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Opinión

¿Semáforos pedagógicos o paradójicos?

La firma de Paco Lobatón en Hoy por Hoy Jerez

Firma Paco Lobatón

Jerez de la Frontera

¿ SEMÁFOROS PEDAGÓGICOS O PARADÓJICOS ?

Han llegado a Santiago los semáforos pedagógicos. Así les llaman los técnicos municipales . Llegan al cabo de meses y meses de reclamaciones vecinales demandando mayor control del tráfico y de las infracción sistemática de los límites de velocidad en las calles centrales del barrio. Se anunciaron badenes, lomos de burro, resaltes o radares que no llegaron a instalarse. Y eso, a pesar de que el tráfico ha ido a más y se incrementará aún con la inminente apertura del aparcamiento al final de la cuesta de la chaparra. Eso significará que coches, camionetas y camiones de gran tonelaje sigan atravesando a toda máquina esas calles, llenándolas de gases, de ruidos aumentados por la propia velocidad y de riesgos cada vez más probables de accidentes entre los escolares y las personas mayores o de movilidad reducida.

Pero vayamos al fondo de la cuestión : ¿ en qué se basa el supuesto valor pedagógico de esos semáforos ? La clave parece estar en una pantalla luminosa que refleja la velocidad detectada por los sensores al paso de los vehículos. Según sea ésta, salta un letrero distinto : PELIGRO en rojo, o GRACIAS en verde, según se haya infringido o respetado la limitación a 20 Km/hora . Esto es todo, amigos ¿ Y en esto consiste la llamada pedagogía semafórica? ¿ No es más bien paradójico que se constate la infracción y que no haya consecuencia alguna ? En serio, ¿ alguien cree se podrán cambiar así los comportamientos al volante ? ¿ No es más probable que la inmunidad infractora así consagrada alimente aún más las actitudes incívicas ? La observación que los vecinos venimos haciendo desde que se instalaron estos postes semafóricos confirma la más pesimista de las conclusiones. Definitivamente no son semáforos pedagógicos sino paradójicos. O parajódicos, como le oí decir el otro día a un vecino justamente enfadado. Ahora toca demandar a los gestores del sistema que verifiquen científicamente, con medidores precisos, la utilidad del sistema. Y que, a continuación, apliquen soluciones verdaderamente efectivas. Que la supuesta pedagogía no se consolide como una inútil paradoja materializada en esos testigos impávidos de guiños rojos y verdes.

Paco Lobatón