Córdoba y el turismo agéntico
Firma de opinión del empresario cordobés, Alfredo Romeo

Turismo agéntico. Alfredo Romeo
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Córdoba
Durante décadas, los destinos turísticos se han promocionado apelando a la emoción. Playas infinitas. Calles empedradas al atardecer. Música suave. Y un mensaje claro: “Déjate llevar”. “Siente”. “Vive”.
Y funcionó. Porque el viajero elegía con el corazón.
Pero estamos entrando en otra etapa: la economía agéntica.
Cada vez más decisiones no se tomarán navegando por webs, sino conversando con un asistente en WhatsApp.
Imaginemos esto.
Alguien escribe:
“Quiero una escapada en abril. Buen clima, buena gastronomía, hotel céntrico, máximo 600 euros. Sin masificación.”
En segundos, el agente cruza disponibilidad real, eventos, previsión meteorológica, saturación, tiempos de traslado y valoraciones. No se deja seducir por una foto bonita. Calcula.
Y si un destino no tiene su información estructurada y accesible, simplemente no entra en el cálculo.
Es como estar en el cuarto resultado de Google: existes, pero nadie te ve.
Ese es el turismo agéntico.
La emoción sigue siendo importante, pero llega después. Primero hay que ser seleccionable. Luego inspirador.
Ciudades con identidad fuerte y oferta diversa, como Córdoba, tienen una gran oportunidad. Ya tenemos historia, cultura y escala humana. Ahora toca estructurarlo e integrarlo para hablar el lenguaje de esta nueva economía.
El cambio no es una campaña nueva. Es un cambio de sistema.
Y ya ha empezado.
¿Estaremos preparados? En Córdoba, algunos empresarios estamos trabajando para que, cuando alguien escriba “busca el mejor destino para mí”, Córdoba no sólo aparezca… sino que sea la elegida.




