Juanpe Jiménez: “He demostrado lo que soy; el fútbol a veces tarda, pero te lo devuelve”
El jugador pasó por los micrófonos de SER Deportivos Málaga
Juanpe, tras la entrevista el SER Deportivos Málaga / Enrique Aparicio Guerado
Málaga
En SER Deportivos Málaga nos sentamos con Juanpe Jiménez, jugador del Málaga, que afronta su tercera temporada como blanquiazul. Ahora se encuentra en un buen momento físico, aunque el rendimiento del equipo hace que sea difícil jugar. Termina contrato al final de la temporada, pero tiene una opción de ampliar dos más en caso de permanencia.
Entrevista con Juanpe Jiménez
La fiebre blanquiazul no entiende de kilómetros. Basta mencionar Granada para que el teléfono eche humo. Juanpe sonríe cuando se le pregunta por la odisea de las entradas: “No te puedes imaginar la cantidad de gente que me escribe para conseguir una”. El centrocampista del Málaga CF habla con naturalidad sobre el momento del equipo, la conexión con la grada y su propia reivindicación tras años de lesiones y dudas.
El malaguismo no falla
“Lo que estamos viviendo es muy bonito”, admite. “Vas a cualquier campo de España y siempre hay alguien con la bandera del Málaga. Da igual que sea cerca, como Granada, o en el norte. Eso nos empuja”.
El recuerdo de los play-off sigue latiendo. Juanpe los ha jugado, ha sentido esa avenida del estadio abarrotada y la presión de los días grandes. “Son partidos que se quedan marcados para el malaguismo y para uno mismo. Todo futbolista sueña con vivir momentos así”. Pero frena la euforia: “Pensar en eso queda lejos. El camino es el día a día”.
De las lágrimas a la liberación
Si hay una imagen que resume su trayectoria reciente es la de aquella tarde ante el Deportivo: ovación cerrada, sustitución y Juanpe, sentado en el banquillo, cubriéndose con una toalla mientras rompe a llorar. “Fue especial. Sentí que había demostrado lo que soy, que esa pelea interna tenía sentido”, confiesa.
No han sido años sencillos. Lesiones largas —“vengo de cuatro meses parado en Lugo y el cuerpo necesita adaptación”— y una continuidad esquiva alimentaron el ruido externo. “El futbolista quiere que le salgan las cosas, como cualquier trabajador. Cuando no pasa, se sufre”.
Hoy el discurso es otro. “Físicamente me siento mejor que nunca. Mentalmente, liberado. Disfruto porque no tengo molestias y la confianza se nota. Estoy en disposición de pedir más”.
Un vestuario que fluye
El equipo atraviesa una racha notable bajo la dirección de Juanfran Funes —“nos da estabilidad y tranquilidad”— y la competencia aprieta. “El equipo funciona como un reloj. Los que estamos fuera debemos estar preparados para que ese reloj no se detenga”.
La juventud brilla. Juanpe se deshace en elogios hacia Dani Lorenzo —“si recibe de espaldas, sabemos que se va a girar”—, Izan Merino —“madurez impropia de su edad”— o Aarón Ochoa —“tiene algo que no se enseña, hay que disfrutarlo”. También recuerda a los lesionados, como Ramón o Luismi: “Sabemos lo duro que es y estamos para acompañarlos”.
Granada y lo que viene
Sobre el duelo en Los Cármenes, no hay relajación. “Es un campo complicado y llevan tiempo sin perder en casa. La categoría está muy igualada y cada victoria cuesta muchísimo. No podemos pensar diez jornadas más allá”.
Juanpe termina contrato a final de temporada, aunque existe una opción de continuidad. En caso de permanencia su contrato se amplía dos temporadas más. “Hay buena sintonía con el club. Estoy contento y quiero seguir”. Y deja caer el sueño que no esconde nadie en La Rosaleda: “Jugar en Primera ya sería especial; hacerlo con el Málaga sería algo que guardaría para toda la vida”.
El malaguismo sueña. Juanpe también. Pero ambos saben que el fútbol, como él mismo aprendió entre lágrimas, siempre exige paciencia antes de devolver lo que promete.
Enrique Aparicio
En su infancia siempre andaba por casa usando...En su infancia siempre andaba por casa usando el mando de la tele como micrófono y organizando partidos con sus hermanos para transmitirlos por una radio imaginaria. Desde siempre estuvo pegado al transistor, hasta que un día se puso en el otro lado.