Lela y su herencia
La firma de Dolores Barroso en Hoy por Hoy Jerez

Jerez de la Frontera
LELA Y SU HERENCIA
Dolores Barroso Vázquez.
Son cien caballos “desbocaos” de sangre gitana y bravía. Ay el fuego que llevo dentro y que en mi corazón latía (Rafaela Soto Bermúdez).
Así comenzó Lela Soto, su inolvidable recital el viernes 27 en los Museos de la Atalaya en el marco del 30 aniversario del festival de Jerez. Vestida con un kimono rojo y blanco, derrochando naturalidad, gitanería, talento y felicidad por compartir su proyecto con la familia del festival y en su tierra. Más feliz estaba yo por disfrutarla sentada al lado de mi niño, en un lugar tan querido, y sintiéndome familia de Lela a través de su padre Vicente y de Curra y Girigaña cuando Curro Carrasco la envolvió con los bordones de su guitarra. Cuanto agradezco la infancia que me regalaron mis padres en un Jerez más auténtico cuando el flamenco era vivencial y los niños éramos esponjas que disfrutábamos y aprehendíamos de todos y de todo sin pantallas alienantes.
Pletórica de facultades, inteligencia y personalidad, también generosa y agradecida con sus compañeros de cartel, grandes artistas (Diego del Morao, Curro Carrasco, Antonio Malena hijo…) todos ellos familia. La presencia de su padre en el escenario fue el broche que rubricó su herencia, el relevo generacional de la Casa de los Sordera. Este trabajo es además de un homenaje y una reivindicación de su cultura familiar, de su raza, un ejercicio de sana ambición artística. Sabedora del legado que ha recibido, Lela busca su propia expresión construyendo una obra propia que añada al tesoro de su herencia el talento y la capacidad creativa de la maravillosa generación a la que pertenece. ¿Se han parado ustedes a hacer la lista de los hombres y mujeres que conforman hoy la élite del Flamenco?. Ese es nuestro auténtico tesoro, la inagotable capacidad de las casas cantaoras en la transmisión de la herencia y en su enriquecimiento a través del estudio, el diálogo con otros ámbitos y culturas.
Disfrutando de Lela recuerdo la entrevista a Tía Anica la Piriñaca en Rito y Geografía del Cante y admiro en ella la valentía y el coraje de las mujeres gitanas en aquellos tiempos, auténticas depositarias del hogar y de los valores que hacen grande al Flamenco. ¡Viva el Flamenco, viva la Casa Sordera, Vivan las mujeres gitanas!




