Modelo de ciudad, modelo de ciudadano
El subdirector de Diario de Sevilla, Carlos Navarro Antolín, insta a los ciudadanos a ser exigentes consigo mismo antes que con las autoridades
Carlos Navarro Antolín: Modelo de ciudad, modelo de ciudadano
Hubo un tiempo en que se exigía a los alcaldes tener un modelo de ciudad. A alguno del pasado se le critica con dureza, pero se suele acabar con un confesión a modo de eximente: “Al menos hay que reconocer que tuvo un modelo de ciudad”.
Los modelos pueden consistir en peatonalizar, invertir preferentemente en los barrios, reducir la deuda, inaugurar parques donde había descampados, apostar por obras faraónicas, abrir debates sobre asuntos enquistados, sorprender con cambios en la Feria, etcétera.
Incluso hemos tenido alcaldes que han presumido de no tener modelo, sino de estar consagrados a la gestión de la vida cotidiana, lo que, en el fondo, no ha dejado de ser otro modelo. No menos interesante.
Nos preguntamos qué opinan los ciudadanos. ¿Acaso no hay también modelos de ciudadanos? El reivindicativo, el nostálgico, el pasivo, el desconfiado, el que vive como si el centro no existiera, el que no ve más allá de la Puerta de Jerez, el que huye de las fiestas, el que no puede vivir sin ellas.
Exigimos un modelo de ciudad, pero no nos imponemos a nosotros mismos un compromiso mínimo con el lugar donde vivimos. Queremos que nos den todo hecho, pero no alzamos la voz ahora que disponemos hasta de redes sociales. El cuidado de la ciudad nos corresponde a todos. Lo que vale para la limpieza, vale para todo.
La ciudad la hacemos cada día entre todos: con el respeto a las normas de tráfico, el esmero en el cuidado de los espacios públicos, la paciencia en las aglomeraciones, la cortesía en la vida urbana y, por supuesto, la crítica que mantiene en tensión a las autoridades.
Exigimos tantas veces un modelo de ciudad, pero olvidamos que semejante requisito debe comenzar por uno mismo. El modelo de ciudadano ideal es el activo, quizás sea eso que tantas veces llaman sociedad civil y a la que tanto se le reprocha estar anestesiada.