Andalucía y su habla
La firma de Manuel Pareja en Hoy por Hoy Jerez

Jerez de la Frontera
Andalucía y su habla
La Vicepresidenta del Gobierno promete -si llega a la Junta-, una «ley de lenguas andaluzas» para combatir los tópicos. Pretende proteger, normativizar y elevarla a la categoría de lengua reconocida institucionalmente. No es necesario. El andaluz es una modalidad del español, una de las más ricas, influyentes y creativas. No es una lengua independiente, pero sí una forma de hablar que ha moldeado el español de América, que ha generado léxico, giros, musicalidad y una manera de decir que es, en sí misma, patrimonio cultural. Julián Marías, que conocía bien la diversidad lingüística de España, defendía que las hablas no necesitan convertirse en lenguas para ser valiosas. Su riqueza reside en su vitalidad, en su capacidad de expresar una experiencia humana concreta. El andaluz no es un idioma porque no necesita serlo. Su fuerza está en su naturalidad, en su arraigo, en su espontaneidad. Convertirlo en un objeto político sería empobrecerlo. Lo que hace grande al andaluz no es su codificación, sino su vida. El andaluz no es sólo una forma de pronunciar: es una forma de relacionarse. Su suavidad, su economía de sonidos, su tendencia a la elipsis, su humor implícito, su capacidad para matizar sin herir… todo ello configura un modo de comunicación que favorece la cercanía. Protegerlo no significa convertirlo en bandera, sino respetar su naturalidad.




