Estévez y Paños crean una fantasía coreográfica y escénica en ‘Doncellas. Juerga permanente’
Diego y Hugo Aguilar presentan ‘Cuestión de tiempo’ este martes en el Festival de Jerez

Presentación de los espectáculos en el Tabanco El Pasaje / MANU LOPEZ IGLESIAS

Jerez de la Frontera
Los bailaores y coreógrafos Rafael Estévez y Valeriano Paños, en su continua investigación y admiración del legado de los maestros del flamenco, han reparado ahora en la música del mítico guitarrista Ramón Montoya para crear una fantasía coreográfica y escénica que lleva por título Doncellas [juerga permanente]. Un espectáculo que este martes 24 de febrero se estrena en el Teatro Villamarta, escenario principal del 30 Festival de Jerez. Al certamen también llegan por primera vez Diego y Hugo Aguilar con otro estreno: Cuestión de tiempo en Sala Compañía.
El título de esta nueva propuesta de Estévez y Paños parte de un poema de García Lorca, incluido en su Poema del cante jondo, donde las “seis doncellas” son las cuerdas de la guitarra. Pero no es la única referencia literaria. El citado tándem coreográfico también se inspira en otros textos de autores como Manuel Benítez Carrasco, Antonio Machado y los apócrifos de Juan de Mairena.
Bajo la idea principal de poner en valor la obra musical de Ramón Montoya -padre del toque moderno y con claras influencias en las generaciones posteriores de guitarristas- Doncellas [juerga permanente] extiende su mirada a una época de un flamenco relegado a los reservados de aficionados adinerados.Un ambiente de cierta marginalidad del que los artistas de aquel periodo supieron sacar lo mejor de si mismos.
“Hay que divertirse. El mundo está muy mal”, ha comentado Rafael Estévez ante los medios de comunicación reunidos en el centenario Tabanco El Pasaje. De esta manera venía a aclarar el porqué de ese subtítulo de “juerga permanente”. Una diversión que en aquellos tiempos, a su juicio, no difería mucho de la actual.
Pese a que el propósito de hacer este espectáculo fuera “para divertirnos”, detrás subyace una labor de investigación que siempre ha formado parte de la trayectoria de ambos coreógrafos. Como ha reconocido el propio Estévez, aquellas reuniones flamencas no siempre derramaban la alegría de la juerga, sino que también estuvieron salpicadas por alguna tragedia. El número que se titula Profesionales de la alegría tan tristes por dentro viene a incidir en lo dura que era esa vida, en esa disponibidad absoluta de los flamencos, su andar de aquí para allá y estar pendientes de que les avisaran para una juerga. O sea, para ganarse el sustento. En la obra también se repara en la relación entre Ramón Montoya y Antonio Chacón y la confesión expresa del cantaor jerezano de que “la guitarra de Montoya soy yo mismo”.
“Ha sido un proceso enriquecedor”, ha señalado Valeriano Paños quien ha resaltado la simbiosis existente entre las composiciones musicales de Ramón Montoya y la danza. Un montaje que cuenta con el sello que identifica a ambos bailarines y coreógrafos: el baile flamenco como “lenguaje principal”, pero no exento de otros estilos como la danza española, contemporánea o el folklore. “Somo una compañía de danza”, ha subrayado Rafael Estévez. “Nunca nos han gustado las etiquetas”, ha añadido Paños.
Sobre el escenario del Teatro Villamarta, además de Estévez y Paños en el baile, la compañía está formada por otros 7 bailarines: José Alarcón, Jesús Bergel, Pol Martínez, Manuel Montes, Jorge Morera, Jesús Perona y Yoel Vargas. Los temas de Ramón Montoya serán interpretados por el guitarrista Alejandro Hurtado.
Cuestión de tiempo en Sala Compañía
Los hermanos Diego y Hugo Aguilar debutan en el certamen como protagonistas de un espectáculo propio y lo hacen con la primera puesta en escena de Cuestión de tiempo en Sala Compañía. Este aterrizaje en Jerez llega precedido de los diversos premios que les concedió la última edición del Certamen Coreográfico de Danza Española y Flamenco de Madrid, entre ellos, uno otorgado por la propia muestra jerezana.
Diego Aguilar -miembro del Ballet Nacional de España- y su hermano Hugo -del Ballet Flamenco de Andalucía- comparten ahora escenario en una obra que transita por el legado familiar -la pieza se abre con la presencia de su padre en escena- para asumir la valentia de construir un camino propio. Como ellos mismos se han encargado de aclarar ante los medios de comunicación, no es una obra sobre el pasado, sino que el tiempo ya transcurrido se convierte en catapulta de un futuro que se adivina y que aún no ha conformado las claves sobre las que asentará el nuevo camino artístico.
“Somos hermanos y amigos. Disfrutamos mucho uno del otro. Cada uno tiene su estilo”, ha manifestado Hugo. Juntos por primera vez sobre un escenario, han sentido la necesidad de partir del legado artístico de su familia -sus padres son bailaores- para mostrar “qué cogemos del pasado y ahora hacemos nuestro”. “Hay un sello que nos identifica, a la vez que cada somos diferentes”, ha añadido. “Venir a Jerez supone mucho respeto y responsabilidad”, ha indicado Diego.
En Cuestión de tiempo han contado con la visión externa y colaboración coreográfica del bailaor Alfonso Losa para conformar un programa dancístico dividido en cinco partes que, desde el punto de vista dancístico, se inicia con la memoria que despierta hasta llegar a la afirmación de la identidad y atisbar finalmente un futuro que se abre. Sobre el escenario de Sala Compañía desplegarán su propuesta con la guitarra de Jesús Rodríguez, el cante de Amparo Lagares y la percusión de David Rodríguez “Chupete”.
Las emociones ocultas de Ezequiel Benítez
Otro de los artistas presentes en este encuentro con los medios de comunicación en el Tabanco El Pasaje ha sido el cantaor Ezequiel Benítez que el sábado 28 de febrero presentará su último trabajo discográfico Lo que nadie ve al filo de la medianoche en los Museos de la Atalaya. En este su sexto disco -que saldrá al mercado el mismo día de su actuación- el cantaor jerezano aborda su peculiar viaje a las emociones ocultas, esa cotidianidad que no se aprecia en el día a día y que, a su entender, constituyen la causa que da lugar a la creación.
“No es más que la causa de mi vida contada de forma natural, lo que yo viví. A los artistas nos gusta contar lo que vamos viendo”, ha explicado el cantaor. Un disco con “muchos mensajes sobre la vida”. Aunque se confiesa como cantaor ortodoxo, a lo largo de los últimos años viene demostrado que lo suyo “suena a antiguo pero con otro toque”. “A la gente que añora el flamenco de antes creo que le va a gustar”, ha precisado.
Apreciar lo que nos rodea, detenerse en las emociones son algunos de los mensajes implícitos en este disco de 10 temas, grabado a modo de reunión espontánea con una amplia nómina de guitarristas elegidos expresamente para cada estilo. El disco podrá escucharse en plataformas digitales, en formato USB y en vinilo, un formato éste último al que acude por primera vez, puesto que “se ha puesto de moda”. En su participación en el Festival de Jerez, Ezequiel Benítez contará con la guitarra de Paco León y las palmas y coros de Chicharito, Naim Real, Edu Gómez, Diego Montoya y Manuel Soler.




