El conflicto en Oriente Medio paraliza conexiones aéreas de Málaga con el Golfo

Aeropuerto de Málaga / Málaga

Málaga
La red de aeropuertos de Aena registra hasta este momento un total de 32 vuelos programados en sus conexiones con Oriente Medio, afectando a las rutas con Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Israel, Jordania y Qatar.
La operatividad en los aeródromos españoles se encuentra bajo mínimos debido a la crisis desatada por el ataque iraní en la región del Golfo Pérsico, que ha obligado al cierre de los principales centros de conexión internacionales.
El Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat se sitúa como el punto más afectado de la red nacional con 20 vuelos programados para la jornada.
Por su parte, el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas mantiene 10 vuelos programados en su cronograma oficial.
En el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol la situación es de parálisis técnica, con dos vuelos programados y ninguno operado. La incertidumbre en la región ha provocado que la mayoría de las compañías aéreas que operan desde la costa malagueña hayan tomado la decisión de suspender la venta de billetes a la zona, una medida que se mantendrá vigente como mínimo hasta el próximo miércoles.
Esta interrupción del tráfico aéreo responde al cierre por tercer día consecutivo de los aeropuertos de Dubái y Abu Dabi, así como los de Doha en Qatar y Manama en Bahréin.
El impacto global es masivo, teniendo en cuenta que las tres grandes aerolíneas del Golfo -Qatar, Emirates y Etihad- transportan habitualmente a unas 90.000 personas al día, cifra que podría duplicarse al sumar al resto de operadores internacionales.
Derechos
La Organización de Consumidores y Usuarios ha recordado hoy que los derechos básicos de los pasajeros siguen plenamente vigentes, incluso en escenarios de guerra y restricciones en el espacio aéreo.
"Aunque el Reglamento no enumera expresamente la guerra, la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea establece que cualquier evento ajeno al control de las aerolíneas y no inherente a la actividad habitual del transporte aéreo, como sería el caso, puede considerarse como circunstancias extraordinarias. Por tanto, aunque estas circunstancias eximen a las compañías del pago de compensaciones económicas por cancelación, no eliminan sus obligaciones esenciales de asistencia y reubicación".
OCU subraya que, conforme a la normativa europea, las aerolíneas deben ofrecer a los pasajeros afectados una alternativa real y efectiva. Esto incluye la reubicación en el primer vuelo disponible hacia el destino final, sin coste adicional, o —si el pasajero lo prefiere— el reembolso íntegro del billete.
Además, mientras esperan una solución, los viajeros tienen derecho a recibir alojamiento cuando sea necesario, así como comidas y refrescos suficientes.
Estas obligaciones no pueden ser suspendidas, ni siquiera en situaciones de conflicto armado o cierres temporales del espacio aéreo por motivos de seguridad.




