La lección de la lluvia
El subdirector de Diario de Sevilla, Carlos Navarro Antolín, se basa en la metáfora del agua, que a base de caer con insistencia socava el asfalto, para recordar que la ciudad debe ser insistente en sus reivindicaciones
Carlos navarro Antolín: La lección de la lluvia
El cambio climático se comprueba cuando es materia de tertulia que en Sevilla haya cielos despejados garantizados por varios días, y que el Ayuntamiento tenga que invertir diez millones de euros en reasfaltar calles con socavones provocados por la lluvia.
Cuando se vuelve intensa y perseverante, la fuerza del agua es letal, superior a la dureza del asfalto.
Los sevillanos podríamos ser como el agua, insistentes con los proyectos que necesita la ciudad, reivindicativos, proactivos a la hora de reclamar, pero ya estamos a las puertas de una cuaresma en la que se nos irá mucha fuerza en asuntos de la organización de una Semana Santa que, para colmo, no deja de empeorar en los últimos 25 años.
Seamos como el agua, aprendamos de su lección de insistencia. No se le resiste ni la dureza del asfalto. Ojalá fuéramos tan insistentes como la lluvia a la hora de reivindicar una red de Metro, un AVE Sevilla-Madrid con la alta calidad de antaño, una buena oferta de taxis en horas punta, una conexión ferroviaria entre Santa Justa y el aeropuerto, un aeropuerto que no sea el santuario de las líneas de bajo coste…
Un político de altas responsabilidades me confesó que tenía claro que solo siendo pesados se consiguen los objetivos. Por mucho que el pesado tenga mala fama, al final todos le oyen y quieren que se calle. Las grandes ciudades no pueden ser conformistas ni estar abonadas a un silencio cómodo. Seamos pesados como el agua, sobre todo ahora que sale el sol y que hay riesgo de quedar embriagados con el incienso. No vivamos como si lo tuviéramos todo, porque a veces no tenemos asegurado ni el buen tiempo por largos períodos. Y no son las motos ni los autobuses los que provocan los socavones.