acerquen fibra de alta capacidad a todos los polígonos industriales, cuando el pueblo más pequeño la tiene, todavía me sorprendo”.
Antonio López añade un ejemplo que ilustra los problemas de infraestructuras básicas: “En la misma puerta tenemos un cable telefónico a menos de cuatro metros. Vendemos camiones que pueden medir hasta cuatro metros”.
Reuniones sin resultados: “Obras, no promesas”
Los representantes empresariales reconocen que el Ayuntamiento mantiene reuniones periódicas con el sector y que existe un canal de diálogo abierto. Sin embargo, sostienen que los encuentros no se han traducido en una inversión real ni en actuaciones tangibles.
Calderón resume la sensación generalizada entre los empresarios: “Nos reciben muy bien, pero con la dotación presupuestaria que hay no se pueden hacer obras. Obras son amores y no buenas razones”.
Los polígonos industriales insisten en que necesitan un plan integral de conservación, medidas efectivas en seguridad, mejoras en movilidad y una estrategia municipal que los trate como parte de la ciudad productiva. El sector reivindica que estos espacios no pueden seguir funcionando con infraestructuras obsoletas y con planes de inversión que consideran insuficientes para el volumen de actividad que concentran.
APOMA mantiene que la falta de actuaciones concretas continúa generando un deterioro progresivo y reclama un compromiso firme que permita garantizar la competitividad de los parques empresariales, donde se ubican miles de negocios esenciales para la economía de Málaga.




