Las Clásicas Modernas conquistan el Carnaval de Morón 2026 con humor, crítica y armonía
La chirigota de Jesulito encara el último fin de semana grande entre nostalgia, unión y el respaldo de un público que ha hecho suyo el mensaje del grupo.

Chirigota Las Clásicas Modernas Foto cedida por Chirigota Las Clásicas Modernas

Recta final del Carnaval de Morón 2026. Se nota el cansancio en la voz, pero también esa mezcla inevitable de nostalgia y ganas de exprimir hasta el último minuto. Y si hay una agrupación que ha dado que hablar este año en la localidad, esa ha sido la chirigota local Las Clásicas Modernas, conocida popularmente como la chirigota de Jesulito.

Jesulito y Juan Mi (Al pairo)

Jesulito y Juan Mi (Al pairo)
Con letras con mucho humor y un sello cada vez más reconocible, el grupo ha logrado conectar especialmente con el público femenino gracias a un tipo que no ha dejado indiferente a nadie: mujeres mayores, clásicas en apariencia, pero modernas en mentalidad. Una propuesta que, más allá de la caricatura, encierra una crítica social clara.
Jesús Rodríguez, Jesulito, afronta estos últimos días con sensaciones encontradas. “Estamos muy contentos, pero ya se nota ese vacío que dejan los ensayos”, reconoce. Tras un fin de semana “apoteósico”, marcado además por el buen tiempo, la agrupación encara el broche final con ilusión renovada. Si tuviera que definir este carnaval en dos palabras, lo tiene claro: “Unión y armonía”.
El proceso creativo comienza mucho antes de que termine una edición. Las ideas para el siguiente año ya rondan en conversaciones informales, fines de semana en el campo y lluvias de propuestas donde todos están invitados a participar. De ahí surgieron Las Clásicas Modernas, un concepto que fue tomando forma hasta perfilar personajes como “la Merche” y todo un universo reconocible.
Pero detrás de los 20 o 30 minutos que el público ve sobre el escenario hay mucho más: mañanas de montaje, horas dedicadas al popurrí, búsqueda de forillos y disfraces, y ensayos diarios donde doce componentes deben interpretar durante hora y media a una mujer mayor, con cambios de voz y estado de ánimo incluidos. “Hay mucha más disciplina de la que se intuye”, subraya Jesús.
En el apartado musical, Juanmi —colaborador y autor de la música y además de ser miembro de la comparsa Sociedad Limitada— destaca la química con Jesulito como clave del resultado final. El trabajo es minucioso: cuplés que se rehacen, popurrís que se graban y vuelven a grabar tras “20 o 80 vueltas”, y un estribillo que estuvo a punto de cambiarse pero que finalmente se ha convertido en uno de los momentos más celebrados. A ello se suma la aportación constante de Luisma Sosa en la música del pasodoble, presente desde el primer año.
El mensaje del tipo ha calado. La crítica gira en torno a la pérdida de ciertos valores y a la reivindicación de que una mujer mayor puede disfrutar de la vida actual sin renunciar a su esencia. “Las que más lo disfrutan son ellas”, confiesa Jesús entre risas, recordando cómo muchas señoras se acercan para sentirse reflejadas en las letras.
Más allá del escenario, la chirigota pone en valor la riqueza del Carnaval de Morón: estilos distintos, sellos propios y colaboración constante entre agrupaciones. Comparsas y chirigotas se apoyan en letras y músicas, generando una identidad variada y de calidad. Eso sí, reconocen una asignatura pendiente: la cantera, fundamental para garantizar el futuro de la fiesta.
De cara al último fin de semana grande, la consigna es clara: disfrutar sin presión. “Son nervios de ganas, como los niños cuando llegan los Reyes”, bromea Jesulito. El deseo final es que el público se quede con la sensación de haber vivido “un carnaval bastante bueno”, que las calles se llenen de color y disfraces, y que nadie vuelva a cuestionar la dimensión cultural de una fiesta que combina convivencia, creatividad y compromiso social.
Porque si algo ha demostrado Las Clásicas Modernas este 2026 es que el carnaval es mucho más que risas: es trabajo, es mensaje y, sobre todo, es pasión compartida.




